Límites a los periodistas en el parlamento lituano- Por Viktor Denisenko (Vilnius)

 

Los periodistas que trabajan en el parlamento lituano pueden encontrarse pronto con algunos problemas. El presidente de la Cámara, Arünas Valinskas, ha propuesto impedir que los periodistas entrevisten o saquen fotos en algunas zonas del edificio. Entre los lugares a prohibir están la cantina, el restaurante, las zonas para fumadores e incluso los baños del parlamento. La prensa destaca que Valinskas prometió durante la campaña electoral hacer del Parlamento un lugar más transparente.

El presidente de la Cámara sostiene su posición alegando el “bajo nivel cultural” de algunos periodistas que acosan a los diputados. Valinskas pone por delante su experiencia como tertuliano televisivo y showman y dice conocer bien los “trucos de periodista”. Recordemos que, inmediatamente después de su elección para presidir el más alto órgano legislativo, el político tuvo varios encontronazos con gente de la prensa. En uno de ellos, terminó insultándose en directo con el conocido periodista de la cadena LNK Rüta Grinevičiūtė.

Pronto, carteles con signos recordando la prohibición a los periodistas de trabajar en cada sala aparecerán en los lugares mencionados. La prensa ve esto como un intento de impedir su trabajo. El presidente de la Cámara ha hecho realidad el sueño de muchos diputados de convertir el Parlamento en una “zona a cubierto de la mirada de los periodistas”.

Valinskas considera que las restricciones no afectan a la información parlamentaria. Pero la prensa se ha tomado las medidas como el primer paso hacia restricciones más duras todavía para su trabajo. Señalan que los funcionarios públicos deberían estar preparados para despertar más curiosidad en los medios y no esperar una “vida tranquila”.

De cualquier modo, las prohibiciones y restricciones rara vez llevan a nada bueno. La libertad de prensa es uno de los pilares de las sociedades democráticas y las autoridades tienden a limitar esta libertad por temor al ojo público. Pongámoslo de esta manera: nadie ha hecho nunca reportajes desde los baños del Parlamento, pero, hace un par de años, unos periodistas descubrieron que algunos diputados tomaban bebidas alcohólicas en el restaurante del edificio en horas de trabajo. Es evidente que los diputados tratan de protegerse sin pensar cuan ilícito es este deseo.


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Periodista agredido en Yereván- Por Azniv Andreasyan (Yereván)

 

Ya le esperaban cuando salió de la oficina y se dirigía al coche. Tres desconocidos se abalanzaron sobre él sin mediar palabra y comenzaron a golpearle salvajemente… Se trata del hombre que hace tan sólo dos meses recibía el prestigioso Global Shining Light Award por sus brillantes trabajos de periodismo de investigación. Es Edik Baghdasaryan, presidente de la ONG Periodistas de Investigación, el director de la revista digital Hetq. 

Edik Baghdasaryan es conocido en Armenia por investigar temas delicados relacionados con lo social, lo económico y la vida pública; por escarbar hasta el fondo de los asuntos y descubrir a los responsables, sin hacer excepciones con las autoridades, como hizo en su artículo El ministro y el sector minero, que le ha valido el Global Shining Light ya mencionado. Algo así es realmente inusual en la Armenia postsoviética.

Lo cierto es que sus estudiantes del Departamento de Periodismo de la Universidad Estatal de Yereván, suelen sorprenderse de que siga vivo con esa forma de trabajar a lo “hablar sobre todo”. Si uno le pregunta a sus colegas por qué fue atacado Edik, responderán: “Porque es un buen periodista”. De modo que el “buen periodista” fue agredido en una esquina, en la oscuridad, golpeado en la cabeza con una piedra y todo esto es normal, porque a nadie le sorprende… la gente todavía está acostumbrada a la aproximación soviética al concepto de libertad de expresión.


