El valiente y el sensato- Por Julia Zimmermann (Varsovia)

 

El presidente Lech Kaczyński viajó a Georgia a apoyar a su gran amigo Mijaíl Saakashvili durante la celebración del quinto aniversario de la Revolución de las Rosas. Lo hizo con toda la discreción posible, pero al día siguiente se convirtió en el centro de atención al llegar informaciones asegurando que la caravana en que viajaba a visitar un campo de refugiados había sido tiroteada.

 


Pero nadie recibió ningún disparo y los coches, ni un arañazo. El presidente Kaczyński se mostró visiblemente impresionado, pero tranquilo, durante la rueda de prensa que ofreció antes de volar de vuelta a Polonia. El presidente Saakashvili estaba casi feliz de tener nuevos argumentos contra los rusos (ambos aseguraban que los rusos les atacaron cerca de un control fronterizo surosetio). Casi enseguida, quedó claro que esa podía no ser la única posibilidad.

Aunque tanto las autoridades rusas y surosetias negaron rápidamente incidente alguno, el presidente y su portavoz estaban absolutamente convencidos de que habían sido atacados por los rusos. El presidente estaba convencido de haber oído disparos de Kalashnikov (ni los rusos son los únicos que los usan, ni los expertos están seguros de que sea posible determinar el tipo de arma automática empleada en esas circunstancias). Su portavoz, por otra parte, aseguraba haber escuchado hablar en ruso y, con toda seguridad, hablado por rusos (un oído excelente, capaz de determinar un acento a partir de unos gritos en pleno tiroteo). El presidente Saakashvili estaba utilizando el incidente como una prueba más de la ruptura de los acuerdos negociados en agosto con el presidente francés Nicolas Sarkozy.

Sin embargo, no todo el mundo estaba dispuesto a creer en un ataque ruso. Surgida de la nada, una teoría de la conspiración aseguró que todo el asunto del ataque era un invento de Kaczyński y Saakashvili para apoyar su política antirusa.

Más aún, varias voces han sugerido que arriesgar de esa manera su vida es algo bastante irresponsable para un jefe de Estado. Y las teorías sobre qué tendríamos que haber hecho si hubiera resultado herido o incluso muerto por los rusos han proliferado ¿Tal vez bombardear el oblast de Kaliningrado? ¿Y qué? ¿Comenzar la III Guerra Mundial? Incluso cuando Polonia formaba parte del Pacto de Varsovia, su territorio figuraba en los planes de guerra soviéticos como objetivo de los misiles atómicos de ambos bandos si la guerra se ponía caliente. Y como todo el mundo sabe, al contrario que en los archivos polacos, nada se pierde en los archivos rusos (sólo puede ser difícil de encontrar), de modo que, ahora que somos miembros de la OTAN, todavía pueden tener ese plan de acción dando vueltas por ahí. No, no es una buena idea.

Cuando los surosetios anunciaron que sí, que habian sido ellos (aunque su versión de los hechos, no es de extrañar, era algo distinta), el debate en Polonia ya estaba completamente centrado en el hecho de que el presidente no tenía a un sólo miembro del BOR (Biuro Ochrony Rządu, la Oficina de Protección Gubernamental) cerca en el momento del ataque; su coche estaba bastante más atrás en la comitiva presidencial y los agentes ni siquiera pudieron llegar porque los de la seguridad georgiana les dijeron… que se sentaran.

Pronto salió también a la luz que el comandante de la unidad del BOR resposable de la seguridad del presidente ni siquiera tuvo contacto telefónico con el presidente. Sin embargo, el presidente estaba convencido de que si le hubiera pasado algo habría sido por su propia culpa y que su viejo colega, el coronel Olszowiec no era responsable. El comandante general del BOR, el general Janicki, no lo vio así y decidió apartar a Olszowiec del servicio mientras se investigaba el caso.

