Escándalo de espionaje al más alto nivel en Estonia

 

Herman Simm, de 61 años, ex director del Departamento de Seguridad del Ministerio de Defensa de Estonia (2000-2006) y ex director del Departamento de Análisis de Información (1995-2000) fue arrestado el pasado domingo por orden del Fiscal General  bajo la acusación de alta traición por pasar información clasificada a un gobierno extranjero. La identidad del detenido saltó ayer y la prensa y varios analistas estonios coinciden en señalar a Rusia como el país receptor de la información. Su mujer, Heete Simm, abogado en la Policía Nacional estonia, también ha sido arrestada acusada de complicidad. Es el primer caso de espionaje en la historia reciente del país báltico desde que recuperara la independencia en 1991.

Simm fue el primer director del Departamento de Seguridad, cuya función era, precisamente, preservar los secretos de Estado. Trabajaba como asesor especial para el Ministerio de Defensa desde 2006 y mantenía acceso a la información secreta. El daño a la seguridad causado por el espía podría trascender las fronteras estonias, ya que entre 2001 y 2006 fue representante ante la Unión Europea y la OTAN en las reuniones periódicas sobre confidencialidad y  seguridad, para lo cual tenía pasaporte diplomático. La prensa indica que fue precisamente la OTAN la que alertó a los estonios de una posible filtración.

Fuentes en Tallinn han informado a La mirada al Este de la posible conexión entre Simm y el asalto a la casa del ministro de Defensa en 2004 precisamente el día en que se había llevado documentos secretos del trabajo. La maleta desapareció durante el asalto y el caso provocó la dimisión del ministro.

“Las leyes sobre la defensa del Estado en tiempo de paz, que ciertamente han sido útiles, tienen que ser reconsideradas y mejoradas, ya que el estado de la seguridad se ha desarrollado y ha cambiado”, afirmó ayer el presidente de la Comisión de Defensa del Parlamento estonio, Matti Raidma. El parlamentario ha destacado el posible impacto negativo que el caso puede tener sobre la confianza de los países aliados en Estonia.

Simm, experto en manufacturas y química cibernética, comenzó su carrera como inspector de policía en los años ‘70 antes de llegar a dirigir el Departamento de Policía en el Ministerio del Interior.

El Ministerio de Defensa y el Departamento de Información (el servicio de Inteligencia estonio) están colaborando con la Fiscalía en la evaluación del daño producido por las filtraciones de información. Simm y su mujer se enfrentan a una posible pena de entre 3 y 15 años de cárcel en caso de ser hallados culpables.

P.V.              

Imagen: Herman Simm (Ministerio de Defensa de Estonia)

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Dispersada en Minsk una protesta por los desaparecidos (revista de prensa)

Bielorrusia: La policía dispersó ayer a cerca de 50 personas que se reunieron en la Plaza de Octubre de Minsk, en el centro de la ciudad, para recordar a los políticos y periodistas desaparecidos en Bielorrusia bajo el mandato del actual presidente Alexander Lukashenka. Portaban retratos de los desaparecidos y banderas bielorrusas de la República de 1919 y de la Unión Europea.

Varios líderes de los partidos de la oposición democrática estaban presentes, entre ellos, el del Frente Popular Bielorruso, el del Partido Democrático Unido y el líder de los Comunistas. También acudieron el recientemente excarcelado como preso político Andrei Kim y la hija del disidente Alexnader Kazulin, Olga Kazulina. La mujer del vicepresidente del parlamento desaparecido Zinaida Hanchar estuvo presente.

Pasados entre 5 y 15 minutos, según las fuentes, docenas de agentes antidisturbios los expulsaron de la plaza y marcharon con ellos hasta otro lugar.  En un momento concreto, los manifestantes se negaron a seguir avanzando y comenzó la dispersión. Aquí pueden verse algunas fotos de la protesta, en la que  resultaron heridas unas diez personas.

El político Victor Gonchar y el empresario Anatoli Krasovsky desaparecieron el de septiembre de 1999. El anterior ministro del Interior, Yuri Zajarenko, lo hizo en mayo del mismo año, así como el cámara de la sección bielorrusa del canal ruso ORT Dimitri Zavadsky, que fue visto por última vez en julio de 2000.

Durante una visita del presidente Lukashenka ayer a la ciudad de Pinsk, el centro urbano fue clausurado durante dos horas, con los bancos, tiendas y edificios administrativos cerrados, y varios miembros de la oposición fueron invitados por la policía a reunirse con ellos. Cuando Lukashenka concluyó la inauguración del centro deportivo que le trajo a la ciudad, se retomó el funcionamiento normal y el transporte público volvió a funcionar.

Por otra parte, el embajador bielorruso en Francia presentó sus credenciales el lunes pasado al presidente Nicolás Sarkozy.

La República Checa se opuso el lunes al levantamiento completo de las sanciones a Bielorrusia. “Tenemos que asegurarnos de que las mejoras en Minsk sean una tendencia permanente y no un episodio aislado”, dijo el viceprimer ministro para Asuntos Europeos checo, Alexander Vondra.

El disidente político cuya excarcelación ha llevado a la Unión Europea a considerar seriamente el cambio de actitud hacia Bielorrusia, Alexander Kazulin, previno ayer a la Unión Europea contra un acercamiento exagerado a Minsk. Kazulin es partidario de un mayor acercamiento, pero sin recompensar prematuramente al régimen por “cambios en la fachada”. “A día de hoy, no tenemos ninguna prueba de que haya habido cambios importantes en la democratización de Bielorrusia”, declaró ayer Kazulin.

Rusia: El Servicio Federal de Seguridad (FSB) ha informado de la muerte anoche de 10 milicianos islamistas en la república norcaucásica de Daguestán, en Rusia. Los agentes federales emboscaron y atacaron con cohetes un minibús en el que aseguran que los milicianos transportaban armas. Un oficial del FSB resulto herido en el lugar y falleció posteriormente en el hospital.