 

¿Ha sido este un intento de matar a Baghdasaryan o simplemente un aviso para que se replantee su forma de trabajar? Los atacantes escaparon en cuanto vieron la sangre manar de su cabeza. Él corrió de regreso a la oficina y pidió que le llamaran una ambulancia. Medio desnudo y ensangrentado, fue llevado al hospital. Dice que no vio ninguna cara. Los médicos afirman que la salud de Baghdasaryan es satisfactoria por el momento.

Los medios han relacionado la agresión con su trabajo al cubrir la noticia, probablemente una de sus investigaciones. La pregunta es con cuál, porque se ha creado muchos enemigos precisamente a raíz de sus investigaciones. En este momento, Baghdasaryan trabaja en una serie de reportajes sobre el sector minero y la caza ilegal.

El mismo día de la agresión, el 17 de noviembre, la oficina de la Asamblea Civil del grupo de Helsinki condenó el ataque a Baghdasaryan y declaró que éste hacía patente que los periodistas y los defensores de los Derechos Humanos se han convertido en objetivos a batir en Armenia. Todas las agresiones similares han quedado sin resolver, lo que prueba la inactividad consciente de las autoridades que buscan la liquidación de las últimas islas de protección para los Derechos Humanos y las libertades a través de la impunidad y una atmósfera de miedo.

Sin embargo, cuando el primer ministro de Armenia, Tigrán Sargisian, visitó al día siguiente de la agresión a Edik Baghdasaryan, le aseguró su confianza en que los culpables serían encontrados pronto…

La mirada desde Minsk- Por Aleg Pershanka

El dictador y sus fieles seguidores son bienvenidos; los demócratas no

 

El 13 de octubre, los ministros de Exteriores de la Unión Europea levantaron la prohibición de entrada a los países de la Unión a Alexander Lukashenka y a 35 altos cargos del Gobierno bielorruso por medio año. Sólo cinco personas se han quedado en la lista de vetados: la presidenta de la Comisión Electoral Central, Lidia Yarmoshyna y otros cuatro sospechosos de haber participado en los secuestros violentos de políticos de la oposición en los años 1999 y 2000. Estos son: el actual ministro del Interior Uladzimir Navumau; el ex secretario de Estado de Seguridad, Viktar Sheiman; el ex ministro Asuntos Internos, Yury Sivakou y el ex comandante de la brigada de tropas especiales de las tropas del Ministerio del Interior, Dimitrij Paulichenka.

La prohibición de viajar a la UE volverá a entrar en vigor en abril de 2009, a menos que que los 27 estados decidan lo contrario. La reimposición de la medida estará condicionada a las reformas que Bielorrusia realice en los campos de “la ley electoral (…) libertad de expresión y de prensa, así como en la libertad de reunión y asociación política”, según ha explicado la UE en un comunicado.

La decisión ha provocado contradicciones dentro de la sociedad. Por un lado, puede existir cierta impresión de que Bielorrusia se aleja de la influencia rusa de esta manera. Pero, por el otro, ahora Lukashenka y aquellos más leales a él pueden solicitar visados Schengen para viajar por toda Europa, mientras los activistas democráticos están en una lista negra especial de Interior que les impide salir del país por las razones más nimias. Y los bielorrusos corrientes tienen que pagar 60 euros por un visado Schengen, una tercera parte del sueldo medio mensual.

“El comportamiento de los europeos tiene una definición precisa y analogías claras en la historia. Se llama apaciguar al dictador”, afirmó Andrei Sannikau, ex viceministro bielorruso de Exteriores entre 1995 y 1996, hoy coordinador de la campaña Bielorrusia Europea. Asegura que la decisión de levantar la prohibición tiene todas las probabilidades de no dar los resultados que algunos europeos esperan. Sannikau está seguro de que el régimen autoritario no tomará la decisión como un gesto de buena voluntad, sino como una muestra de debilidad europea y de reconocimiento del actual desprecio por la ley e irresponsabilidad de los funcionarios actuales.