El informe del Comité del Servicio Secreto anunciado el 27 de noviembre explicaba que la visita había sido decidida demasiado tarde; ir al campo de refugiados había sido planeado sin contar con ellos y el BOR no podía prepararla (ni siquiera tenía al personal o al equipo adecuado en Georgia). Como resultado, el presidente se vio al anochecer en una zona donde se habían desarrollado combates militares recientemente y sus guardias no estaban preparados.

El presidente, que planeaba una visita a Asia dentro de tres días reaccionó inmediatamente. Anunció que, evidentemente, sólo podia trabajar con personal de su confianza y que, si no podía ir con el coronel Olszowiec, no llevaría guardaespaldas del BOR consigo. La nueva crisis que amenazaba, ya que el BOR está obligado a enviar personal siempre que el jefe de Estado sale al extranjero, fue salvada por el propio Olszowiec, que intercedió por sus compañeros. El presidente accedio final y graciosamente a que le acompañran los agentes en cuestión.

Cuando la Fiscalía anunció que investigaría las posibles responsabilidades de haber puesto en peligro al Presidente del Estado en peligro, el mandatario bromeó que, pronto, le encontrarían culpable a él del crimen… Y partió para un largo viaje por Asia…


Vídeo: Información presentada por la cadena rusa en lengua inglesa Russia Today. Incluye el metraje del incidente e imágenes de ambos jefes de Estado durante la rueda de prensa que ofrecieron posteriormente.

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Los zapatos del baile del presidente- Por Julia Zimmermann (Varsovia)

 

poloniaentreguerras

 

El 11 de noviembre es la fiesta nacional polaca, un aniversario simbólico de la recuperación de la independencia en 1918. Después de 123 años de no-existencia, Polonia tenía al fin su propio Gobierno (aunque, por entonces, había al menos dos entidades atribuyéndose tales prerrogativas, así como varias locales), su propio territorio (que dependía de la comunidad internacional y sus vecinos; las disputas con Lituania, Ucrania, Alemania y la recién nacidas URSS y Checoslovaquia terminaron con la Segunda Guerra Mundial) y sus propios problemas.

El nuevo estado todavía necesitaba el reconocimiento internacional (el de las potencias vencedoras). Paradójicamente, el primer país en reconocerlo fue Alemania, concentrada en sus problemas internos. Los mayores problemas consistieron en unir las partes de un país que antes pertenecía a tres estados diferentes, introducir una moneda común, llevar a cabo reformas sociales profundas (la más urgente era la de la propiedad de la tierra), gestionar la crisis económica de la posguerra y otros conflictos surgidos del hecho de que muchos ciudadanos polacos pertenecían a minorías nacionales y pretendían cambiar esto, por ejemplo, con las armas.

El reconocimiento internacional vino pronto, pero la definición de las fronteras seguía abierta. Al Este, Polonia combatía los ejércitos soviéticos que trataban de alcanzar la Alemania revolucionaria para apoyar a sus camaradas y la causa de la revolución mundial. Una parte de Lituania había sido incorporada a Polonia, Vilnius incluida, en una acción aventurera que dañaría las relaciones por los veinte años siguientes. Al Oeste, sólo triunfó un levantamiento polaco que logró incorporar una nueva región desde Prusia (por el éxito y la relativa falta de mártires, se dice que éste es el alzamiento polaco olvidado). Otras disputas con Alemania serían resueltas mediante plebiscitos auspiciados por la Sociedad de Naciones. Pero antes de las votaciones, la población alemana de los territorios en cuestión creció enormemente, por lo que sólo algunos municipios acabaron incorporados a Polonia. Las acusaciones de fraude se sucedieron, así como varios intentos, generalmente fallidos, de alterar los resultados mediante acciones guerrilleras. Bueno, aquellos fueron los gloriosos comienzos.

kaczinskioficialHace unos meses, el presidente Kaczyński comenzó su gira por Polonia. Ante la acusación de estar haciendo campaña presidencial encubierta (las próximas elecciones son en 2010) y de emplear dinero público para ello, se apresuró a presentar su idea de una celebración positiva del 90 aniversario de la independencia, cambiando la tradición de destacar la tristeza y el martirio. Una parte de su plan consistía en reunirse con ciudadanos de distintas (pero muy pobladas) ciudades por todo el país. La segunda parte iba a ser un gran baile el 11 de noviembre, que reuniría a los líderes de la mayor parte de Europa, si no del mundo entero. 