Los analistas insisten en que la pobreza y la dura represión del Islam en todo el Cáucaso Norte están llevando a los jóvenes a acercarse a los movimientos guerrilleros de inspiración wahabita que, entre otros, ya controlan la resistencia chechena.

Por otra parte, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, ha anunciado el incremento en un 27% de la partida presupuestaria rusa destinada a Defensa en 2009.

El comercio de acciones tuvo que ser suspendido ayer durante una hora en el mercado bursátil ruso después de que el índice principal, el RTS, cayera más de un 11,4 % a primeras horas de la tarde. El mercado financiero ruso ha sufrido y continua sufriendo fuertes pérdidas desde el inicio de la guerra en Georgia.

Ucrania: El embajador ruso en Ucrania, el ex primer ministro ruso Viktor Chernomirdin, ha instado al gobierno ucraniano a renovar el acuerdo de amistad y cooperación que ambos países mantienen y que, entre otras cosas, permite que la flota rusa alquile el puerto Sevastopol como base. El acuerdo incluye un principio de no agresión y el compromiso de ambos países de no integrarse en bloques militares. Esto último contraviene la intención de Kiev de integrarse en la OTAN. Chernomirdin ha recordado que el plazo para renovar el tratado expira el 1 de octubre.

Polonia: El Gobierno polaco ha suavizado su propuesta de castración química para los pedófilos. El cambio presentado introduce como requisito someterse a la castración química para obtener la libertad condicional. Este cambio no requiere alterar la Constitución.

P.V.

La oposición boicoteará las elecciones bielorrusas (revista de prensa)

Bielorrusia: La coalición democrática de la Unión de Fuerzas por la Democracia (UDF) ha decidido retirar sus candidatos de las elecciones legislativas del próximo 28 de septiembre, al término de la campaña electoral el próximo día 23, y ha convocado una manifestación en la Plaza de Octubre en Minsk para el día de las elecciones a las ocho de la tarde. Aducen que el Gobierno ha ignorado su demanda para obtener más representantes en las mesas y comisiones electorales. Sólo les ha sido asignado el 0,07% de los delegados. Se espera que la decisión sea ratificada el día 21 por el consejo político de la coalición.

– El Banco Mundial ha incluido a Bielorrusia en su lista de los diez mejores reformadores del sistema económico. Premia así la mejora del país en seis de diez indicadores relacionados con la agilización de su sistema burocrático, de sus sistema de aduanas y del clima inversor.

– Un estudiante universitario de primer año ha sido expulsado de la Facultad de Lenguas Extranjeras en Mohilev, al este del país. La universidad aduce que ha suspendido sus exámenes de inglés. Rastsislau Pankratau afirma haber estado cinco veces en Inglaterra y haber estudiado inglés desde pequeño. Agentes del KGB (la policía secreta bielorrusa) le habían visitado varias veces y amenazado con expulsarle de la universidad si no abandonaba la organización opositora en que militaba, el Frente Juvenil.

– La policía de tráfico bielorrusa ha indemnizado por orden judicial a los afectados por el caso de los coches barrera que nuestro analista Aleg Pershanka mencionaba en su columna de ayer. Los 22 millones de rublos bielorrusos (7.387 euros) de indemnización serán distribuidos entre los siete afectados.

– Bielorrusia ocupa la tercera posición en la clasificación mundial de suicidios, según informó el jefe del departamento de Psicología de la Alta Academia de Medicina Bielorrusa, con motivo de la celebración ayer del Día Internacional para la Prevención del Suicidio. Con 35 suicidios por cada 100.000 personas, sólo Lituania y Rusia le aventajan, dijo el médico. La Organización Mundial de la Salud sitúa al país en segundo lugar, por delante de Rusia y detrás de Lituania.

Ucrania: El diario Kyiv Post denunció ayer en primera página las violaciones de Derechos Humanos que la policía ucraniana comete regularmente. La policía ucraniana tiene una cuota de resolución de crímenes cercana al 70%, aunque el editorial destaca que cuando el caso tiene conexiones políticas, la tasa baja a cero.

Tortura policial en un 80% de los casos presentados, legitimidad en los tribunales de confesiones obtenidas bajo tortura, inocentes encarcelados, palizas a los detenidos y malos tratos en prisión son denunciados por organizaciones de Derechos Humanos ucranianas. Describen un sistema que defiende la impunidad de sus agentes mal pagados (con sueldos de menos de 3 euros al día) y con una abogacía pública con sueldos de poco más de 200 euros al mes.

El Departamento de Estado de EE.UU. ya denunció la situación en su informe anual sobre  Derechos Humanos en el mundo.

Georgia: El ministerio del Interior georgiano ha informado de la muerte ayer de un policía por disparos en una aldea con presencia militar rusa en la frontera con Osetia del Sur. El puesto de policía recibió disparos desde otro puesto militar ruso cercano. 

– Rusia presentará el borrador de una propuesta de embargo de armas a Georgia en Naciones Unidas, según informó en ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergéi Lavrov, en una rueda de prensa. Por otra parte, la agencia AP citó a una fuente anónima del ministerio de Defensa israelí relatando una nueva directiva instando a todos los empresarios israelíes implicados en comercio de armas en Georgia a volver a Israel.

– Las cuatro fragatas de la OTAN desplegadas en el Mar Negro, entre ellas, la española Almirante Juan de Borbón, han concluido su misión y navegan ya hacia el Mediterráneo. 

– El Gobierno georgiano ha levantado el bloqueo por Internet a los dominios rusos. Si embargo, continúa siendo imposible acceder desde el país a los medios de comunicación y a algunos ministerios rusos. La señal de las televisiones rusas continúa bloqueada. La medida fue tomada durante la guerra que ambos países libraron el mes pasado.

