¿Qué es recesión en Rusia?- Por Valeria Mingova (Moscú)

 

Por alguna razón, la noticia de que Rusia ha entrado en recesión no ha causado ninguna sorpresa ni entre la comunidad de expertos ni entre las masas o los representantes de la autoridad. O ya lo esperaban y por eso a nadie le sorprendió, o nadie imagina cómo nos puede afectar.

Nadie dudaba que Rusia se encaminaba hacia la recesión, pero preferimos aferrarnos a la esperanza de las bravas declaraciones del Gobierno acerca de que “la crisis rusa está en las bolsas y terminará a comienzos de 2009”, y pensar que los representantes del Gobierno ruso estaban en lo cierto cuando bombeaban dinero hacia los bancos.

petroleoruso1El sector bancario o, como es también conocido, el sistema circulatorio de la economía sobrevivió. Más aún, hoy en día, el sistema está saturado de liquidez y ni las obligaciones ni los activos de los bancos han sufrido crisis alguna. Pero esto no es ni bueno ni malo. Al dar dinero a los bancos, el Gobierno esperaba obtener a cambio una reactivación de la actividad económica, créditos a la actividad productiva, pero el dinero ha terminado encerrado en sus depósitos y no lo han compartido con nadie.

Por una parte, la decisión fue correcta. El superávit no es lo suficientemente grande para “poner a todos a cuenta”, y, si ocurre así, el dinero se termina y nadie puede sacar más. Pero por otra, ¿quién necesita un sistema bancario fuerte si los mecanismos crediticios están congelados y, peor aún, no tenemos a nadie a quien otorgar créditos? La producción se va a detener y nadie quiere o puede comenzar nuevas empresas. Y las que tenemos van a quebrar o vender y deslocalizar sus inversiones.

Mientras tanto, la crisis era considerada un problema de los mercados financieros. Sólo que los principales economistas del país subestimaron, parece, el hecho de que la crisis podía trasladarse a la economía real. Por eso no estaba listo el airbag de nadie. Y cuando, finalmente, el crecimiento industrial cayó un 8,5% en noviembre, comenzaron a alarmarse y declararon que la recesión estaba comenzando. Me parece a mí que de bene esse.

Por los libros de economía, sabemos que la recesión consiste en la reducción de la economía y de la producción industrial. Pero, ¿a la reducción de qué producción industrial nos referimos cuando hablamos de Rusia? O más exactamente, ¿a qué tipo de industria nos referimos? Según las estadísticas, los primeros lugares en la industria los ocupan las de la producción de petróleo, carbón, gas y metales pesados, su procesamiento y su distribución. Y, muy por detrás, tenemos a la metalúrgica, la alimenticia, la construcción y la fabricación de automóviles. 

Un PIB debilitado

Pero miremos más de cerca estos datos. Por ejemplo, qué podríamos imaginar al hablar de recortes en la producción de materiales de construcción cuando no eran, ni son ahora, suficientes para terminar los proyectos iniciados. Lo compramos todo en los países europeos. Más todavía, difícilmente encontrarán a nadie en Rusia que niegue que la mayor parte de los alimentos que consumimos procede de la importación y que la producción de comida en Rusia es sólo una pequeña parte de lo que se consume.

El mismo problema, lo tenemos con la microelectrónica, la producción aeronáutica, el sector de las telecomunicaciones y el de materias primas. Todo esto es PIB real, y en esto es en lo que debería consistir el PIB, tomado como un indicador real del desarrollo de un país, no como una bonita cifra que podemos enseñarle a todo el mundo presumiendo. De hecho, el crecimiento del PIB se debió exclusivamente a los precios del petróleo y el gas. Todo aquello relacionado con el abastecimiento energético se ha desarrollado sólo gracias a los altos precios de la energía.