Los anteriores presidentes polacos tenían que ser invitados. Esto presentaba la perspectiva de imaginar al presidente Kaczyński cenando con el ex presidente Wałęsa mientras los tribunales decidían si el último había injuriado a Kaczyński y con el general Jaruzelski, ex presidente también, procesado en este momento por decretar la ley marcial en 1981. Teniendo en cuenta que media Europa celebra la fecha y que Polonia tiene una relación más bien tensa con, por ejemplo, Rusia, los periodistas no cesaban de preguntar quién había confirmado su asistencia por un lado y si el primer ministro Tusk y otros miembros del Gobierno (cuyas relaciones con Kaczyński no son precisamente excelentes) habían sido invitados.

La lista de líderes extranjeros que confirmaron asistencia fue tan corta que el baile quedó convertido en gala: un concierto de canciones patrióticas polacas y una cena solemne. Sólo fue invitado un ex presidente, Aleksander Kwaśniewski. Los miembros del Gobierno recibieron las invitaciones muy tarde y muchos sólo asistieron a la ceremonia oficial en la Tumba del Soldado Desconocido. Del mismo modo, los pocos invitados extranjeros, entre ellos, Angela Merkel, Mijaíl Saakashvili y Víctor Yúshchenko se fueron antes del concierto. A la vista del programa, consistente en arreglar viejas canciones patrióticas, la mayoría de soldados, para que sonaran melancólicas y encargar la actuación a artistas populares de la vieja guardia, no fue una mala idea. No podía salir bien. No hubo periodistas en la cena, pero algunos invitados han informado de que fue bastante aburrida. Iba a ser algo tan hermoso y terminó como siempre.

 

Mapa: Polonia, 1933.

Imagen: El presidente polaco Lech Kaczyński (Wikipedia).

La mirada desde Varsovia- Por Julia Zimmermann

¿Cómo gestionar una crisis económica?

 

No hay crisis económica en Polonia. Una constitucional parece ser una opción mucho más interesante. El presidente ha intentado causar el pánico en los mercados alguna que otra vez. Pero como no le ha funcionado, básicamente por las declaraciones de calma del Gobierno, ha dejado el tema y la ha emprendido con otro.

El primer ministro y el Gobierno en pleno se han esforzado desde el principio en asegurar que, de ninguna manera, hay crisis, así que han entrado fácilmente al juego del presidente. Los únicos que están preocupados por la crisis económica son aquellos que tienen créditos en divisas extranjeras, depósitos en el banco o los que han jugado en la bolsa.

Durante las últimas dos semanas, el resto del país ha estado ocupado con el asunto de quién debe encabezar la delegción polaca en la reuniones de la Unión Europea en Bruselas. Tenemos dos posibilidades: o enviamos un equipo de tres personas con el primer ministro [Donald] Tusk al frente, o un equipo de cuatro personas encabezado por el presidente. Finalmente, nuestros líderes políticos han logrado alcanzar una postura intermedia, que consistirá en enviar un equipo de cuatro personas dirigido por el primer ministro con el presidente sonriendo como un maníaco y tratando de mostrar su utilidad en la reunión. Antes, ya habíamos presenciado una extraña lucha por los aviones de la flota oficial y, durante la reunión, el asunto más discutido fue quién se sentaría en el pasillo ¿En qué consiste este circo?

La Constitución polaca de 1997 creó un sistema parlamentario. Pero no uno bien cohesionado. Para entender los obstáculos, hay que conocer la historia de su redacción. Después de la gran victoria de la, hasta entonces, oposición en las parlamentarias de 1989 resultaba evidente que había que redactar una nueva constitución. Uno de los primeros cambios en esa dirección fue la creación de la Oficina del Presidente, en sustitución del Consejo de Estado, un órgano colectivo. Aún no estaba muy claro si Polonia tendría un sistema parlamentario o presidencial, pero, en el entusiasmo que siguió a la recién recobrada democracia, se adoptó una solución típica de un sistema presidencial: elegirlo por decisión popular. 