Durante la Cumbre Europea del 13 de octubre, el ministro de Exteriores bielorruso, Segéi Martinov habló de economía y ecología, pero no pronunció una sola palabra acerca de los Derechos Humanos y la libertad de prensa, que son las condiciones principales que pone la UE para levantar las sanciones contra Bielorrusia. “Bielorrusia espera profundizar sus relaciones con Europa”, afirmó después de reunirse con el Alto Comisionado para la Política Exterior de la UE, Javier Solana. Estas relaciones “son en interés de ambas partes: comenzando por la economía y terminando por la lucha contra el contrabando, la inmigración ilegal y la protección al tránsito de mercancías y al medio ambiente”, añadió. El mensaje no es nuevo en absoluto: no interfieran en nuestra política interior y régimen autoritario y nosotros colaboraremos en todo lo demás.

El diario alemán Die Tageszeitung afirmó que aquel fue “un día negro para Europa”. “La Unión Europea está rota por los déspotas orientales”, relataba el diario, refiriéndose también al dirigente de Uzbekistán Islam Kadírov. “La política europea no reacciona ante el uso de la gente como moneda de cambio en las negociaciones. Primero hay que arrestar a los ciudadanos sin razón aparente. Después, probablemente, torturarlos. Entonces ya están listos para ser empleados en las negociaciones con los europeos. Este método puede parecer útil si quieren que la UE haga concesiones. Pero no tiene nada que ver con reformas auténticas”, añadió.

Recuerdo la paliza a los jóvenes en 1 de mayo de este año. En ocación de la fiesta del Primero de Mayo y de la conmemoración de la ampliación de la UE al Este, varios jóvenes acudieron a un mitin. Allí, los soldados les arrebataron las banderas de la UE y los arrestaron sin razón alguna. Los chicos había salido a la calle desinteresadamente y esperaban que la UE les ayudara. Ahora están muy decepcionados.

En el segundo aniversario del asesinato de Anna Politkovskaya- Por Pablo Veyrat

 

“(…) No soy analista política. Soy sólo un ser humano entre muchos, un ser humano entre las multitudes de Moscú, de Chechenia, de San Petersburgo o de cualquier otro lugar. [Este libro] Son mis reacciones emocionales garabateadas en los márgenes de la vida tal y como se vive hoy en día en Rusia. Es demasiado pronto para distanciarse, que es lo que hay que hacer si se quiere analizar algo desapasionadamente. Yo vivo el presente y tomo nota de lo que veo”.

ANNA POLITKOVSKAYA, La Rusia de Putin

 

Los escritos de Anna Politkovskaya te atrapan y obligan a mirar a la cara la vida en la Rusia de los primeros años del milenio. Hay algo muy fuerte en su escritura y a la vez muy sencillo: siempre escribió sobre la gente corriente y para la gente corriente para denunciar los abusos a que ésta es sometida. Ese es el único secreto de su legado, a dos años de su cobarde asesinato por encargo la víspera del cumpleaños del entonces presidente, Vladimir Putin.

¿Qué hacer cuando el horror se materializa en tu propio país? Cuando el estado deja de estar para ayudarte y la policía y el ejército se convierten en instrumentos de represión de cualquier voz disidente o de quien la autoridad diga; cuando los medios de comunicación pasan a estar monopolizados por el Estado y los medios independientes cerrados con cualquier tipo de artimaña legal; cuando una región entera de tu país, Chechenia, pasa a ser ocupada por decenas de miles de soldados de tu ejército, su capital arrasada a cañonazos y su población diezmada a diario de forma ora medieval, ora nazi; cuando esos mismos soldados, reclutas adolescentes en su mayoría, son maltratados hasta la muerte por sus propios oficiales como carne de cañón… y un largo y desolador etcétera.

