Los zapatos del baile del presidente- Por Julia Zimmermann (Varsovia)

 

poloniaentreguerras

 

El 11 de noviembre es la fiesta nacional polaca, un aniversario simbólico de la recuperación de la independencia en 1918. Después de 123 años de no-existencia, Polonia tenía al fin su propio Gobierno (aunque, por entonces, había al menos dos entidades atribuyéndose tales prerrogativas, así como varias locales), su propio territorio (que dependía de la comunidad internacional y sus vecinos; las disputas con Lituania, Ucrania, Alemania y la recién nacidas URSS y Checoslovaquia terminaron con la Segunda Guerra Mundial) y sus propios problemas.

El nuevo estado todavía necesitaba el reconocimiento internacional (el de las potencias vencedoras). Paradójicamente, el primer país en reconocerlo fue Alemania, concentrada en sus problemas internos. Los mayores problemas consistieron en unir las partes de un país que antes pertenecía a tres estados diferentes, introducir una moneda común, llevar a cabo reformas sociales profundas (la más urgente era la de la propiedad de la tierra), gestionar la crisis económica de la posguerra y otros conflictos surgidos del hecho de que muchos ciudadanos polacos pertenecían a minorías nacionales y pretendían cambiar esto, por ejemplo, con las armas.

El reconocimiento internacional vino pronto, pero la definición de las fronteras seguía abierta. Al Este, Polonia combatía los ejércitos soviéticos que trataban de alcanzar la Alemania revolucionaria para apoyar a sus camaradas y la causa de la revolución mundial. Una parte de Lituania había sido incorporada a Polonia, Vilnius incluida, en una acción aventurera que dañaría las relaciones por los veinte años siguientes. Al Oeste, sólo triunfó un levantamiento polaco que logró incorporar una nueva región desde Prusia (por el éxito y la relativa falta de mártires, se dice que éste es el alzamiento polaco olvidado). Otras disputas con Alemania serían resueltas mediante plebiscitos auspiciados por la Sociedad de Naciones. Pero antes de las votaciones, la población alemana de los territorios en cuestión creció enormemente, por lo que sólo algunos municipios acabaron incorporados a Polonia. Las acusaciones de fraude se sucedieron, así como varios intentos, generalmente fallidos, de alterar los resultados mediante acciones guerrilleras. Bueno, aquellos fueron los gloriosos comienzos.

kaczinskioficialHace unos meses, el presidente Kaczyński comenzó su gira por Polonia. Ante la acusación de estar haciendo campaña presidencial encubierta (las próximas elecciones son en 2010) y de emplear dinero público para ello, se apresuró a presentar su idea de una celebración positiva del 90 aniversario de la independencia, cambiando la tradición de destacar la tristeza y el martirio. Una parte de su plan consistía en reunirse con ciudadanos de distintas (pero muy pobladas) ciudades por todo el país. La segunda parte iba a ser un gran baile el 11 de noviembre, que reuniría a los líderes de la mayor parte de Europa, si no del mundo entero. 

Los anteriores presidentes polacos tenían que ser invitados. Esto presentaba la perspectiva de imaginar al presidente Kaczyński cenando con el ex presidente Wałęsa mientras los tribunales decidían si el último había injuriado a Kaczyński y con el general Jaruzelski, ex presidente también, procesado en este momento por decretar la ley marcial en 1981. Teniendo en cuenta que media Europa celebra la fecha y que Polonia tiene una relación más bien tensa con, por ejemplo, Rusia, los periodistas no cesaban de preguntar quién había confirmado su asistencia por un lado y si el primer ministro Tusk y otros miembros del Gobierno (cuyas relaciones con Kaczyński no son precisamente excelentes) habían sido invitados.

La lista de líderes extranjeros que confirmaron asistencia fue tan corta que el baile quedó convertido en gala: un concierto de canciones patrióticas polacas y una cena solemne. Sólo fue invitado un ex presidente, Aleksander Kwaśniewski. Los miembros del Gobierno recibieron las invitaciones muy tarde y muchos sólo asistieron a la ceremonia oficial en la Tumba del Soldado Desconocido. Del mismo modo, los pocos invitados extranjeros, entre ellos, Angela Merkel, Mijaíl Saakashvili y Víctor Yúshchenko se fueron antes del concierto. A la vista del programa, consistente en arreglar viejas canciones patrióticas, la mayoría de soldados, para que sonaran melancólicas y encargar la actuación a artistas populares de la vieja guardia, no fue una mala idea. No podía salir bien. No hubo periodistas en la cena, pero algunos invitados han informado de que fue bastante aburrida. Iba a ser algo tan hermoso y terminó como siempre.