Y así, Lech Wałęsa se convirtió en el primer presidente de la (Tercera) República de Polonia. Esta elección tuvo un peso muy importante en el proceso posterior de diseño de la nueva constitución. era, y todavía es, un gran partidario del sistema presidencial en Polonia y, durante su mandato, hizo uso de varios trucos legales para acumular el mayor número de competencias posible (este proceso fue llamado falandisación, por el asesor legal del presidente en ese momento, Lech Falandysz). Esto llevó a los miembros del parlamento (dominado durante esta etapa crucial por los herederos del Partido Comunista y sus aliados) enfrascados en la redacción del borrador de la nueva constitución a decantarse de forma casi unánime por un sistema parlamentario.

Sin embargo, las elecciones de 1995 las ganó un representante de los ya mencionados herederos del Partido Comunista, Alexander Kwaśniewski. La redacción de la nueva constitución cambió de rumbo e introdujo inesperadamente nuevas prerrogativas para el presidente. De modo que acabamos con una constitución que obliga al presidente y al primer ministro a colaborar. Esto pareció funcionar durante los dos mandatos de Kwaśniewski, a pesar de que tuvo que cohabitar con primeros ministros o bien de los partidos de derecha o de su mismo partido, pero con los que tenía una mala relación personal, durante buena parte de su mandato.

Pero desde el momento en que el presidente Kaczyński tuvo que cohabitar, quedaron en evidencia las muchas debilidades de este sistema. El último enfrentamiento sólo ha sacado a la luz problemas que estaban resultando cada vez más patentes durante el ultimo año. Por si nadie se había dado cuenta, el presidente había dicho que podía hacer lo que le pareciera oportuno porque había sido elegido por voto popular.

En este momento, la Plataforma Cívica (PO, el partido del primer ministro Tusk) ha iniciado un proceso en el Tribunal Constitucional para obtener una definición clara sobre parte de las competencia del Presidente y del Primer Ministro en política exterior. Esperan aprobar una Ley de Competencias que regule todas las demás esferas de conflicto posibles, pero los últimos eventos han dejado claro que hace falta un cambio constitucional. Esto, sin embargo, no es tan fácil. Primero, porque el proceso es complicado y requeriría el apoyo del PiS, el partido del presidente. Y, en segundo lugar, porque parece que, de momento, el primer ministro Tusk todavía tiene en mente convertirse él mismo en Presidente en 2010, lo que llevaría a una situación similar a la ucraniana.

Pero, aún así, no tenemos que preocuparnos por ninguna crisis económica.

 

Imágenes : Arriba a la derecha, el primer ministro polaco, Donald Tusk (bartheq). El presidente Lech Kaczyński, abajo a la izquierda (Natalia Dobryszycka) 

La mirada desde Varsovia- Por Julia Zimmermann

Una nueva tradición polaca: el minuto de abucheo

 

Agosto y septiembre están cargados de fechas importantes en la historia polaca reciente. El 1 de agosto, el levantamiento de Varsovia en 1944 (no el del Ghetto, que fue en abril del año anterior); 15 de agosto, aniversario del Milagro del Vístula (momento decisivo en la Guerra Polaco-Soviética de 1920 y Día de las Fuerzas Armadas polacas); 31 de agosto, aniversario de la firma del Acuerdo de Agosto de 1980, alcanzado tras varias huelgas y punto álgido del llamado carnaval de Solidaridad, un periodo de relativa libertad que terminó con la ley marcial en diciembre de 1981 y que sembró el inicio de la caída del gobierno comunista en Polonia); el 1 de septiembre, por el comienzo del ataque alemán a Polonia que marcó el inicio de la Segunda Guerra Mundial; 17 de septiembre, el ataque de la URSS como consecuencia del pacto secreto con Alemania sobre el reparto de Europa del Este.