Anna Politkovskaya, aterrada de miedo por las amenazas que recibía de grupos de ultraderecha o de los propios servicios de seguridad, por el simulacro de fusilamiento a que fue sometida por su propio ejército cuando informó desde el frente en Chechenia, por el intento de envenenamiento que sufrió yendo de camino a Beslán para mediar con los secuestradores de la Escuela Nº 1, por el horror que presenció cuando los propios terroristas del teatro Dubrovka de Moscú pidieron su presencia para negociar, sólo optó por ser periodista de la única  forma posible. Optó por la honestidad y contar la verdad sin ambages y con ira acerca de un estado en que la justicia está en venta y en el que las peores prácticas de la psiquiatría soviética vuelven a entrar en acción.

El eje principal del trabajo que le granjeó la enemistad del Gobierno ruso fue Chechenia. Allí documentó los asesinatos, ejecuciones sumarias y violaciones que tanto el ejército ruso como sus aliados chechenos cometieron y cometen contra su propia población civil. Ciudadanos de la Federación Rusa, con pasaporte ruso. Pero también denunció la corrupción de las autoridades rusas en cualquier estamento, la crueldad e indiferencia hacia el dolor de los ciudadanos, incluidas las madres de los soldados muertos en la guerra del Cáucaso, o el creciente acoso racial hacia los propios chechenos, extendido a cualquier “negro” del Cáucaso, en el interior de Rusia. En uno de sus trabajos más conmovedores, Una historia de amor y fascismo, denunció el abuso de la policía, encargada de detener su cuota diaria de chechenos, ya en 1999, de cualquier manera. Decía entonces:

“La teoría de la nación criminal era elegante en la Alemania nazi. Entonces se centraron en judíos y gitanos. Los campos de filtración y concentración para ellos fueron abiertos por doquier. También fueron confinados en ghettos. No parece haber mucha diferencia entre aquello y lo que ocurre hoy en Moscú con nuestra silenciosa (y a veces clamorosa) colaboración ¿Nos veremos obligados a admitir ante nuestro nietos que contribuimos a este fascismo y que no hicimos nada para prevenir su ocurrencia?”

El estilo de Politkovskaya puede parecer exagerado, hiperbólico, poco riguroso y, para algunos, histérico. Pero leer sus libros, los de otros autores que escriben sobre Rusia y contrastarlos con las noticias que publica la prensa mundial no deja lugar a dudas: el gigante que pretende erigirse en potencia mundial alberga un horror totalitario más o menos suavizado con una fachada democrática, una relativa prosperidad material y el control de los medios de comunicación por parte del Estado. Con una elite al mando integrada por los servicios de seguridad descendientes directos, y sin transición alguna, del aparato represor de uno de los regímenes más despiadados con los Derechos Humanos que vio el siglo XX. 

Pasarán los aniversarios de su muerte, el Gobierno ruso podrá hacerse más honorable o sus ofertas energéticas más atractivas. Pero Politkovskaya ya nos advirtió de cuanto no quisimos ver durante su vida.

“(…) A Occidente le complacen muchas cosas de Rusia: el vodka, el caviar, el gas, el petróleo, los osos, los propios rusos, tan especiales… El exotismo ruso tiene muy buen mercado. Ni a Europa ni al mundo le interesa, pues, lo que suceda en la séptima parte del planeta que ocupa nuestro país.

Y, entretanto, vosotros seguís con lo mismo, que si Al Qaeda por aquí, que si Al Qaeda por allá… Maldita jerigonza que os permite descargar la responsabilidad de tantas sangrientas tragedias: por aquí, pues por aquí; cogemos a aquel, pues a cogerlo… No puede uno imaginarse cantinela más primitiva para adormecer la conciencia de una sociedad que no hay nada que desee más que hundirse en el sueño”.