 

Mapa: Polonia, 1933.

Imagen: El presidente polaco Lech Kaczyński (Wikipedia).

Rusia prepara la integración Abjazia y Osetia (revista de prensa)

· Indecisión en la Unión Europea sobre si adoptar sanciones con Rusia

· Moscú obtiene escaso apoyo internacional de sus aliados

· Irán, principal beneficiado de la nueva coyuntura regional

“Un único estado unido y ruso” fue el futuro próximo para Osetia del Sur que anunció ayer el vicepresidente del parlamento de Tsjinvali, Tarzan Kokoity (de notable parecido físico con el presidente, Eduard Kokoity), según cita hoy el diario británico The Times (la información no ha podido ser contrastada con otras fuentes). El político afirmó que su pueblo se integraría en el mismo estado que sus connacionales de Osetia del Norte, y de esta manera en la Federación Rusa. El ministerio de Asuntos Exteriores ruso se limitó a explicar que estaban preparando por instrucción del presidente Medvedev varios tratados de “paz, cooperación y asistencia mutua” con Osetia del Sur y Abjazia. Fuentes abjazas señalaron que cederían su representación exterior al gobierno ruso. Moscú también planea instalar dos bases militares en Abjazia y una en Osetia del Sur, según citó la agencia Interfax.

Georgia anunció ayer que cortaba relaciones diplomáticas con Moscú.

El vicejefe de Estado Mayor ruso, Alexander Nogovitsyn, mostró el pasaporte de un ciudadano de EE.UU. (John Lee Michaels, nacido en 1967) en su rueda de prensa diaria  y aseguró que sus soldados lo habían encontrado después de un enfrentamiento con fuerzas especiales de georgianas.

Nogovitsyn también cifró en 18 los barcos de la OTAN presentes o de camino al mar negro. Hasta este momento, ha trascendido la presencia de tres fragatas (de España, Alemania y Polonia) realizando unos ejercicios programados de ante mano y cuatro fragatas de Turquía, dueña de toda la costa sur. Hay además tres barcos de EE.UU. repartiendo ayuda humanitaria en Georgia.

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, sugirió durante una entrevista con la CNN el pasado jueves, y apoyándose en lo que los militares rusos le han dicho, que EE.UU. podría haber empujado a Georgia a invadir Osetia del Sur en un intento de favorecer al senador John McCain en su campaña electoral para las presidenciales del próximo 4 de noviembre. El ex presidente ruso no aportó ninguna prueba. Desde Washington consideraron “ridículas” y “obviamente falsas” estas especulaciones del ex presidente ruso. 

La reunión anual de la Organización del Tratado de Cooperación de Shanghai concluyó ayer con una declaración no comprometedora y sin que la organización reconociera la independencia de los territorios georgianos. Hubo buenas palabras para Rusia y la “preocupación” por el uso de la fuerza para resolver conflictos, pero ningún otro movimiento de utilidad para Moscú.

Sanciones para Rusia

El pasado jueves, el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, sugirió que la UE podría imponer sanciones a Rusia tras la reunión que el Consejo Europeo mantendrá el próximo lunes para analizar la crisis georgiana. Sin embargo, ayer, un diplomático francés descartó que la reunión fuera a culminar en este tipo de medidas. La UE sí pondrá las relaciones con Rusia “bajo observación”. Las mismas fuentes afirmaron que habían recibido señales desde el Kremlin de que Rusia tomaría represalias ante cualquier sanción que fuera decidida el próximo lunes.

En EE.UU., las organizaciones empresariales se mostraron confundidas el pasado jueves acerca de la posibilidad de que su gobierno impusiera sanciones a Rusia. El presidente del Consejo Nacional de Comercio Exterior, que representa a Boeing, Microsoft y General Electric entre otros,  Bill Reinsh, se mostró convencido de que Washington impondrá sanciones a Moscú, pero no obtuvo ninguna respuesta concreta tras sus contactos con las autoridades. “Fueron completamente herméticos (…). Pero salí de ahí con la impresión de que va a ocurrir algo, de que no hacer nada no es una opción”, explicó el empresario refiriéndose a sus consultas con el gobierno. La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, informó a los periodistas de que era muy pronto para hablar de ninguna medida en concreto.