El Levantamiento de Varsovia todavía levanta polémica en la historia polaca: causó la muerte de 200.000 civiles, destruyó el 80% de la ribera izquierda, el casco histórico y no alcanzó ninguna meta, ni militar ni política. Sin embargo, el levantamiento fue una acción heróica, cuyo fracaso, en parte por la falta de ayuda y deseo de cooperación de la URSS, constituye uno de los eventos más trágicos de la Polonia de la Segunda Guerra Mundial. Probablemente fue determinante a la hora de elegir una oposición no violenta durante el periodo comunista.

Lech Kaczyńsky (1) hizo mucho por conmemorar el levantamiento como presidente de Varsovia. Como erigir el Museo del Levantamiento de Varsovia. Asegura también la necesidad de devolver el levantamiento a la memoria social polaca. Esto es un poco exagerado: el levantamiento era visto como una derrota completa de las fuerzas reaccionarias polacas [por sus vínculos con el Gobierno en el exilio, era visto como un obstáculo a la posterior dominación soviética, N. del T.] durante el Comunismo y después de 1989 se convirtió en fiesta nacional. Cada año se celebra un homenaje delante de un monumento al Levantamiento, en el cementerio. Aún quedan insurgentes vivos y la gente de Varsovia suele participar ampliamente en el homenaje.

Sin embargo, este año, el acto dio un giro inesperado y absolutamente contemporáneo. En primer lugar, durante el tradicional minuto de silencio, parte del público aplaudió a Antoni Macieriewicz, que llegaba tarde, símbolo del muy controvertido asunto de la lustración (2), y muy ligado al PiS (3). Después, Władysław Bartoszewski, uno de los insurgentes más conocidos, preso en Auschwitz, más tarde encarcelado como tantos otros miembros del Ejérctio Nacional Polaco (4), periodista y escritor, opositor durante el periodo comunista, dos veces ministro de Asuntos Exteriores en la Polonia libre, fue abucheado durante su discurso.

El aniversario del Acuerdo de Agosto comenzó a ser controvertido a finales de 2005, tras la victoria del PiS en las elecciones presidenciales y legislativas. O más bien muy controvertido en lugar de algo controvertido anteriormente. Lo que ocurrió es que parte de los que participaron en los eventos de 1980 se sintieron minusvalorados después de 1989. Adicionalmente, encontraron que aquellos que gozaban de la estima popular por su participación en las huelgas eran agentes del Servicio de Seguridad, como el legendario líder  de Solidaridad, Lech Wałęsa , o comunistas disfrazados que utilizaban Solidaridad para sus propios y siniestros fomes (esto último se refería sobre todo a los miembros del KOR, los Comités de Defensa de los Trabajadores establecidos en 1976).

Durante los últimos años, Lech Wałęsa no ha tomado parte de las celebraciones oficiales del aniversario de los hechos que le llevaron a recibir el Premio Nobel de la Paz en 1983. Esto se debe a que sus más acérrimos acusadores están estrechamente ligados al PiS y a las estrellas principales de la ceremonia. Los últimos años han estado marcados por escándalos durante la ceremonia. Este año, Bogdan Borusewicz (miembro del KOR, cofundador de Solidaridad, presidente del Senado en las dos últimas legislaturas, e inicialmente cercano al PiS, aunque hoy apoya a Plataforma Cívica (PO) (5)) también fue abucheado durante su discurso, que daba como fundador de Solidaridad, participante en las huelgas y negociaciones que llevaron a la firma de los acuerdos, y como presidente del Senado.

Esto llevó a Władysław Bartoszewski, tan brillante como duro duro en sus discursos, a señalar, en un emotivo discurso el 1 de septiembre, que la nación polaca había creado una nueva tradición: un minuto de abucheo.

 

(1)- Presidente de Polonia desde 2005 por el partido conservador Ley y Justicia (PiS). En las mismas elecciones que lo llevaron a la presidencia, su hermano gemelo Jaroslaw obtuvo escaños suficientes para ser investido Primer Ministro, cargo que ocupó hasta 2007.