Tráiler del documental Letter to Anna (disponible íntegro en ruso en Novaya Gazeta)

 

 

 

Biografía en Wikipedia

Libros de Politkovskaya en español

Listado de periodistas asesinados en Rusia desde 2000

 


Otro periodista asesinado y uno apaleado en Rusia

Dos desconocidos dispararon contra el periodista Abdulla Telman Alishaev cuando circulaba en su coche el martes pasado en torno a las ocho de la tarde, en Majachkala, Daguestán (en el Cáucaso Norte, Rusia). Las balas le hirieron en la cabeza y en el hombro y murió al día siguiente en el hospital. 

El diario oficial Rossiskaia Gazeta ha citado a una fuente del ministerio del Interior que relaciona su muerte con su oposición al islamismo wahabita, sobre el que había informado en abundancia, que nutre el extremismo religioso en todo el Cáucaso y cuyos militantes integran buena parte de la guerrilla chechena en la república vecina. Esa misma mañana, había sido asesinado un jefe de policía en la ciudad apellidado Zakaryaev.

Alishaev trabajaba en el canal de televisión musulmán TV- Chirkey, perteneciente a una empresa de televisión islámica. Esto sucede dos días después del asesinato de Magomed Yevloyev en otra república norcaucásica, Ingusetia.

En la misma noche en la que Alishaev era asesinado, Miloslav Bitokov, de 56 años y director del diario Gazeta Iuga, fue apaleado por tres desconocidos, uno de ellos enmascarado, en la puerta de su casa en Nalchik, la capital de la república de Kabardino-Balkaria (también en el Cáucaso Norte). Bitokov, hospitalizado con fracturas en el cráneo y la nariz rota, había sido amenazado por publicar artículos críticos con las autoridades locales, según sus compañeros del periódico.

El New York Times citó ayer a Dzhamilya V. Khagarova, ex compañera de Bitokov hoy jefe del gabinete de prensa de la presidencia de Kabardino-Balkaria: “Mi opinión es que esto es una provocación que trata de desestabilizar el Cáucaso (…). Una coincidencia puede ocurrir una vez, tal vez dos, pero cuando ocurre tres veces ya no es ninguna coincidencia”.

Han muerto asesinados 60 periodistas en Rusia desde el año 2000, según la lista recopilada por los usuarios de la Wikipedia. Las organizaciones de Derechos Humanos aseguran que sólo salen en la prensa los asesinatos escandalosos de periodistas con cierto nivel de popularidad o cuya muerte resuulta escandalosa, pero añaden que la mayoría de los periodistas asesinados en provincias nunca son mencionados.

P.V.                   

¡Hasta siempre, Magomed!- Por Andrei Babitsky

(Especial para el Prague Watchdog, organización dedicada a documentar e informar sobre los abusos de los derechos humanos en el Cáucaso Norte. Traducido con autorización de la organización)

(Contexto para el lector de habla española: Magomed Yevloyev fue asesinado el domingo pasado al aterrizar en Nazrán. La república soberana de Ingusetia está integrada en la Federación Rusa. Limita con Chechenia al Oeste y con Osetia del Norte al Este. Mantiene con esta última un conflicto territorial derivado de la deportación estalinista que el pueblo ingús padeció durante la URSS y que en 1992 desembocó en un conflicto entre las dos regiones que se saldó con el intercambio forzado de población entre ambas, resultando entre 60.000 y 90.000 inguses expulsados de Osetia del Norte y 9.000 osetios expulsados de Ingusetia. 

Al término del conflicto, Ruslán Aúshev fue elegido presidente y logró calmar la situación prolongando su mandato hasta que perdió las elecciones en circunstancias poco claras frente a Murat Zyazikov, antiguo general del KGB. Desde entonces la situación en la república ha empeorado hasta el punto de que la organización de Derechos Humanos Humans Right’s Watch publicó el pasado agosto un informe sobre los abusos, secuestros y desapariciones en ésta república norcaucásica)

 

*   *   *

 

Por alguna razón, cuando supe de la muerte de Magomed Yevloyev, fui inmediatamente a la lista de contactos de mi teléfono móvil y miré a ver si su nombre estaba ahí. La entrada con su nombre apareció en la pantalla como si nada hubiera pasado y como si todavía pudiera llamarle y estuviera vivo. Por un segundo, llegué a dudar si al apretar la tecla de llamada, escucharía su voz al instante. Pero no hice esa llamada, porque a mi edad ya sé que hacer una llamada no trae a nadie de vuelta a la vida.