Polonia: El primer ministro, Donald Tusk, ha afirmado que quiere introducir la castración química en la legislación polaca como castigo para los pedófilos reincidentes en Polonia. “Sé que las asociaciones de Derecho Humanos me criticarán por esto, pero no creo que pueda llamarse “humanos” a estas criaturas”, afirmó el primer ministro. El diario Gazeta Wyborcza recuerda que tal medida resulta inconstitucional, a no ser que los condenados acepten la medida como tratamiento voluntario dirigido a incrementar su bienestar.

Armenia: Los ministros de Exteriores armenio y turco se reunirán en Nueva York el próximo día 16 durante la Asamblea de la ONU, según afirmó el ministro turco, Alí Babacan. La reunión significa un paso importante en las relaciones entre ambos países que no mantienen relaciones diplomáticas debido al conflicto sobre Nagorno-Karabaj con Azerbayán. Turquía mantiene un embargo comercial sobre Armenia.

Rusia: Un primo del presidente de la república de Ingusetia, Murat Zyazikov, fue asesinado ayer en la capital, Nazrán, según informó el ministerio del interior Ingús. El Mercedes en que viajaba Beján Zyazikov recibió varios disparos. Zyazikov murió de las heridas recibidas. Los familiares del periodista asesinado, Magomed Yavloyev, habían jurado vengar su muerte acaecida el pasado 3 de septiembre a manos de la policía estatal.

Letonia: La policía arrestó a un grupo de cuatro traficantes de personas el pasado lunes en una ciudad cercana a la frontera rusa. Fueron sorprendidos mientras transportaban a un grupo de chinos sin papeles que había viajado a través de Rusia. También fueron encontradas municiones en casa de uno de los criminales.

Lituania: El Fiscal General del Estado recibió una paliza de tres borrachos al salir de su oficina en Vilnius en la tarde de ayer. Los agresores ya han sido detenidos.

 

P.V.                    

La mirada analítica- Por Eithne MacDermott

¿Qué ha pasado con Rusia?

(read it in English)

La respuesta rusa -desproporcionada, excesiva, vengativa- a la invasión de Osetia del Sur fue diseñada para mucho más que echar a Georgia de Osetia del Sur, en una acción que, si sólo se hubiera quedado en eso, no habría pasado de una distracción de las Olimpiadas ni de un episodio más de la ya proverbial temporada tonta de la región. En lugar de eso fue mucho más allá: invadió la misma Georgia y ridiculizó la (reconocidamente histriónica e ineficaz) diplomacia y la tregua negociadas por el presidente francés y presidente de turno de la Unión Europea, Nicolas Sarkozy. De hecho, la reacción estaba planeada al detalle para destruir la capacidad militar de Georgia, arruinar sus infraestructuras y enviar un mensaje siniestro sobre la potencial falta de seguridad para las rutas de petróleo y gas que atraviesan Georgia. Precisamente las mismas rutas que son planteadas como alternativas a aquellas bajo control ruso.

También, desde luego, pretendía ser una humillación pública para el autosuficiente, tirando a impulsivo, y fotogénico presidente Mijaíl Saakashvili, un muchacho ejemplar en valores democráticos occidentales, visto como un caballo de Troya por los meditativos rusos. De hecho, es odiado personalmente por el primer ministro ruso, Vladimir Putin, de quien se dice que es una persona fría y comedida, pero que “se le va” al oír el nombre de Saakashvili. Un odio cordialmente correspondido por Saakashvili, que detesta a Putin y se refiere a él como Liliputin, un mote que, imprudentemente, ha llegado a los oídos del mismo Putin. “Gracias por Stalin”, le dijo una vez con ironía Putin a Saakashvili durante una conversación anterior. “Usted sí que le está agradecido”, respondió suavemente Saakashvili. Las relaciones personales importan en la política, en contra de lo que algunos teóricos nos quieren hacer creer.

Pero sobre todo, la respuesta rusa estaba diseñada para enviar un mensaje a Occidente para que se lo pensara dos veces antes de expandir la OTAN hacia el Este y para que Georgia volviera a la realidad: aunque sus ideales de filosofía política apunten al Oeste, la geografía dictamina que Georgia permanece todavía en la esfera de influencia rusa. Esta respuesta muestra claramente que Rusia ha vuelto y que va a ejercer su derecho percibido a dar su opinión -por la fuerza, si hace falta- en las áreas que considere que caen dentro de su esfera de influencia.

Las consecuencias de Kósovo

Había otras razones para la respuesta rusa. El irreflexivo reconocimiento de Kósovo a principios de este año, en contra de las vehementes protestas de Rusia, ha reforzado el resentimiento ruso. Rusia se ha sentido ignorada y ninguneada, como lo ha venido siendo desde la caída de la Unión Soviética. El Gobierno de Moscú ya avisó de que el reconocimiento de Kósovo traería consecuencias. A pesar de que la gran mayoría de los kosovares negaban el derecho del Gobierno serbio de Belgrado a regirles, Kósovo era de iure parte de Serbia. El reconocimiento tuvo lugar a pesar de las muchas objeciones de Serbia, un estado soberano bien constituido y un antiguo aliado tradicional e histórico de Rusia.

Lo inquietante fue que ésto también introdujo el principio de desmembración de una nación soberana si parte importante de su población en una región concreta niega la autoridad del estado soberano para regirles. En ese sentido, las fronteras han cambiado en Europa desde 1945, pero sólo con el consentimiento del estado implicado (Alemania en 1990, o la disolución de Checoslovaquia en 1992), o, si éste había desaparecido (como ocurrió con la implosión, entre otras cosas, de la antigua Yugoslavia en los ’90). Sin embargo, el reconocimiento de Kósovo cambió las reglas, ya que desde entonces las fronteras de una nación soberana podían ser alteradas en contra de su voluntad si una parte significativa de una región cuestionaba su autoridad y buscaba fuera apoyo para sus reivindicaciones. Así, Rusia tenía a mano este argumento para reconocer Osetia del Sur y Abjazia.