(2)- Proyecto nacional para localizar a los antiguos funcionarios y colaboradores del régimen comunista y limitar su participación en la vida política del país. Durante el mandato del PiS, se le acusó de hacer un uso partidista de los archivos de la antigua policía secreta, revisando los archivos individuales según conviniera al momento político. Varios personajes públicos se han negado a colaborar abiertamente con los investigadores alegando la inconstitucionalidad de algunos artículos de la ley.

(3)- Partido conservador Ley y Justicia. Fundado en 2001 por los gemelos Kaczyński, mantiene una línea tradicional inspirada en el cristianismo y comparable a los Cristianodemócratas bávaros de la CDU alemana o los Republicanos de EE.UU. 

(4)- Organización principal de resistencia a la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial que llegó a contar con 400.000 miembros. Principalmente dedicados al sabotaje, llegaron a plantar cara al ejército alemán en varias ocasiones y organizaron el fallido Levantamiento de Varsovia.

(5)- Partido de centro derecha del actual primer ministro, Donald Tusk.

 

Imagen: Monumento en recuerdo a los niños que participaron en el Levantamiento de Varsovia (Jędrek Kostecki)

La mirada desde Varsovia- Por Julia Zimmermann

¿Cómo fortalecer un país?

 

La firma del tratado para construir el escudo antimisiles en Polonia fue la culminación de un plan del presidente Kaczyński. Como dijo el día anterior a la ceremonia oficial de la firma del acuerdo, cuando fue elegido presidente, ya habían sido alcanzadas las dos metas principales de la diplomacia polaca posterior a 1989: Polonia era miembro de la OTAN y de la Unión Europea. Por lo que había creado un nuevo plan. Éste no era un plan muy concreto en sus metas; estaba dirigido a definir la esencia de la pertenencia a ambas organizaciones.

Para el presidente Kaczyński, el escudo antimisiles norteamericano era una forma ideal para lograrlo. En su visión del mundo, el escudo reforzaba la alianza entre Polonia y EE.UU. (la esencia OTAN), a la vez que daba una posición de derecho en la UE a Polonia (la esencia UE).

Las primeras conversaciones sobre el asunto comenzaron antes de que fuera elegido, cuando el Gobierno todavía era de izquierda. Pero las verdaderas negociaciones comenzaron cuando su partido, el PiS (Ley y Justicia), dirigía el país. Desafortunadamente para el presidente, no terminaron antes de las elecciones anticipadas que dieron el poder al PO (Plataforma Cívica). El nuevo Gobierno comenzó ignorando el asunto. Cuando regresó a la mesa de negociaciones, comenzó a imponer condiciones más duras. El acto final sobrevino el 4 de julio, cuando el primer ministro polaco anunció la suspensión de las negociaciones. Este cambio de actitud hacia el escudo venía del hecho de que su opinión sobre el asunto no era ni la única ni la predominante.

El pacifismo nunca fue un movimiento realmente fuerte en Polonia, pero desde que comenzaron las negociaciones, se organizaron algunas protestas. Había dos problemas importantes: Rusia y EE.UU. Desde el mismo comienzo de todo, Rusia se oponía completamente a cualquier posibilidad sobre la construcción del escudo tan cerca de sus fronteras, alegando que el verdadero objetivo de los misiles sería el territorio ruso. Esta oposición podía dar lugar a dos tipos de reacción. Una, considerar que la idea era acertada partiendo de que todo lo que suponga oponere a Rusia es bueno. La segunda hubiera sido: ¿por qué estamos molestando al oso ruso una vez más? El segundo problema, EE.UU., era mucho más importante. El presidente polaco dejó claro que los norteamericanos creían que el escudo era una especie de regalo para Polonia; de hecho, un regalo tan estupendo que no necesitaba envoltorio. Pero después de las elecciones de 2007, el regalo dejó de ser tan necesitado y el papel y los lacitos se convirtieron en un asunto de gran importancia.