Por cierto, la idea de que el PIB ruso crece gracias al petróleo y el gas se ve confirmada por las acciones del Gobierno. Es precisamente ahora cuando se empiezan a preocupar por el sector del gas y el petróleo. Los precios han caído y es por eso que se ha declarado la recesión en Rusia, el encogimiento del crecimiento económico. Y es nuestra caída productiva lo que deberían combatir en este momento. Y es por eso que, hace unos días, el primer ministro Vladimir Putin anunció otro plan para salvar la economía rusa, explicando que el Gobierno está desarrollando un nuevo plan para apoyar a… ¿a quién? A Gazprom, por supuesto. Otra producción de la carecemos.

Imagen: Pozo petrolífero ruso (Wikipedia)

Varias voces prevén inestabilidad social en Rusia a consecuencia de la crisis- Revista de prensa

 

zyuganovRusia: El líder de los comunistas rusos, Guennady Zyyganov, fue reelegido el domingo al frente del partido, junto a una ejecutiva que ha renovado casi el 70% de sus cargos con menores de 40 años. “El viento de la historia sopla nuevamente en nuestras velas (…) En este tiempo de crisis, el mundo del imperialismo ha comenzado su muerte. Estamos en la antesala de cambios políticos y sociales”, aseguró en el discurso de apertura del congreso el sábado pasado.

Exhortó a sus compañeros a “aprovechar al máximo todo lo posible” la crisis económica que se espera comience a sacudir Rusia, afectando posiblemente de forma abrupta a la población en algún momento de 2009. “Las autoridades están fallando claramente en la gestión del país (…) Una protesta social masiva se avecina y es difícil predecir cuándo y en qué forma estallará”, añadió Zyuganov. El veterano dirigente abogó también por la nacionalización de los recursos naturales y por la vuelta de la Unión Soviética.

No ha sido el único en predecir graves disturbios sociales a menos que el Gobierno ruso ponga en marcha nuevas medidas. Nuestra analista, Valeria Mingova afirmó lo mismo la semana pasada. E igualmente hicieron ayer desde la Jamestown Foundation, en un detallado análisis que, citando a dos ex-asesores económicos del Gobierno ruso, achaca el riesgo a, entre otras cosas, la percepción de inseguridad jurídica provocada por las intervenciones del Gobierno en la esfera económica.

Por otra parte, Vladimir Nosov, el primer vicejefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB), la inteligencia rusa, advirtió ayer desde las paginas del diario Komsomolskaya Pravda, contra posibles planes de las fuerza especiales georgianas para realizar ataques terroristas contra las tropas rusas basadas en Osetia del Sur y Abjazia. Acusó también al Gobierno georgiano de haber detenido a ciudadanos rusos para obligarles a participar en vídeos comprometedores y falsos para los soldados rusos que más tarde enviarían al tribunal de la Haya y a medios de comunicación occidentales.

En el campo de la energía, LUKoil, el principal productor de petróleo ruso y candidato a adquirir el 30% de la gasista Repsol, ha adquirido el 49% de una refinería en el sur de Italia. Ayer desembolsó 600 millones de euros el primer pago de una una cifra que alcanzará los 1.347 millones de euros. Para ello, la petrolera obtuvo un préstamo de 400 millones de su financiera subsidiaria LUKoil Finance Limited. El complejo de refinerías de ISAB tiene capacidad para refinar 16 millones de toneladas (117 millones de barriles) al año.

En el Cáucaso, dos milicianos no identificados mataron ayer a dos policías en un control en Osetia del Norte, cerca de la frontera con la República de Ingusetia. Al parecer dispararon desde su vehículo con rifles automáticos al pasar el control. 

Armenia: El presidente armenio, Serzh Sargsian otorgó ayer la Orden del Honor al director general del monopolio estatal del gas ruso Gazprom, Alexéi Miller, tras reunirse con él para discutir la cooperación energética entre su Gobierno y la empresa gasista.

 

Imagen: El líder comunista Guennadi Zyuganov, en una foto tomada en abril de 2006 (photo_irkutsk).

P.V.                   

La crisis alimenta la oposición- Por Valeria Mingova (Moscú)

(Valeria Mingova es periodista rusa especializada en el sistema financiero. Trabaja en el diario Respublika desde hoy contribuirá a La mirada al Este con una columna semanal sobre su país)

 

valoresbolsamoscuEl resonar de las palabras de estos días de Viachaslav Volodin, uno de los líderes del principal partido, Edinaya Rossia (Rusia Unida), en las que asegura que  la crisis financiera mundial apenas ha afectado al pueblo ruso, pero que lo hará exactamente a principios del año que viene, nos obliga a pensar cómo reaccionará la gente a esto.