Caída y resurgir de Rusia

Sin embargo, la razón más importante de todas fue la humillación rusa mezclada con una necesidad desesperada de respeto, ambos surgidos de las caóticas condiciones de los ’90 y de la caída de la Unión Soviética. La vieja Unión Soviética había perdido un imperio, y una ideología, y el estado que la sucedió, Rusia, desprovisto de su pantalla de países satélite, no había logrado encontrar su camino para reemplazar lo que había perdido. Ni un camino que la volviera respetable.

Las formas que tomaron la democracia, la reforma del mercado y la privatización durante el periodo del capitalismo del Salvaje Este de los barones ladrones en los ‘90 han contaminado y ensuciado las ideas de democracia y liberalización del mercado en Rusia. Las condiciones económicas eran tan lamentables que el estado no pudo cumplir con sus obligaciones de deuda exterior en 1998 y el rublo se devaluó drásticamente en consecuencia. Los salarios públicos y las pensiones quedaron sin pagar, el asesinato se convirtió en un problema cotidiano para los ricos y poderosos (y también para los periodistas de investigación, banqueros y parlamentarios) y la corrupción se volvió endémica a medida que las organizaciones, burocracias, institutos y universidades trataban de llegar a fin de mes en un estado en que las estructuras se habían derrumbado.

Este era el mundo que, al principio involuntariamente, le tocó regir a Vladimir Putin cuando fue nombrado para suceder a Boris Yeltsin en diciembre de 1999. En el mundo que trató de controlar y, sobre todo, de estabilizar mínimamente, esto significaba fortalecer la seguridad dentro del estado, controlar la política y asegurar las fronteras del país. Más adelante, cuando las cosas mejoraron -y el Gobierno terminó de pagar la deuda exterior en 2005- su Gobierno aumentó el control sobre los recursos energéticos del estado y, finalmente, se sintió lo suficientemente fuerte como para dar opiniones cada vez más irascibles sobre asuntos internacionales. Especialmente en aquellos relacionados con su Exterior Cercano, aquellos estados que solían estar bajo el mando de Moscú, o, al menos, bajo su influencia.

El cerco de la OTAN

Porque, mientras el viejo Imperium había dejado de existir, el viejo enemigo, la OTAN, había avanzado más todavía hacia el Este, o así debió de parecer en la amargada visión rusa. Los primeros en unirse fueron los países del viejo Pacto de Varsovia -el viejo Exterior Cercano: Polonia, la República Checa, aquellos países países del centro y el Este de Europa que habían sufrido la ocupación soviética desde 1945. Fueron seguidos por los  Países Bálticos, antiguos miembros forzados de la propia Unión Soviética. Después, con la Revolución de la Rosa en Georgia en 2003 y la Revolución Naranja en Ucrania en 2004, ambos países anunciaron su intención de buscar refugio bajo el paraguas de la OTAN a la primera oportunidad.

Las revoluciones de colores, tal y como ocurrieron y la forma en que lo hicieron en los que fueron estados de la antigua Unión Soviética, cambiaron la dirección y la expresión de la política exterior rusa. Ellos se veían como estados democráticos e independientes con el derecho soberano a decidir su propio futuro. Rusia los veía como agentes de Occidente, caballos de Troya; mientras que el Oeste se comportaba de forma traicionera, buscando rodear a Rusia con una resucitada alianza militar, la OTAN, diseñada originalmente para constreñir a Rusia, mientras afirmaba que sólo buscaba la colaboración, especialmente en asuntos como Irán, Afganistán y Corea del Norte. Los miedos históricos a ser cercados detonados por el resentimiento moderno y las viejas rivalidades caucásicas (alimentadas por todas las partes) crearon la sucesión de engaños que ha sido la aventura georgiana.

Desde luego que el Gobierno ruso provocó a Georgia a través de las acciones de sus delegados en Osetia del Sur y le tendió una trampa; pero el Gobierno georgiano no estaba obligado a responder con una invasión excepcionalmente impulsiva. Saakashvili trato de forma inepta de tender su propia trampa. Los asesores militares de EE.UU. no son lo mismo que la ayuda militar norteamericana para un ejercito pequeño y entusiasta. Sin embargo, sí ha ganado una parte del conflicto: la de las relaciones públicas. Desaliñado, guapo, fotogénico, políglota y disponible a todas horas para los medios, Saakashvili concedió varias entrevistas a una prensa occidental bastante poco inquisitiva. El contraste con los rusos fue sorprendente, ya que negaban el acceso a la zona del conflicto y su duunvirato, presidente Medvedev- primer ministro Putin, no estuvo disponible para la prensa hasta pasados quince días.

La nueva situación

A corto plazo, los rusos han ganado. Han anunciado su vuelta a la escena mundial en sus propios términos; han mostrado su capacidad para pelear una guerra súbita y rápida (es revelador el contraste con EE.UU.); han afirmado su derecho a intervenir -por la fuerza si es necesario- en zonas que consideran de interés nacional; han mostrado la impotencia de la retórica de EE.UU.;  y han revelado la incapacidad de la OTAN para proteger a un estado que quiere ser cliente; el desorden y la falta de unidad en la Unión Europea; y la potencia económica de Rusia (apoyada en gran medida en sus recursos energéticos y el control sobre las redes de distribución). También han concluido que, cualesquiera que sean las sanciones que Occidente les pueda imponer, no es probable que tengan mucha importancia. Putin ya ha argumentado que la entrada en la OMC no habría beneficiado a Rusia de todos modos; toda vez que parece bastante ridículo imaginar al G-8 expulsando al mayor país del mundo, dueño de las mayores reservas de gas y las segundas más importantes de petróleo.