Las exportaciones rusas a EE.UU. alcanzaron los 19.400 millones de dólares en 2007, según fuentes de las Cámara de Comercio del país. De ellos, 11.000 millones fueron productos derivados del petróleo, resultando ser la principal exportación. El segundo bien en volumen comercial fue la bauxita (empleada para fabricar aluminio), con un valor de 1.400 millones de dólares. En combustibles y materiales nucleares, Rusia vendió 936 millones de dólares a EE.UU.

Por su parte, Washington exportó bienes por un valor de 7.400 millones de dólares a Rusia, principalmente aves, aviones, coches y material para extraer petróleo. Precisamente, el primer ministro Vladimir Putin informó en la entrevista con la CNN que iban a prohibir las actividades de 19 importadores de pollo norteamericanos en Rusia, alegando que habían ignorado las advertencias de los inspectores sanitarios.

Las cifras no incluyen el intercambio de servicios financieros e inversiones mutuas. “Rusia tiene invertidos unos 10.000 millones de dólares en EE.UU., sobre todo en manufacturas. Nosotros tenemos la misma cantidad invertida en ellos. Esto supone realmente un intercambio económico sustancial”, explicó Gary Litman, vicepresidente para Europa y Asia de la Cámara de Comercio de EE.UU.

Irán sale del foco

Algunos analistas norteamericanos comienzan a ver las ventajas que la invasión de Georgia han supuesto para Irán. Con la atención puesta Rusia, el riesgo de un ataque de EE.UU. a la potencia regional se diluye. 

Por otra parte, la nueva incertidumbre sobre la viabilidad de Georgia como ruta alternativa al gas y al petróleo ruso convierten a Teherán, dueño de las segundas reservas de gas mundiales (sólo después de Rusia), en prácticamente la única ruta de tránsito alternativa a Rusia para el gas de Asia Central. Esto puede tener un serio impacto sobre la dureza de las sanciones y relaciones diplomáticas del país con Europa.

Además, Irán ha condenado la acción de su principal valedor en el Consejo de Seguridad de la ONU, ya que también tiene varias minorías étnicas con movimientos independentistas, como los azeríes en el norte o los baluchis en el sur, además de cuatro millones de kurdos en la frontera con Irak. 

En este sentido, el primer ministro, Vladimir Putin, sugirió en una entrevista con la CNN que la colaboración con Rusia en relación a al programa nuclear iraní podría verse perjudicada si Europa y EE.UU. cortaban el diálogo.

Por otra parte, las autoridades bielorrusas manifestaron su apoyo el jueves al reconocimiento de independencia de Abjazia y Osetia del Sur por parte de Rusia. El embajador en Moscú aseguró que Minsk reconocería también las regiones como estados este fin de semana, aunque no hubo confirmación de su gobierno, que ha propuesto que el tema sea incluido en la agenda de la próxima reunión del Consejo del Tratado de Seguridad Colectiva (organización de defensa mutua integrada por Rusia, Bielorrusia, Armenia y las repúblicas de Asia Central salvo Turkmenistán) el próximo 5 de septiembre.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, se convirtió ayer en el segundo líder internacional en apoyar el reconocimiento de los territorios georgianos. “Rusia ha reconocido la independencia de Abjazia y Osetia del Sur. Apoyamos a Rusia. Rusia tiene razón y defiende sus intereses”, declaró Chávez en un discurso televisado desde una explotación petrolífera. No aclaró si Venezuela reconocerá los dos territorios.

Rusia reconoce la independencia de Abjazia y Osetia del Sur (boletín de prensa regional)

Para todos los detalles, remitimos a la excelente crónica del corresponsal Rodrigo Fernández en El País. 

A continuación, por su interés, traducimos el mensaje a la nación leído por televisión ayer en torno al mediodía por el presidente ruso, Dimitri Medvedev, tal y como lo ha proporcionado el Kremlin.

“¡Mis queridos compatriotas, ciudadanos de Rusia!

Sin duda alguna, estaréis al tanto de la tragedia de Osetia del Sur. El bombardeo de Tsjinvali al estilo de una ejecución nocturna llevado a cabo por el ejército georgiano produjo la muerte de centenares de nuestros civiles. Entre los muertos estaban los pacificadores rusos, que dieron su vida en cumplimiento de su obligación de proteger a mujeres, niños y ancianos.

El liderazgo georgiano, en violación de la Carta de Naciones Unidas, de sus obligaciones bajo acuerdos internacionales y contrariamente a la voz de la razón, desató un conflicto armado sobre civiles inocentes. El mismo destino le estaba reservado a Abjazia. Evidentemente, ellos, en Tbilisi, esperaban una guerra corta tipo blitzkrieg que hubiera puesto al mundo frente a hechos consumados. La forma más inhumana fue elegida para alcanzar este objetivo: la anexión de Osetia del Sur a través de la aniquilación de todo un pueblo.