Nos conocimos por primera vez hace unos meses en un foro de Derechos Humanos en Helsinki, aunque ya solíamos hablar por teléfono a menudo desde antes. Recuerdo que, antes de conocerle, lo había imaginado como un luchador infatigable, bravo e incondicional, uno de los que son absoluta y desinteresadamente leales a una sola verdad y que no pueden concebir su existencia sin ella. La página Ingushetiya.ru, de la que Magomed era dueño y director de hecho, no era precisamente un modelo de tolerancia y ecuanimidad, especialmente en el terreno de las relaciones internacionales. Así que pensaba que los foros inflamados y las críticas feroces y llenas de ira a las autoridades inguses que caracterizaban a la página eran la creación de un temperamento concreto, análogo al que había visto en la persona del luchador revolucionario Eduard Limonov, del Partido Nacional Bolchevique.

Pero todo fue muy diferente. Del avión que aterrizó en el aeropuerto de Praga, donde le conocí, bajó un hombre que ya no era joven. Parecía algo confundido y extremadamente inteligente. Con su traje y su corbata y el maletín que llevaba, me recordaba más a un tipo de funcionario ya medio olvidado que uno podía encontrar en tiempos soviéticos: paciente, delicado y preocupado por no crearle problemas a los que le rodean. O a un ingeniero de un instituto de investigación de provincias o al capataz de una fábrica en decadencia.

Pero aquella primera impresión también era errónea. Bajo el modesto aspecto de antiguo empleado en la oficina del fiscal se escondían una inmensa vitalidad y una increíble tenacidad. Durante los pocos días que pasamos en la habitación de un hotel, me explicó las circunstancias de su carrera política paralela, él mismo sorprendido por cómo había sido todo. Pero más aún, su destino como líder de oposición no deseado ni buscado nunca. Una vez dejó la oficina del fiscal para meterse en el mundo de los negocios, jamás imaginó que su vida iría en esa dirección. Le fue bien en los negocios y, en un momento dado, decidió crear una página web para dar a conocer la historia, la cultura y las costumbres del pueblo ingús. Eso era todo.

Pero los acontecimientos siguieron su propio curso. Rápidamente, la página tomó un cariz político, sobre todo los foros, después de que los conflictos recientes tornaran cualquier asunto de historia, e incluso cultura, en temas de máximo interés en medio de un contexto político explosivo ¿De qué iban las discusiones? Una cosa estaba clara: Ingushetia.ru se convirtió, sobre todo, en un foro para las quejas inacabables contra los osetios y para debatir las consecuencias del conflicto osetio-ingús. Pero habría más: rápidamente, el tema principal de discusión fue la operación anti-terrorista que Rusia llevaba a cabo, durante la que los agentes de los servicios especiales y los policías locales secuestraron y mataron a docenas de personas. Información acerca de torturas, “batidas”, arrestos de líderes de la oposición y las muertes accidentales de personas durante las operaciones especiales: todo estaba disponible al instante entre las noticias de la página.