A pesar de todo, la percepción pública es que los rusos han perdido la batalla. Ha habido otras consecuencias, no todas positivas. Cayó más sal en la herida rusa cuando aquellos países que razonablemente esperaban que fueran amistosos buscaron distanciarse del apoyo a Rusia (China, India y los distintos istanes de Asia Central). La bolsa de Moscú tuvo una soberana caída, perdiendo miles millones de dólares y el rublo se ha devaluado. Rusia ha quedado aislada, es vista con desconfianza y disgusto, una posición muy familiar para su torturada historia y ha confirmado a aquellos que buscan refugio en las certidumbres de la Guerra Fría. Sin embargo, esto no es la nueva Guerra Fría. El periodo donde podemos encontrar un paralelismo es, más bien, el siglo XIX, cuando varios imperios y países poderosos trataron de mostrar su autoridad en zonas del globo que veían vitales para sus intereses nacionales. Las llamaron esferas de influencia. 

Rusia prepara la integración Abjazia y Osetia (revista de prensa)

· Indecisión en la Unión Europea sobre si adoptar sanciones con Rusia

· Moscú obtiene escaso apoyo internacional de sus aliados

· Irán, principal beneficiado de la nueva coyuntura regional

“Un único estado unido y ruso” fue el futuro próximo para Osetia del Sur que anunció ayer el vicepresidente del parlamento de Tsjinvali, Tarzan Kokoity (de notable parecido físico con el presidente, Eduard Kokoity), según cita hoy el diario británico The Times (la información no ha podido ser contrastada con otras fuentes). El político afirmó que su pueblo se integraría en el mismo estado que sus connacionales de Osetia del Norte, y de esta manera en la Federación Rusa. El ministerio de Asuntos Exteriores ruso se limitó a explicar que estaban preparando por instrucción del presidente Medvedev varios tratados de “paz, cooperación y asistencia mutua” con Osetia del Sur y Abjazia. Fuentes abjazas señalaron que cederían su representación exterior al gobierno ruso. Moscú también planea instalar dos bases militares en Abjazia y una en Osetia del Sur, según citó la agencia Interfax.

Georgia anunció ayer que cortaba relaciones diplomáticas con Moscú.

El vicejefe de Estado Mayor ruso, Alexander Nogovitsyn, mostró el pasaporte de un ciudadano de EE.UU. (John Lee Michaels, nacido en 1967) en su rueda de prensa diaria  y aseguró que sus soldados lo habían encontrado después de un enfrentamiento con fuerzas especiales de georgianas.

Nogovitsyn también cifró en 18 los barcos de la OTAN presentes o de camino al mar negro. Hasta este momento, ha trascendido la presencia de tres fragatas (de España, Alemania y Polonia) realizando unos ejercicios programados de ante mano y cuatro fragatas de Turquía, dueña de toda la costa sur. Hay además tres barcos de EE.UU. repartiendo ayuda humanitaria en Georgia.

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, sugirió durante una entrevista con la CNN el pasado jueves, y apoyándose en lo que los militares rusos le han dicho, que EE.UU. podría haber empujado a Georgia a invadir Osetia del Sur en un intento de favorecer al senador John McCain en su campaña electoral para las presidenciales del próximo 4 de noviembre. El ex presidente ruso no aportó ninguna prueba. Desde Washington consideraron “ridículas” y “obviamente falsas” estas especulaciones del ex presidente ruso. 

La reunión anual de la Organización del Tratado de Cooperación de Shanghai concluyó ayer con una declaración no comprometedora y sin que la organización reconociera la independencia de los territorios georgianos. Hubo buenas palabras para Rusia y la “preocupación” por el uso de la fuerza para resolver conflictos, pero ningún otro movimiento de utilidad para Moscú.

Sanciones para Rusia

El pasado jueves, el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, sugirió que la UE podría imponer sanciones a Rusia tras la reunión que el Consejo Europeo mantendrá el próximo lunes para analizar la crisis georgiana. Sin embargo, ayer, un diplomático francés descartó que la reunión fuera a culminar en este tipo de medidas. La UE sí pondrá las relaciones con Rusia “bajo observación”. Las mismas fuentes afirmaron que habían recibido señales desde el Kremlin de que Rusia tomaría represalias ante cualquier sanción que fuera decidida el próximo lunes.

En EE.UU., las organizaciones empresariales se mostraron confundidas el pasado jueves acerca de la posibilidad de que su gobierno impusiera sanciones a Rusia. El presidente del Consejo Nacional de Comercio Exterior, que representa a Boeing, Microsoft y General Electric entre otros,  Bill Reinsh, se mostró convencido de que Washington impondrá sanciones a Moscú, pero no obtuvo ninguna respuesta concreta tras sus contactos con las autoridades. “Fueron completamente herméticos (…). Pero salí de ahí con la impresión de que va a ocurrir algo, de que no hacer nada no es una opción”, explicó el empresario refiriéndose a sus consultas con el gobierno. La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, informó a los periodistas de que era muy pronto para hablar de ninguna medida en concreto.

Las exportaciones rusas a EE.UU. alcanzaron los 19.400 millones de dólares en 2007, según fuentes de las Cámara de Comercio del país. De ellos, 11.000 millones fueron productos derivados del petróleo, resultando ser la principal exportación. El segundo bien en volumen comercial fue la bauxita (empleada para fabricar aluminio), con un valor de 1.400 millones de dólares. En combustibles y materiales nucleares, Rusia vendió 936 millones de dólares a EE.UU.

Por su parte, Washington exportó bienes por un valor de 7.400 millones de dólares a Rusia, principalmente aves, aviones, coches y material para extraer petróleo. Precisamente, el primer ministro Vladimir Putin informó en la entrevista con la CNN que iban a prohibir las actividades de 19 importadores de pollo norteamericanos en Rusia, alegando que habían ignorado las advertencias de los inspectores sanitarios.