Esta no era la primera vez que lo intentaban. En 1991, el presidente georgiano Gamsajurdia, habiendo proclamado el lema “Georgia para los georgianos”, ordenó ataques sobre las ciudades de Sujumi y Tsjinvali. El resultado consistió en miles de personas muertas, decenas de miles de refugiados y en aldeas devastadas. Y fue Rusia quien puso fin por entonces a la erradicación de los pueblos osetio y abjazo. Nuestro país dio un paso al frente como mediador y pacificador insistiendo en un acuerdo político. Al hacerlo, nos guiamos por el reconocimiento de la integridad territorial de Georgia. 

El liderazgo georgiano eligió otro camino. Confundió los procesos de negociación, ignoró los acuerdos alcanzados, cometió provocaciones políticas y militares, atacó a los pacificadores: todas estas acciones violaban burdamente el régimen establecido en las zonas de conflicto con apoyo de la ONU y la OSCE.

Rusia ha mostrado calma y paciencia constantemente. Hemos pedido repetidamente volver a la mesa de negociaciones y no nos desviamos de nuestra postura incluso después de la proclamación unilateral de la independencia de Kosovo. Sin embargo, nuestras propuestas al lado georgiano para cerrar acuerdos para descartar el uso de la fuerza con Abjazia y Osetia del Sur quedaron sin respuesta. Desgraciadamente, también fueron ignorados por la OTAN e incluso las Naciones Unidas.

Ahora ha quedado muy claro: una solución pacífica del conflicto no entraba en los planes de Tbilisi. El liderazgo georgiano se preparaba para la guerra, mientras que el apoyo político y material proporcionado por sus custodios extranjeros sólo servía para reforzar su propia percepción de impunidad.

Tbilisi hizo su elección en la noche del 8 de agosto de 2008. Saakashvili optó por el genocidio para obtener sus fines políticos. Al hacerlo, él mismo destrozó las esperanzas para una coexistencia pacífica entre osetios, abjazos y georgianos en un mismo estado. Los pueblos de Osetia del Sur y Abjazia se han pronunciado varias veces a través de referendums a favor de la independencia de sus repúblicas. Entendemos que después de lo que ha ocurrido en Tsjinvali y de lo que estaba preparado para Abjazia, tienen derecho a decidir su destino por sí mismos.

Los presidentes de Osetia del Sur y de Abjazia, basados en los resultados de los referendums llevados a cabo y en las decisiones tomadas por los parlamentos de las dos repúblicas, ha pedido a Rusia que los estados de soberanía de Osetia del Sur y de Abjazia. El Consejo de la Federación y la Duma Estatal han votado a favor de sus peticiones. 

Una decisión tiene que tomarse basada en la situación sobre el terreno. Considerando el deseo libremente expresado por los pueblos osetio y abjazo y guiados por las provisiones de la Carta de Naciones Unidas, de la Declaración de principios de derecho internacional regulando las relaciones amistosas entre estados de 1970, del acta final de la CSCE de Helsinki de 1975 y de otros instrumentos internacionales fundamentales, he firmado los decretos por los que la Federación Rusa reconoce las independencia de Osetia del Sur y Abjazia. 

Rusia invita a otros estados a seguir su ejemplo. No es una elección fácil de hacer, pero representa la única oportunidad de salvar vidas.”

Las reacciones en Occidente han sido de rechazo. El presidente de turno de la UE, Nicolás Sarkozy ha convocado una cumbre para discutir la respuesta europea el próximo lunes.

Bielorrusia: La Unión Europea emitió ayer un comunicado en el que planteaba que la reciente liberación de presos políticos en Bielorrusia podría llevar a una “revisión de las sanciones” impuestas a Bielorrusia. Estas medidas incluyen la prohibición de viajar a la UE para Lukashenka y otros altos cargos del gobierno.

EE.UU. y la UE impusieron las sanciones a Minsk tras las eleciones presidenciales de 2006, que consideraron amañadas por el gobierno bielorruso.

También el delegado del Secretario de Estado de EE.UU. para Asuntos Europeos y de Asia, David Merkel, consideró necesario “dar pasos en la normalización” de las relaciones entre EE.UU. y Bielorrusia. Pero aclaró que estos pasan por que las próximas elecciones permitan a la oposición hacer oir su voz y sean más limpias que las anteriores.