Sí, es cierto: por el momento, la gente no se ha visto afectada ni por la amenazante inflación, ni por la devaluación ni por los despidos masivos; y cualquiera de estas opciones aterroriza a los peces gordos del país. Pero, como dicen los expertos: es cuestión de tiempo. Podemos estar seguros de que no nos matará de hambre, pero podría provocar la suspensión del aumento del subsidio de desempleo y de otras prestaciones sociales.

Y es fácil ver cuándo ocurrirá. Las elecciones regionales y municipales comenzarán en marzo en todo el país. Y, desde luego, nadie va a retener, recortar o cancelar ningún pago a las puertas de las elecciones. De hecho, el otro día, el primer ministro, Vladimir Putin, anunció que veinte regiones recibirían 2.000 millones de rublos (57,7 millones de euros) ¿Hace falta decir para qué dan este dinero? De hecho, el Gobierno presta dinero a la gente a cambio de lealtad. Una vez hayan obtenido la mayoría, el Gobierno pedirá que le devuelvan la deuda. Y cosas como el retraso en el pago de las prestaciones sociales y demás podrán ocurrir entonces.

Como aseguran algunos politólogos, todo esto podría acercar a la gente a la oposición. Nadie sabe en qué medida y qué podría ocurrir. Pero, como dice Nicolás Mironov, subdirector de una facultad de derecho rusa, el incremento del sentimiento opositor no debería hacerse notar más allá del próximo verano. 

Y esta vez no se opondrán sólo las clases más bajas, como se suele afirmar, sino la elite. No es difícil entender por qué. Si la gente no ha sentido casi la crisis, los oligarcas la notan ya sobre sus hombros. Las 25 personas más ricas de Rusia han perdido 237.700 millones de dólares (188.520 millones de euros) desde mayo, según la agencia Bloomberg. O lo que es lo mismo: entre el 50% y el 70% de la capitalización de sus activos. Es precisamente este grupo social el que apoya a las autoridades proclamando que se han dado todas las condiciones para movilizar la inversión y que, por fin, un Gobierno ha creado oportunidades para un crecimiento económico estable.

Los elogios se acabaron en cuanto aparecieron el caso Mechel y el conflicto georgiano y los inversores comenzaron a alejarse del mercado ruso. La incapacidad para proteger nuestra bolsa del derrumbe fue un golpe fatal. Como dicen nuestros analistas, todas las bolsas del mundo cayeron, pero sólo en la nuestra se produjo un crash (los índices perdieron lo ganado en los últimos 15 años y las cifras alcanzaron todos los mínimos posibles e imposibles).

El banquero convertido en opositor Alexander Lebedev apoyó la creación de un nuevo partido democrático dirigido por Mijaíl Gorbachov. Los analistas están seguros de que Lebedev dista mucho de ser el último en la lista. Tanto los ciudadanos corrientes como la elite necesitan un respaldo firme, tanto político como económico.

Pero las autoridades todavía pueden demostrar su utilidad. Depende de la presteza con que el Gobierno logre dar garantías a las empresas grandes y pequeñas (no sólo a las diez más grandes) y de con cuánta antelación logre prepararse para la próxima fase de la crisis, que sacudirá Rusia en febrero.

Si no lo consigue, cabe esperar que las masas se echen a la calle, todavía con la memoria fresca del desastre económico de 1998. Y los oligarcas estarán al frente de este movimiento ¿Por qué no? Teniendo en cuenta que el ministerio de Finanzas predice que la crisis durará al menos tres años y que las próximas elecciones parlamentarias serán en 2012, hay margen para formar una base opositora decente. Más aún teniendo en cuenta que el listón para acceder entrar en la Cámara va a descender del 7% actual al 5%.

 

Imagen: Letrero indicador de la cotización de la bolsa de Moscú (Wikipedia)