Las cifras no incluyen el intercambio de servicios financieros e inversiones mutuas. “Rusia tiene invertidos unos 10.000 millones de dólares en EE.UU., sobre todo en manufacturas. Nosotros tenemos la misma cantidad invertida en ellos. Esto supone realmente un intercambio económico sustancial”, explicó Gary Litman, vicepresidente para Europa y Asia de la Cámara de Comercio de EE.UU.

Irán sale del foco

Algunos analistas norteamericanos comienzan a ver las ventajas que la invasión de Georgia han supuesto para Irán. Con la atención puesta Rusia, el riesgo de un ataque de EE.UU. a la potencia regional se diluye. 

Por otra parte, la nueva incertidumbre sobre la viabilidad de Georgia como ruta alternativa al gas y al petróleo ruso convierten a Teherán, dueño de las segundas reservas de gas mundiales (sólo después de Rusia), en prácticamente la única ruta de tránsito alternativa a Rusia para el gas de Asia Central. Esto puede tener un serio impacto sobre la dureza de las sanciones y relaciones diplomáticas del país con Europa.

Además, Irán ha condenado la acción de su principal valedor en el Consejo de Seguridad de la ONU, ya que también tiene varias minorías étnicas con movimientos independentistas, como los azeríes en el norte o los baluchis en el sur, además de cuatro millones de kurdos en la frontera con Irak. 

En este sentido, el primer ministro, Vladimir Putin, sugirió en una entrevista con la CNN que la colaboración con Rusia en relación a al programa nuclear iraní podría verse perjudicada si Europa y EE.UU. cortaban el diálogo.

Por otra parte, las autoridades bielorrusas manifestaron su apoyo el jueves al reconocimiento de independencia de Abjazia y Osetia del Sur por parte de Rusia. El embajador en Moscú aseguró que Minsk reconocería también las regiones como estados este fin de semana, aunque no hubo confirmación de su gobierno, que ha propuesto que el tema sea incluido en la agenda de la próxima reunión del Consejo del Tratado de Seguridad Colectiva (organización de defensa mutua integrada por Rusia, Bielorrusia, Armenia y las repúblicas de Asia Central salvo Turkmenistán) el próximo 5 de septiembre.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, se convirtió ayer en el segundo líder internacional en apoyar el reconocimiento de los territorios georgianos. “Rusia ha reconocido la independencia de Abjazia y Osetia del Sur. Apoyamos a Rusia. Rusia tiene razón y defiende sus intereses”, declaró Chávez en un discurso televisado desde una explotación petrolífera. No aclaró si Venezuela reconocerá los dos territorios.

Preocupación en Occidente por los movimientos de Rusia (revista de prensa)

· Las potencias europeas, EE.UU. y la OTAN continúan insistiendo a Rusia para que cumpla con los seis puntos del acuerdo de alto el fuego

· Rusia presiona a Bielorrusia para que reconozca a Abjazia y Osetia del Sur como estados

· Medvedev acude a una reunión del Tratado de Cooperación de Shanghai

Las potencias occidentales continuaron ayer su ofensiva diplomática y mediática para empujar a Rusia a retirarse de Georgia y cumplir con las condiciones del alto el fuego pactado con mediación del presidente de la Unión Europea y de Francia, Nicolas Sarkozy. En ese sentido, la OTAN emitió un comunicado instando a Moscú a dar marcha atrás y a retirar el reconocimiento de Abajazia y Osetia del Sur como estados independientes que les concedió el martes pasado.

La canciller Angela Merkel fue el primer líder europeo en ponerse en contacto con Medvedev tras el anuncio de su decisión, según el diario alemán Der Spiegel y la agencia oficial rusa RIA-Novosti. En una conversación telefónica, le exigió la “la implementación inmediata” de los seis puntos del acuerdo de alto el fuego. Merkel, que habla ruso, explicó a la prensa que le había dejado claro a Medvedev “porqué condenamos el reconocimiento de Abjazia y Osetia del Sur”. El presidente ruso le habría dado “una explicación en profundidad a sus múltiples preguntas”, según citó la agencia rusa.

El ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, se refirió a otras regiones con minorías rusas (como Crimea en Ucrania o el Transdniéster en Moldavia) como posibles próximos objetivos rusos en una entrevista en la emisora Europe 1 Radio. “Hay otros objetivos que uno puede suponer que son objetivos para Rusia”, afirmó el ministro.

El presidente de Ucrania, Viktor Yushenko declaró ayer que la decisón de Moscú era inaceptable y amenazó con incrementar el alquiler del puerto de Sevastopol a la flota rusa (actualmente, pagan 98 millones de dólares al año por ello). También impuso hace una semana una nueva condición a los barcos rusos: tendrán que someter al escrutinio de las autoridades del puerto cualquier movimiento quieran realizar con diez días de antelación. No hay informaciones que apunten que la armada rusa haya cumplido con esta nueva condición en los últimos días.

La situación política en Ucrania resulta complicada, con el bloque gobernante (salido de la Revolución Naranja tan odiada por Moscú) dividido y una fuerte oposición prorrusa apoyada por Rusia. El líder ésta, Viktor Yanukovich, ha cargado contra el gobierno utilizando los mismos argumentos rusos que vinculan el caso de las regiones separatistas georgianas con el de Kosovo, según el Eurasia Daily Monitor de ayer. El análisis menciona además la proximidad de un posible nuevo aumento del precio del gas que Rusia suministra a Ucrania.

