Día de los Defensores de la Libertad- Por Viktor Denisenko (Vilnius)

 

El 13 de enero, Lituania recuerda a aquellos que defendieron la independencia del Estado hace 18 años, el 13 de enero de 1991, durante los trágicos eventos que tuvieron lugar cerca de la torre de televisión de Vilnius. 

Al amparo de la noche, las tropas soviéticas tomaron al asalto la torre de televisión del microdistrito de Karoliniškės y la central de televisión de la calle Konarskio. Una multitud tranquila rodeaba los edificios para protegerlos. Existía la esperanza de que Moscú no empleara la fuerza contra civiles pacíficos, pero fracasó. Fueron empleados tanques en los asaltos a ambos edificios, con 14 civiles muertos y otros 700 heridos. Estos terribles resultados llevaron al liderazgo soviético a desistir del asalto al Sóviet Supremo de Lituania (el Parlamento de entonces), que estaba protegido por más de 10.000 personas. Unos días antes, las tropas soviéticas habían tomado la imprenta estatal y saboteado la publicación de varios periódicos republicanos.

El 11 de marzo de 1990, el Sóviet Supremo de Lituania había aprobado la ley “Del restablecimiento de la independencia de la República de Lituania”, que incluía la retirada de la Unión Soviética. Desde ese momento, Lituania se encontraba en abierto desafío a Moscú. La fecha de la represión de los partidarios de la independencia no fue elegida al azar. En enero de 1991, la atención pública mundial se hallaba concentrada en la Primera Guerra del Golfo. El Kremlin esperaba que la supresión de la independencia lituana no despertara mucho interés.

A pesar de la intervención militar, la lucha por la restauración de la independencia continuó. Esa misma noche, tras la toma de la torre de televisión, la TV Independiente de Lituania retomó sus emisiones desde un estudio de reserva en la ciudad de Kaunas, la segunda más grande de Lituania. La prensa clandestina continuó saliendo y las instituciones del Estado independiente (policía, aduanas, etc) comenzaron a establecerse. La gente desarmada que no temió plantarse delante de los tanques se convirtió en el símbolo de la Restauración de la Independencia. 

La oficina del Fiscal General abrió por entonces una investigación sobre los eventos del 13 de enero que todavía permanece abierta. No se ha cerrado, ya que Rusia, país de residencia de los organizadores y perpetradores de las acciones criminales que buscaron derrocar el Sóviet Supremo legalmente constituido y que culminaron con la pérdida de vidas humanas, se niega a cooperar con los órganos legales de Lituania. El 12 de enero de este año, la Comisión Europea instó a Moscú a cambiar de postura y cooperar en la búsqueda y castigo de los culpables de los actos criminales de 1991.

La historia enseña que la libertad es un bien que a menudo se paga con sangre. Lituania recuerda a aquellos que dieron sus vidas hace 18 años por la independencia del país y que no temieron al totalitario imperio soviético. En parte gracias a sus actos heróicos, el país que una vez sufriera la ocupación soviética durante 50 años, disfruta hoy de los derechos de pertenecer a la Unión Europea.

Vídeo: Metraje del documental Krustceļš (La encrucijada), rodado en enero de 1991. Las imágenes corresponden a la llegada de las tropas soviéticas a la torre de televisión de Vilnius (YouTube).

Anuncios

El valiente y el sensato- Por Julia Zimmermann (Varsovia)

 

El presidente Lech Kaczyński viajó a Georgia a apoyar a su gran amigo Mijaíl Saakashvili durante la celebración del quinto aniversario de la Revolución de las Rosas. Lo hizo con toda la discreción posible, pero al día siguiente se convirtió en el centro de atención al llegar informaciones asegurando que la caravana en que viajaba a visitar un campo de refugiados había sido tiroteada.

 


Pero nadie recibió ningún disparo y los coches, ni un arañazo. El presidente Kaczyński se mostró visiblemente impresionado, pero tranquilo, durante la rueda de prensa que ofreció antes de volar de vuelta a Polonia. El presidente Saakashvili estaba casi feliz de tener nuevos argumentos contra los rusos (ambos aseguraban que los rusos les atacaron cerca de un control fronterizo surosetio). Casi enseguida, quedó claro que esa podía no ser la única posibilidad.