Ingushetia.ru se convirtió rápidamente en la página más visitada de todo el Cáucaso Norte. Mientras tanto, las autoridades comenzaron a pelear con la página, tratando de cerrarla con cualquier pretexto. Magomed y su creación se enfrentaron a un torrente de acusaciones, fue puesto en la lista de buscados, había una auténtica cacería contra él en Ingusetia. Y aún así, sin mucho esfuerzo por esconderse, siguió volando a casa a ver a sus padres. Su padre le hizo prometer que dejaría sus actividades opositoras, y él prometió hacerlo porque, según la tradición ingús, uno no puede ir contra los deseos de sus padres. Pero sólo mantuvo su palabra en apariencia. De hecho, su activismo político ya se ahogaba confinado en los límites de su página de Internet. Magomed tomó parte en una campaña llamada “¡Yo no voté!” y se implicó personalmente en la recogida de datos de gente que no había votado en las elecciones parlamentarias. Organizó y financió la recogida de firmas para pedir la dimisión del presidente de la República de Ingusetia, Murad Zyazikov y por el regreso de Ruslán Aushev para reemplazarle. La última campaña de la oposición (la recogida de firmas para separar Ingusetia de Rusia) no fue un acto de provocación política o un coletazo de radicalismo rampante. Era la forma en que Magomed Yevloyev veía las cosas: pensaba que la única forma de detener la matanza del pueblo ingús por parte de Zyazikov y de las fuerzas especiales era llamar a la independencia nacional.

El presidente ingús odiaba a Magomed con una mezcla de histeria y esquizofrenia. No logró cerrar la página a través de medios legales, por lo que su gobierno ofreció comprarla  por un millón y medio de dólares, y estaban dispuestos a subir el precio. Recientemente, Zyazikov había amonestado en público a sus subordinados de los cuerpos de seguridad. Durante las reuniones del gobierno, les acusó de no tener “hombres de verdad” en sus filas capaces de detener a Yevloyev. Y, finalmente, encontró a esos hombres, que no dudaron en descerrajar dos tiros a bocajarro en la cabeza de un hombre desarmado.

Magomed no era un luchador por naturaleza, un caballero sin miedo ni tacha. La política le agarró por casualidad y no le soltó hasta su muerte. Siempre me pareció muy curioso que la principal figura de la oposición en Ingusetia fuera un hombre paciente con el desorden en su página web y entre sus seguidores. Solía ser tolerante con las debilidades de su equipo editorial. Incluso con los que, por varias razones, a menudo frívolas, no iban a trabajar por días y a veces semanas. Sólo se le ocurría hacer el trabajo desatendido en su lugar. Carraspeaba, se llevaba las manos a la cabeza, pero nunca echaba la bronca o castigaba a nadie. Le dije que la lectura de los foros de su página, sobre todo los dedicados al conflicto oseto-ingús era deprimente por el nacionalismo desatado que albergaban. Estaba de acuerdo, pero no podía hacer nada. Carecía de las habilidades de un director de prensa y era incapaz de manejar a la gente ¿Cómo podía un hombre así ser la peor pesadilla de Murad Zyazikov? La respuesta es simple: a pesar de su naturaleza tranquila y amable se negó a convivir con lo que creía que era el genocidio del pueblo ingús, por muy discutible que tal categoría legal fuera.

Ahora, todos sus problemas pertenecen al pasado. Magomed ha sido asesinado. Docenas de personas fueron enviadas a arrestar a un hombre cuya única arma era un maletín lleno de documentos. Y le dispararon a plena luz del día, delante de toda Ingusetia. Sin embargo, los problemas de las autoridades inguses y rusas no sólo no se han resuelto, sino que se han multiplicado por varias docenas de veces. Las iniciativas de Magomed Yevloyev, incluyendo la independencia de la república, se han cobrado un precio en sangre y han dejado de ser un proyecto político abstracto para convertirse en una causa por la que ha sido arrebatada una vida. Ahora, estas iniciativas se han encarnado y tienen un futuro lejano y sombrío. 

En cuanto a Zyazikov, no sobrevivirá, ni como político ni como ingús, a la muerte de Yevloyev. Aún para los estándares sin ley de hoy en día, disparar contra tus rivales políticos sin tratar de ocultarte es un asunto excepcional. Ni siquiera el Kremlin se imagina asumiendo la responsabilidad de la muerte violenta de los que considera sus enemigos y aquí tenemos, abierta y desvergonzadamente, uno de los asesinatos más cobardes. O reconocen este comportamiento como norma o tienen que hacer algo con la persona que ocupa el cargo de Presidente de Ingusetia.