Por otra parte, Radio Free Europe ha entrevistado a un analista italiano que explica las razones del perfil bajo de Roma en la crisis georgiana. En primer lugar, por una fuerte dependencia y relación comercial con Rusia, especialmente en materia energética (el gas, una vez más). La otra razón es el fuerte vínculo personal con el primer ministro ruso, Vladímir Putin, del que Berlusconi presume. Un aspecto interesante de la entrevista se refiere a que la Unión Europea pudo reaccionar con precisión y cierta parsimonia debido a que un país con peso internacional, acostumbrado a las batallas diplomáticas e intervenciones militares, como es Francia ejercía la presidencia. Pero el analista se pregunta qué hubiera pasado si un país como la República Checa o Polonia, con un historial de relaciones con Rusia diferente y con menos peso específico, hubiera ejercido la presidencia en este momento (como hará Polonia en el próximo semestre). Apunta que la UE no puede permitirse este tipo de giros de timón.

Rusia acude a la Organización de Cooperación de Shanghai

Rusia, por su parte, también está sopesando la nueva situación. El presidente ruso, Dimitri Medvedev, partió ayer hacia Dushambé, en Tayikistán, para reunirse con los estados miembros del Tratado de Cooperación de Shanghai, una organización que agrupa a cuatro de los cinco países de Asia Central (menos Turkmenistán), Rusia y China, durante dos días. Fuentes diplomáticas rusas dejaron entrever que Georgia sería el tema pricipal de la agenda.

Los analistas señalan que si bien Rusia encontrará comprensión entre los miembros de la organización, no puede esperar el reconocimiento de las regiones separatistas georgianas por parte de China, ya que ésta también tiene problemas similares en su territorio. Kazajistán y Kirguizistán alberga bases militares rusas y de EE.UU., por lo que tampoco es probable que quieran arriesgar su equilibrio dando un paso al frente a favor de los rusos. Otro foco de tensiones puede ser la diferencia de intereses respecto al futuro de la organización: mientras Rusia buscaría una mayor integración militar, China prefiere expotar el lado comercial de la asociación, especialmente después de su éxito internacional con la celebración de los Juegos Olímpicos.

En relación a la crisis georgiana, el general Nogovitsyn se mostró irritado ayer con lo que considera un agrupamiento de fuerzas navales de la OTAN en el Mar Negro. Tres barcos de guerra de EE.UU. se encuentran en la zona para transportar ayuda humanitaria, si bien Moscú acusa a Whashington de ser armas lo que transportan. Un patrullero de los guardacostas de EE.UU. se encuentra en el puerto georgiano de Batumi, según la agencia AP.

También están presentes tres barcos más: la fragata española Almirante Juan de Borbón, un barco polaco y otro alemán. La presencia de cuatro buques turcos no ha podido ser confirmada, aunque fue citada el pasado martes por los medios. Refiriéndose la Convención de Montreux, de 1936, que regula el tránsito de buques de guerra por los estrechos del Bósforo y de Dardanelos otorgando su control a Turquía, afirmó que la OTAN no puede permanecer indefinidamente en la zona.

Rusia ha enviado al crucero Moskvá, buque insignia de su flota del Mar Negro a Sujumi, la capital de Abjazia, junto con otros dos barcos de misiles menores. Rusia ha afirmado que espera evitar una confrontación con los barcos de la OTAN.

AP también citó al embajador ruso en Moldavia, Valeri Kuzmin. Éste afirmó que las autoridades moldavas deberían tomar nota de lo ocurrido en Georgia y evitar “una serie de eventos sangrientos y catastróficos”.

Rusia hizo saber también a Bielorrusia que espera que reconozca a Abjazia y a Osetia del Sur como estados soberanos. El embajador ruso en Minsk, Alexander Surikov, sugirió que ambos territorios podrían pasar a formar parte de la futura unión política que Rusia y Bielorrusia planean desde 1997. De este modo, ambos territorios habrían quedado prácticamente anexionados a Rusia.

Rusia desafía a Occidente con el posible reconocimiento de las regiones separatistas georgianas (resumen de prensa)

·Rusia se retirará de varios acuerdos previos para el acceso a la Organización Mundial del Comercio

·El presidente ruso relaciona la solución del conflicto del Transdniéster con la guerra por Osetia del Sur

·Sarkozy convoca una cumbre especial de la Unión Europea para tratar la situación en Georgia

·EE.UU. y la UE mantienen sus críticas a la ocupación rusa del puerto de Poti

Las dos cámaras del parlamento ruso aprobaron ayer resoluciones instando al presidente ruso, Dimitri Medvedev, y a los parlamentos del mundo a reconocer a Osetia del Sur y a Abjazia como estados independientes. La decisión queda en manos de Medvédev. Las resoluciones pueden ser utilizadas como medida de presión sobre occidente, ya que el partido presidencial, Rusia Unida, controla ambas cámaras y la resolución ni se habría planteado sin la aprobación del liderazgo ruso. De este modo, Rusia queda a una firma de dar un paso que la situaría frente al resto del mundo en el sustento de dos nuevos “estados” no reconocidos por una ONU que insiste en afirmar el principio de la integridad territorial georgiana.

Los dos líderes independentistas, el surosetio Eduard Kokoity y el abjazo Sergéi Bagapsh, hablaron ante el senado ruso. Kokoity afirmó que el caso osetio reviste mayor legitimidad politica y legal que el de Kosovo, territorio cuya independencia no ha sido reconocida ni por la ONU ni por España, pero sí por EE.UU., Francia y el Reino Unido. Por entonces, Rusia ya advirtió de que no veía diferencias entre Kosovo y los territorios georgianos en disputa.

Yendo más allá, Medvedev  aseguró que Rusia “está preparada” para una ruptura completa de relaciones con la OTAN. “No necesitamos una colaboración ficticia en la que nos rodean de bases por todos lados, arrastran más estados al bloque del Atlántico Norte y nos dicen ‘no os preocupéis, todo está bien’. Por supuesto que eso no nos gusta”, afirmó el presidente ruso. La OTAN suspendió la semana pasada toda colaboración militar con Rusia y las reuniones del Consejo Rusia-OTAN mientras continuaran los soldados rusos en Georgia. 