Aunque tanto las autoridades rusas y surosetias negaron rápidamente incidente alguno, el presidente y su portavoz estaban absolutamente convencidos de que habían sido atacados por los rusos. El presidente estaba convencido de haber oído disparos de Kalashnikov (ni los rusos son los únicos que los usan, ni los expertos están seguros de que sea posible determinar el tipo de arma automática empleada en esas circunstancias). Su portavoz, por otra parte, aseguraba haber escuchado hablar en ruso y, con toda seguridad, hablado por rusos (un oído excelente, capaz de determinar un acento a partir de unos gritos en pleno tiroteo). El presidente Saakashvili estaba utilizando el incidente como una prueba más de la ruptura de los acuerdos negociados en agosto con el presidente francés Nicolas Sarkozy.

Sin embargo, no todo el mundo estaba dispuesto a creer en un ataque ruso. Surgida de la nada, una teoría de la conspiración aseguró que todo el asunto del ataque era un invento de Kaczyński y Saakashvili para apoyar su política antirusa.

Más aún, varias voces han sugerido que arriesgar de esa manera su vida es algo bastante irresponsable para un jefe de Estado. Y las teorías sobre qué tendríamos que haber hecho si hubiera resultado herido o incluso muerto por los rusos han proliferado ¿Tal vez bombardear el oblast de Kaliningrado? ¿Y qué? ¿Comenzar la III Guerra Mundial? Incluso cuando Polonia formaba parte del Pacto de Varsovia, su territorio figuraba en los planes de guerra soviéticos como objetivo de los misiles atómicos de ambos bandos si la guerra se ponía caliente. Y como todo el mundo sabe, al contrario que en los archivos polacos, nada se pierde en los archivos rusos (sólo puede ser difícil de encontrar), de modo que, ahora que somos miembros de la OTAN, todavía pueden tener ese plan de acción dando vueltas por ahí. No, no es una buena idea.

Cuando los surosetios anunciaron que sí, que habian sido ellos (aunque su versión de los hechos, no es de extrañar, era algo distinta), el debate en Polonia ya estaba completamente centrado en el hecho de que el presidente no tenía a un sólo miembro del BOR (Biuro Ochrony Rządu, la Oficina de Protección Gubernamental) cerca en el momento del ataque; su coche estaba bastante más atrás en la comitiva presidencial y los agentes ni siquiera pudieron llegar porque los de la seguridad georgiana les dijeron… que se sentaran.

Pronto salió también a la luz que el comandante de la unidad del BOR resposable de la seguridad del presidente ni siquiera tuvo contacto telefónico con el presidente. Sin embargo, el presidente estaba convencido de que si le hubiera pasado algo habría sido por su propia culpa y que su viejo colega, el coronel Olszowiec no era responsable. El comandante general del BOR, el general Janicki, no lo vio así y decidió apartar a Olszowiec del servicio mientras se investigaba el caso.

El informe del Comité del Servicio Secreto anunciado el 27 de noviembre explicaba que la visita había sido decidida demasiado tarde; ir al campo de refugiados había sido planeado sin contar con ellos y el BOR no podía prepararla (ni siquiera tenía al personal o al equipo adecuado en Georgia). Como resultado, el presidente se vio al anochecer en una zona donde se habían desarrollado combates militares recientemente y sus guardias no estaban preparados.

El presidente, que planeaba una visita a Asia dentro de tres días reaccionó inmediatamente. Anunció que, evidentemente, sólo podia trabajar con personal de su confianza y que, si no podía ir con el coronel Olszowiec, no llevaría guardaespaldas del BOR consigo. La nueva crisis que amenazaba, ya que el BOR está obligado a enviar personal siempre que el jefe de Estado sale al extranjero, fue salvada por el propio Olszowiec, que intercedió por sus compañeros. El presidente accedio final y graciosamente a que le acompañran los agentes en cuestión.