El pueblo ingús no perdonará, simplemente porque no entra en sus costumbres perdonar tales cosas, aunque las haga un conductor de tractores o el funcionario protegido por el ejército y los cuerpos de seguridad del estado. 

¡Hasta la vista, Magomed! Siento tanto que ya no estés aquí.

¡Hasta la vista, Murad Zyazikov! A quien lleva ese nombre no le aguarda un buen futuro. 


Andrei Babitsky es periodista ruso

Traducción: Pablo Veyrat

 

(Foto: Magomed Yevloyev, blog en inglés de Ingushetiya.ru, la página original resulta inaccesible)

Otro compañero ruso asesinado

Muere de un disparo en la cabeza y bajo custodia policial un editor ruso crítico con las autoridades

(ELPAÍS.com / AGENCIAS)

El dueño de una página de noticias de Internet crítica con las autoridades de la República de Ingusetia, en el Cáucaso Norte, en Rusia, ha muerto tras ingresar en el hospital con una bala en la cabeza poco después de ser arrestado por la policía en el aeropuerto en la tarde de ayer.

Según su abogado, los agentes detuvieron a Magomed Yevloyev al pie del avión en el que acababa de regresar a Nazrán, capital de la región, y lo metió en un coche. “Mientras conducían, recibió un disparo en la sien… le arrojaron fuera del coche junto al hospital”, ha explicado el abogado. “Fue descubierto ahí y rápidamente lo llevaron a la mesa de operaciones, que es donde ha muerto”, ha añadido.

La policía ha dado versiones distintas sobre el incidente. Un portavoz de la oficina del Fiscal General ruso, Vladimir Markin, declaró que los agentes buscaban al editor para interrogarle y que se produjo un incidente que culminó con el disparo que éste recibió en la cabeza. “Se está llevando a cabo una investigación preliminar en el incidente que ha desembocado en la muerte de M. Yevloyev”, explicó el portavoz.

La BBC cita fuentes policiales que aseguran que Yevloyev trató de agarrar la pistola de uno de los policías mientras era conducido al coche y que recibió el disparo en el forcejeo. La agencia rusa Interfax citó una fuente anónima que afirmaba que el editor recibió el disparo por accidente y que se había abierto una investigación criminal por falta de ciudado.

El periodismo en Rusia

Ingushetiya.ru, el medio digital propiedad de Yevloyev, ya había sido objeto de varios intentos de cierre por su cobertura crítica y exhaustiva de la brutalidad policial con que el presidente ingús, Murat Zyazikov, ex general del antiguo KGB, dirige la república caucásica.

Ingusetia es una república pobre, de mayoría musulmana y fronteriza con Chechenia en la que una guerrilla de baja intensidad ha provocado que las autoridades desaten una campaña de acoso a los jóvenes musulmanes que precisamente Ingushetiya.ru había venido denunciando en los últimos meses. El medio dispone de un blog en lengua inglesa donde es posible consultar la cobertura realizada en los últimos meses.

Rusia está en el puesto 144 en el índice de libertad de prensa de Reporteros sin fronteras, por detrás de países como Sudán, Singapur y Afganistán y seguida de Túnez, Egipto y Ruanda. Es el noveno país en el índice de impunidad para asesinar periodistas elaborado por el Comité para la Protección de los periodistas. Precisamente el sábado pasado, un grupo de personas se reunía en Moscú para conmemorar el 50 cumpleaños de la periodista Anna Politkovskaya, asesinada a tiros en la puerta de su casa el 6 de octubre de 2006. Plitkovskaya había denunciado las atrocidades del ejército ruso en Chechenia y la corrupción de las fuerzas de seguridad y de las autoridades rusas.