La situación no era más fácil en el eje de la UE: Polonia se convertía de nuevo en el caballo de Troya de EE.UU. en Europa. Las negociaciones paralelas con la República Checa (donde se situaría el radar), mucho más fáciles para los norteamericanos, no fueron de ayuda para Polonia, aunque la sociedad checa se opuso en mayor medida al tratado y lo dijo bien alto. 

Muchos analistas creen que, sea cual sea el acuerdo, si Barack Obama es elegido presidente, el escudo no tendrá ni su apoyo ni el del Congreso demócrata. Cuando Lituania anunció que estaba dispuesta a albergar el escudo en su territorio, la causa parecía perdida para Kaczyński. Pero afortundamente para su plan, comenzó la guerra en Georgia.

El acuerdo fue firmado el 20 agosto, a la sombra de la última agresión rusa. Las encuestas mostraron un fuerte apoyo al escudo. La reacción rusa, que consistió en amenazar con un ataque desde la provincia de Kaliningrado, no provocó la reacción esperada. En su momento, sólo hizo que la afirmación del presidente de que Polonia estaba tomando una decisión soberana pareciera más verosímil.

Pero bien está lo que bien acaba. La pega es que muchos expertos afirman que el escudo es completamente inútil contra cualquier cosa excepto los misiles de prueba norteamericanos. ¡Ah!, y que ambos países tienen que ratificar el acuerdo, lo que, por el momento, parece más improbable que ocurra en EE.UU., aunque, en Polonia, el partido opositor SLD (Alianza Democrática de Izquierda) está promoviendo un referéndum sobre el asunto. Pronto, el presidente tendrá que quitar la tachadura del escudo antimisiles de su lista de tareas.

La mirada desde Varsovia- Por Julia Zimmermann

Osetia, el bastión de Polonia

Desde que estalló la guerra de Georgia en Polonia… La situación en Polonia continúa siendo la misma lucha por el Poder entre el presidente Kaczyński y el primer ministro Tusk.

Esta vez, el punto de arranque de la eterna pelea parece claro; los polacos apoyan a cualquier nación en guerra con Rusia. La solidaridad con Chechenia era corriente en su día y tan importante para los políticos que incluso hay una rotonda en Varsovia en honor a Dzojar Dudáyev, el primer presidente de Chechenia (a pesar de las protestas de la embajada rusa). El apoyo a la Revolución Naranja en Ucrania fue muy fuerte y no sólo se tradujo en una fuerte implicación del entonces presidente, Aleksander Kwaśniewski, en la mediación entre el Bando Naranja y el Bando Azul. Mucha gente corriente salió a la calle a manifestar su opinión sobre la situación en Ucrania, especialmente gente joven, plantaron un campamento frente a la embajada rusa y muchos se fueron a Ucrania. Toda revolución no violenta que después comenzara en Europa y en los países post-soviéticos, incluyendo la Revolución de las Rosas georgiana, fue recibida con el mismo entusiasmo, y por exactamente la misma razón: todas fueron consideradas antirusas.

Este aparente automatismo antirruso de la sociedad polaca, expresado claramente por casi todo el espectro político puede crear la falsa imagen de una nación completamente rusófoba. Las declaraciones del primer ministro del PiS (Ley y Justicia), el partido que gobernó entre 2005 y 2007 y cuyo candidato a la presidencia ganó las elecciones de 2005, tenían un componente xenófobo evidente, con tendencias sobre todo rusófobas y germanófobas. Sin embargo la forma en que expresaron esas fobias en la diplomacia, que llevo a un enfriamiento de las relaciones con Alemania y casi congeló las relaciones con Rusia, fue una de las razones por las que perdieron las elecciones legislativas de 2007. A pesar de que en la historia polaca, Rusia ha logrado el título de opresor maximo (disputado a veces por Alemania), esto nunca fue motivo de odio hacia el pueblo ruso. De hecho, el mercado ruso, después de 50 años interdependencia con el bloque soviético, se ha convertido en una pieza fundamental para varias ramas de la economía polaca. Las tensiones entre Polonia y Rusia desde 1989 llevaron a situaciones como el embargo ruso a la carne o la fruta polaca y forzaron a muchos a buscar otros mercados, pero esto no alteró el cuadro general.