Cuando la Fiscalía anunció que investigaría las posibles responsabilidades de haber puesto en peligro al Presidente del Estado en peligro, el mandatario bromeó que, pronto, le encontrarían culpable a él del crimen… Y partió para un largo viaje por Asia…


Vídeo: Información presentada por la cadena rusa en lengua inglesa Russia Today. Incluye el metraje del incidente e imágenes de ambos jefes de Estado durante la rueda de prensa que ofrecieron posteriormente.

Vándalos procesados- Por Aleg Pershanka (Minsk)

kurapaty

El 11 de noviembre el departamento de Interior de Minsk abrió procesos criminales contra dos jóvenes que habían sido detenidos en una zona de Minsk llamada Kurapaty en la tarde del 1 de noviembre. Dos activistas democráticos habían retenido a los dos borrachos de 18 y 20 años que habían estado destruyendo cruces en el camino que lleva al monumento conmemorativo de las víctimas del estalinismo. Muchos dudaron que las autoridades fueran a presentar cargos, ya que imaginaron que el ataque había sido inspirado por las fuerzas especiales bielorrusas.

Kurapaty es una zona tristemente famosa en las afueras de Minsk donde, según varias estimaciones, entre 30.000 y 200.000 personas inocentes fueron ejecutadas entre 1937 y 1941 por la policía secreta soviética. La propaganda comunista aseguraba que las fosas comunes procedían de los crímenes nazis. Sin embargo, el historiador Zianon Pazniak (en el exilio desde 1996 y hoy dirigente de un partido opositor) investigó la zona a finales de los ’80 y demostró que el Ejército alemán nunca entró en la zona y que, por tanto, no pudo matar a nadie allí. El descubrimiento y la exhumación de restos humanos en 1988 dio fuerza al movimiento democrático e independentista en Bielorrusia durante los últimos años de la Unión Soviética.

En 1993, cuando Bielorrusia era una república parlamentaria (1991-1994), Kurapaty fue declarado patrimonio histórico y cultural de la República de Bielorrusia y descrito como: “El lugar de eliminación de las víctimas de la represión política durante los años ’30 y ’40 en Kurapaty”.

Cada año, en noviembre, en el Dziady, (el día de Difuntos en la tradición bielorrusa), cientos de personas visitan el escenario de los crímenes de la represión política soviética. La primera de estas manifestaciones, en 1988, reunió a decenas de miles de personas y fue dispersada brutalmente por la Policía. Este año, los activistas demócratas estaban de guardia y lograron detener a los vándalos.

El hecho es que las autoridades nunca investigan los numerosos actos de vandalismo que se producen en Kurapaty. El monumento traído por el presidente de EE UU Bill Clinton en 1994 con la inscripción “Del pueblo de EE UU al pueblo de Bielorrusia” ha sido objeto de daños más de una docena de veces hasta ahora. Hace tres años, aparecieron esvásticas y símbolos satánicos en las cruces de recordatorio, pero los autores nunca fueron encontrados. Así que esta es la primera vez que detienen a alguien y, notablemente, no ha sido la policía, sino activistas civiles, los que han detenido a los vándalos.

Varias ONGs se dirigieron en su día a las autoridades pidiendo más vigilancia para Kurapaty. En respuesta, el departamento de Interior correspondiente les pidió dinero para hacerlo. ¡Y eso que es un monumento nacional de primera categoría! 

No sorprende entonces que borrachos sin nada que hacer deambulen por Kurapaty y otros lugares de este tipo (hay muchos lugares recordando las matanzas soviéticas en Bielorrusia). Las autoridades, que tienen control sobre los medios y por tanto influyen en la gente joven, trataron de hacer lo mismo hace unos años. En 2001, bajo el pretexto construir una autopista, trataron de destruir el monumento. La gente que se plantó frente a las excavadoras y pasó noches en tiendas de campaña hasta que las autoridades renunciaron a su plan, salvó un lugar sagrado. Los funcionario de la administración de Alexander Lukashenka no reconocen Kurapaty como escenario de crímenes soviéticos contra la Humanidad y nunca lo mencionan en público.