Ahondando más en la brecha creciente con EE.UU. y la Unión Europea, el primer ministro y elector de Medvedev como su sucesor en la presidencia, Vladimir Putin, anunció que Rusia se retirará de algunos acuerdos necesarios para su incorporación a la Organización Mundial del Comercio (OMC). La agencia AP informó lo siguiente:

“Durante una reunión del gobierno el lunes, el primer viceprimer ministro, Igor Shuvalov, dijo que Rusia continuaría con las negociaciones para acceder a la OMC, pero que se retiraría de algunos acuerdos que suponían una carga innecesaria para Rusia. 

‘Debemos informar a nuestros socios de la necesidad de retirarnos de algunos acuerdos que actualmente contradicen los intereses de la Federación Rusa’, dijo Shuvalov según la agencia RIA-Novosti.” 

Putin apoyó los comentarios de su segundo repitiendo sus argumentos. Antes del conflicto en Osetia, sólo obstaculizaban el ingreso de Rusia en la organización, los vistos buenos de Georgia y Ucrania, pero no parecían imposibles. La OMC requiere que sus 153 miembros aprueben el ingreso de uno nuevo. El gobierno ruso ya ha descartado su acceso por al menos un año. 

Los acuerdos de los que se retirarán no han sido desvelados, ya que, según Shuvalov, están negociando con los países implicados. Aunque los pactos serían retomados una vez Rusia entrara en la OMC, citó la agencia Interfax al alto cargo ruso.

Respuesta de Washington y Bruselas

Las maniobras de Moscú fueron rechazadas desde Washington y tomadas con cautela en Bruselas. Un portavoz de la Casa Blanca respondió que la resolución del parlamento ruso era “inaceptable” y anunció que el vicepresidente, Dick Cheney, visitaría la región la próxima semana. El itinerario será: Azerbayán, Georgia, Ucrania e Italia. Recordó también que las centenares de soldados rusos siguen desplegados en el puero de Poti, donde no les corresponde estar, según el acuerdo de alto el fuego que Rusia y Georgia pactaron. Cerca de 1.000 georgianos se manifestaron el pasado domingo frente a un control ruso en el que unos soldados cavaban una trinchera. Manifestantes y pancartas con el lema “Go home!” (iros a casa en inglés), fueron disueltos con disparos al aire.

El presidente de turno de la UE, el francés Nicolas Sarkozy, convocó ayer una cumbre europea para discutir la situación en Georgia. Su ministro de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, que medió entre Medvedev y Saakashvili, descartó que la Unión imponga sanciones económicas a Rusia en el futuro. 

La canciller alemana, Angela Merkel, declaró en una rueda de prensa en Estocolmo sentirse “muy preocupada” por la resolución parlamentaria rusa. “Espero que el presidente no firme la resolución”, afirmó. Merkel ha desarrollado una intensa actividad diplomática desde el alto el fuego. Al poco de aceptar el acuerdo ambas partes, se entrevistó con Medvedev en Sochi, donde le instó a retirarse de Georgia, y con Saakashvili en Tbilisi. Después de Suecia, visitará hoy Estonia y después Letonia y Lituania para tratar la crisis georgiana. El primer ministro polaco, Donald Tusk, explicó que había hablado con Merkel ayer por la mañana “para lograr una postura europea más uniforme, dura y categórica en el contexto de la crisis en el Cáucaso”. Merkel ha sido la única líder europea capaz mantener una relación cordial con el Kremlin y de amonestarle por la represión de la oposición política y los abusos de los Derechos Humanos en Chechenia. Rusia planea la construcción de un gasoducto por el Báltico para suministrar gas directamente a Alemania.

Maniobras en el Mar Negro

Por otra parte, el ministerio de Defensa ruso anunció la salida de maniobras de un crucero de misiles, el Moskvá, basado en el puerto ucraniano de Sevastopol, al Mar Negro. Fuentes del ministerio han explicado que el buque comprobará el funcionamiento de sus sistemas de comunicaciones, radio y equipos técnicos. Rusia no ha ocultado su irritación por la presencia de nueve barcos de guerra de la OTAN en el Mar Negro, dos de EE.UU. (con otro en camino), cuatro turcos, uno polaco, y uno español (el Almirante Juan de Borbón, del tipo F-100 y una de las primeras naves europeas equipadas con el sistema de combate AEGIS).

El buque insignia de la Sexta Flota de EE.UU., el USS Mount Whitney, cargó ayer ayuda humanitaria destinada a Georgia en su base italiana. Se trata de un auténtico cuartel general flotante con capacidad par transmitir datos con seguridad a EE.UU. a través de múltiples sistemas.

El pasado domingo, el presidente ucraniano, Viktor Yuschenko, se dirigió al país en el marco de la celebración del 17º aniversario de la independencia de la antigua URSS. “Tenemos que acelerar el trabajo para lograr entrar en el sistema europeo de seguridad y aumentar las capacidades defensivas de nuestro país”, dijo por televisión. “Sólo estos pasos podrán garantizar nuestra seguridad y la integridad de nuestras fronteras”, añadió. El apoyo ucraniano a Georgia ha provocado alusiones a la propiedad de la península de Crimea en Rusia. Ésta fue transferida por Jrushchev a Ucrania en 1954, a pesar de la carga sentimental que tiene en el imaginario ruso. La presencia de una minoría rusa en la región y las acusaciones no confirmadas de que Rusia está repartiendo pasaportes entre los habitantes de la zona, han levantado el temor en un país escenario de la Revolución Naranja, modelo de cambio político temido y odiado por el Kremlin, que lo ve como un instrumento de desestabilización occidental.