Cuando estalló la guerra en Georgia, las victorias georgianas del principio no levantaron mucho interés: un país amigo recupera unos territorios separados ilegalmente hace unos años después de una provocación militar. La rapidez de la victoria georgiana era sorprendente, tal vez un tanto sospechosa, pero eso era todo. Cuando la situación cambió y las tropas rusas comenzaron a tomar el país con una rapidez igualmente sospechosa, la guerra se convirtió en una de las noticas más importantes en Polonia. La embajada polaca en Tbilisi fue el principal organizador de la evacuación de civiles de la Unión Europea.

El presidente Kaczyński, junto a los presidentes de Estonia, Letonia, Lituania y Ucrania fue a Georgia a mostrar el apoyo de sus países al pequeño país oprimido por el oso ruso. La idea de un viaje triunfal al Cáucaso nacida en el gabinete del presidente se convirtió en una comedia desde el primer momento de su puesta en escena. Primero, la flota aérea del gobierno polaco se encuentra en condiciones lamentables desde hace años, lo que en alguna ocasión lleva al aterriazaje imprevisto de alguna delegación oficial para reparar el avión. En un primer momento, sólo disponían de un aparato listo para volar, y había sido usado para la evacuación ya mencionada. Esto llevó a una pelea entre el presidente y el primer ministro por el único avión que funcionaba. 

Entonces pensaron que poner a tantos jefes de estado en un mismo avión era demasiado peligroso. Finalmente, el primer ministro cedió el avión y envió también al ministro de Asuntos Exteriores, Radek Sikorski. Lech Kaczyński, cuya antipatía mutua con Sikorski es bien conocida, no dejó pasar la oportunidad de informar a los periodistas reunidos en el aeropuerto de su sorpresa por la compañía del ministro. Era evidente que la razón por la que habían enviado a Sikorski era para mantener el control de la diplomacia durante la visita presidencial. Y parecía una buena idea hasta el discurso del presidente el día 12 de agosto en Tbilisi, evocando la imagen de Rusia atacando a sus países vecinos uno a uno, comenzando con Georgia y terminando con Polonia. El presidente dijo “firmemente no” a este plan en nombre de todos los presidentes reunidos ante la multitud de georgianos congregados en la calle. El ministro Sikorski sólo pudo quedarse tras el escenario maldiciendo entre dientes.

En Polonia, la gente comenzó a bromear sobre la falta de petróleo y gas para el día siguiente. Hay algunos que consideran este discurso el mejor de Kaczyński desde que llegó al poder. La mayoría cree que el viaje no fue más que una provocacion innecesaria a Rusia, según las encuestas, aunque una mayoría similar apoya a los georgianos. Las noticias sobre los soldados rusos robando en las zonas ocupadas trajeron a la memoria nacional al Ejército Rojo saqueándolo todo en su marcha hacia Berlín. El presidente todavía trata de desempeñar el papel de líder de los países del Este de Europa; desafortuandamente, todavía tiene que competir con un primer ministro que tiene una visión completamente distinta de la diplomacia y su propio papel en ella. 

Este problema volvió en los ultimos días durante la preparación de la cumbre de la UE sobre Georgia (que tiene lugar hoy) donde el presidente, acompañado del primer ministro y el ministro de Asuntos Exteriores, deberá presentar supuestamente la postura del gobierno polaco… Si tan sólo sus asistentes más cercanos no sugirieran que todo podría cambiar durante la cumbre.

La postura del gobierno (centrarse en la ayuda a Georgia) no coincide con las encuestas (sanciones económicas contra Rusia) y el presidente ya mostró en Tbilisi que lo que realmente le importa es el aplauso de la multitud, aunque probablemente nunca vuelva a hablar ante tanta gente de nuevo. A no ser que comience una nueva guerra con Rusia, sólo que en ese caso los aplausos de la multitud son, más bien, poco probables.