Imagen: Cruces y piedra conmemorativa en Kurapaty (Wikipedia)

Material adicional:

Reportaje fotográfico en el diario bielorruso Nasha Niva

Entrevista y artículo con el profesor Pazniak sobre Kurapaty

La mirada desde Yereván- Por Azniv Andreasyan

La Tierra del Jardín Negro

 

Todo comienza con la Luna bien alta en el cielo. Las ráfagas automáticas vuelan de un lado a otro de la frontera de la república no reconocida de Nagorno Karabaj. Los soldados azeríes disparan, los armenios responden o viceversa. Y, a veces, no importa quién sea el primero en disparar, porque los tiros no tienen blanco, sino un sólo propósito: hacer saber al enemigo que estamos aquí y que estamos alerta… Los habitantes de la frontera llevan 14 años oyendo los disparos cada noche en una no-guerra sin muertos… Son sólo “tiros inofensivos” después del infierno al que sobrevivieron.

Situado en la zona noreste de las montañas armenias desde tiempos inmemoriales, Nagorno Karabaj ha sido una provincia históricamente armenia y habitada por armenios. Ha sido la manzana de la discordia entre armenios y túrquicos durante siglos. El conflicto actual por el Nagorno Karabaj tiene su origen en la decisión del Gobierno soviético y de Josif Stalin de otorgar el control de la región a Azerbayán.

La palabra nagorno es rusa y quiere decir “tierras altas”. No se emplea ni en armenio ni en azerí, pero era el nombre oficial de la región durante la Unión Soviética. La palabra karabaj proviene de las lenguas túrquicas y del persa. Significa “jardín negro”. Los armenios llaman Artsaj a la región.

La Unión Soviética contuvo el conflicto durante 70 años, pero se volvió inevitable tras su caída. Ya a finales de los ’80 y a principios de los ’90, el asunto del Nagorno Karabaj resurgió. La población armenia, mayoritaria en la región, acusó al gobierno de la República Soviética de Azerbayán de llevar a cabo una política de azerificación forzada. Con apoyo material e ideológico de la República Soviética de Armenia, fundaron un movimiento para lograr la transferencia del oblast  autónomo a la República Soviética Armenia. Entonces estalló la guerra.

“No sólo los jardines, sino todo se volvió negro”, cuenta Razhden Safaryan, refugiado del Karabaj de 45 años, recordando el invierno de 1992. “Las tropas azeríes lo quemaron todo a su paso. Nuestra aldea, Vahguhas, quedó totalmente arruinada, como la mayor parte del Karabaj”, añade.

Los Safaryan recuerdan el invierno que pasaron bajo tierra con sus niños de 6 y 4 años. “La gente vivía en los sótanos de sus casas, de los colegios…”, cuenta Safaryan, veterano de guerra incapacitado. “Encontramos refugio en el sótano de los vecinos. Había bombardeos por todas partes. Los azeríes nos atacaban por el aire con misiles innumerables. Y había trincheras en el mismo centro de Stepanakert [la capital de Nagorno Karabaj], en las que la gente se escondía durante los bombardeos. Y, como estábamos bloqueados, no podíamos huir a ningún sitio. Teníamos que permanecer en la zona del conflicto con nuestras familias”.

El Grupo de Minsk de la OSCE se formó en 1992 para resolver el conflicto del Karabaj. Bajo su auspicio se ha creado un proceso negociador para preparar la Conferencia de Minsk de la OSCE, que tiene la misión de preparar el estatuto final de Nagorno Karabaj.

Con Rusia, Kirguizistán y la comisión interparlamentaria del CIS mediando en Bishkek en mayo de 1994, Azerbayán, Nagorno Karabaj y Armenia firmaron el Documento de Bishkek , en el que las partes en conflicto acuerdan un alto el fuego del 12 de mayo en adelante. Pero el estatuto final del Karabaj no quedaba decidido.

Stepanakert, antes en ruinas, es ahora una ciudad en desarrollo. Las aldeas también se están recuperando. Pero la guerra no ha terminado. La guerra es el precio de la independencia. Lo saben en Karabaj, pero ya lo han pagado con creces.

 

Imágenes: Soldados de la República de Nagorno Krabaj en la capital, Stepanakert (arriba a la derecha). El segundo  presidente de Nagorno Karabaj, Bako Sahakyan, en su toma de posesión (abajo a la izquierda). Obsérvese la bandera de Nagorno Karabaj bajo el escudo. Consiste en los colores de la bandera armenia, con una porción de ésta desgajada del resto (Anahit Hayrapetyan / Patker Photo).

La mirada desde Vilnius- Por Viktor Denisenko

Los símbolos soviéticos están fuera de la ley

 

En julio, el Parlamento adoptó una serie de enmiendas al Código Administrativo. Ahora está prohibido mostrar y difundir símbolos soviéticos y nazis. Aunque aquellos que empleen los símbolos para fines científicos, educacionales y artísticos, e informen a la sociedad sobre la historia del pasado y del presente no entran en la ley. Los anticuarios tampoco son responsables de nada. Pero pronto ocurrió que las enmiendas dejaban un amplio espacio para interpretarlas de muchas maneras.

Inesperadamente, los vendedores callejeros resultaron estar fuera de la ley, ya que no son anticuarios. El asunto es que, además de los artículos tradicionales de ámbar y plata, los objetos del periodo soviético son muy vendidos en el centro de Vilnius. Postales soviéticas, sellos, medallas, pitilleras y relojes, cinturones del ejército y gorras soviéticas con sus símbolos eran exhibidos en los puestos callejeros. Había demanda para todos esos objetos, que resultan muy exóticos a los turistas. Y después de las enmiendas, todos terminaron fuera de la ley. Así lo dispusieron las instituciones legales.

La semana pasada, una de las vendedoras callejeras fue multada con 500 litas (unos 145 euros) por vender objetos soviéticos con sus símbolos. Además, el tribunal decidió confiscar todo el género. La vendedora se quedó sorprendida al saber que había violado la ley. Pero, por otra parte, pronto los vendedores callejeros tampoco serán castigados por vender objetos, ya que el Departamento de Policía ha dado instrucciones al respecto. Según el vicefiscal general, Saulius Skvernelis, han decidido abstenerse de aplicar la ley hasta que aparezca una normativa sobre ella. “Pedimos a los abogados del Instituto de Derecho que nos den explicaciones relativas a esos artículos del Código Administrativo”, indicó el vicefiscal.

La decisión del Parlamento lituano de prohibir la exhibición de símbolos soviéticos en reuniones y su difusión, ha causado indignación en Rusia. Ésta se considera la sucesora legal de la Unión Soviética. Sin embargo, la equiparación de los símbolos soviéticos a los nazis es comprensible y puede ser considerada legal. El régimen soviético no hizo menos daño al pueblo lituano (y también al letón y al estonio) que el Nazi durante la Segunda Guerra Mundial. El régimen soviético reprimió masivamente a los civiles y a los que participaron en el movimiento de resistencia. Muchos fueron asesinados, encarcelados o exiliados a Siberia. En total, más de 300.000 personas sufrieron la represión soviética. Por tanto, la honestidad histórica obliga a poner un signo equiparando los crímenes de los regímenes Nazi y Soviético. A pesar de ello, la prohibición de los símbolos correspondientes es difícil de interpretar con precisión.

Su mayor defecto es que las enmiendas del Código Administrativo ponen fuera de la ley a los coleccionistas serios y a aquellos interesados en la historia a pesar de las leyes. Aunque queda la esperanza de que los expertos del Instituto de Derecho logren emitir instrucciones precisas sobre el Código Administrativo. Esto ayudará a evitar interpretaciones arbitrarias acerca de la prohibición de la difusión y exhibición de símbolos soviéticos (y nazis).