Ráfaga informativa regional- Por La mirada al Este (Madrid)

 

Rusia: Miles de personas protestan en Chechenia por el asesinato de Markelov. Comienzan las especulaciones sobre los asesinos de Markelov y Baburova. Taducido al inglés el blog de la periodista asesinada. Rusia vende 10 cazas MIG-29 a Líbano. El incremento del gasto en diciembre, permitió a las empresas reducir los salarios retenidos a los trabajadores en un 40%, aunque todavía deben unos 110.000 millones de euros en salarios atrasados. Un magnate ruso Alexander Lebedev ha comprado el diario londinense Evening Standard. Un diario oficial publica las enmiendas a la Constitución. En Moscú, registros obligatorios del equipaje para todos los pasajeros procedentes del Cáucaso por avión. El Gobierno asegura que Al-Qaeda está presente en el Cáucaso.

Armenia: Armenia y Turquía, cercanas a la normalización de relaciones.

Georgia: Tbilisi ha rechazado la petición rusa de inspeccionar sus instalaciones militares. El gobierno autoriza a una empresa georgiana a abastecer de gas Osetia del Sur.

Ucrania: La comentarista política Yulia Latunina interpreta la última “guerra del gas”  como un intento ruso de promover a Tymoshenko frente a Yuschenko.

Azerbaiyán:El Gobierno insiste en sus acusaciones a Rusia de suministrar armas a Armenia. Condenado a 15 años un miembro de Al Qaeda.

Bielorrusia: El Fondo Monetario Internacional otorga un préstamo de 2.500 millones de dólares (1922 millones de euros a Minsk).

Una política económica soviética agrava la crisis- Por Aleg Pershanka (Minsk)

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Como las críticas en un régimen autoritario son mucho menores que en las democracias, la posibilidad de acertar en las decisiones del Gobierno es menor, y la posibilidad de poner en marcha una política fatal mucho mayor. Especialmente si los funcionarios, sobre todo el principal (el Presidente), se empeñan en seguir conceptos de gestión de la época pasada, por ejemplo, del sistema soviético.

Uno de los eslóganes más importantes de la propaganda del régimen, si no el que más, es que Bielorrusia representa una isla de estabilidad, mientras que los conflictos sociales, económicos, políticos y militares ocurren, sobre todo, en los países vecinos y, por lo general, en el resto del mundo. 

A diferencia de en otros países postsoviéticos, ni la terapia de choque ni las mínimas reformas económicas fueron llevadas a cabo en el país. Por un lado, esto evitó un período de escasez y alto desempleo, como sucedió en los países bálticos. El paro en Bielorrusia no solía ser tan alto como en los países vecinos y la gente trabajaba por, al menos, el salario mínimo. Desde que Lukashenko comenzó a desarrollar una política prorrusa, el régimen ruso pagó su lealtad política con ciertas regalías económicas. Bielorrusia podía comprar gas ruso al precio del mercado interior y revender petróleo ruso refinado a Occidente. El negocio con la energía rusa barata apoyó la economía del país hasta constituir un 10% de su PIB anual. Además, los bienes bielorrusos no se veían sujetos a ninguna restricción en el vasto mercado ruso.

Estos dos privilegios jugaron una mala pasada a la economía del país. Al obtener beneficios de la nada, Lukashenko y sus gestores no reformaron la economía, sino que levantaron un sistema centralizado de tipo soviético que, consistentemente, oprimía la iniciativa privada y el desarrollo de la pequeña y mediana empresa. Como resultado, la tasa de paro actual en Bielorrusia supera a la de cualquier país vecino, mientras que más de un millón de ciudadanos trabaja estacionalmente fuera, la mayoría en Rusia. Por descontado que el paro en Bielorrusia es, oficialmente, del 1%, ya que los estadísticos emplean los trucos más retorcidos posibles.

Hace como un mes, Lukashenko, negándose a admitir las consecuencias de la crisis económica y a renunciar al concepto de estabilidad, anunció que la crisis no llegaría a Bielorrusia. Sin embargo, las declaraciones optimistas del Gobierno se terminaron a las dos semanas, cuando se hizo evidente la velocidad a que caían las reservas de oro y la cotización del rublo bielorruso. Como muchas empresas ya no podían vender su producción en el extranjero, comenzaron los despidos en masa y la caída de los salarios.

Las autoridades respondieron a la manera soviética. En lugar de otorgar más libertad a la iniciativa privada, decretaron la prohibición de importar una gran cantidad manufacturas y productos de alimentación. Desde luego, la medida haría subir los precios para los consumidores, pero difícilmente estimularía la compra de la producción bielorrusa. Sin embargo, esto resulta incomprensible para los gerentes de tipo soviético.

Marcha de protesta

Las pequeñas y medianas empresas, la base de las economías de los países más desarrollados, son constantemente oprimidas en Bielorrusia. El último informe del Banco Mundial y del proyecto Doing Business sitúa a Bielorrusia en el último lugar del mundo, el 178, en materia de impuestos y obligaciones (hasta 124). El 1 de enero de 2009, el punto 3 del decreto presidencial “Acerca de algunas medidas para regular las actividades emprendedoras” espira. Esto significa que los empresarios tendrán que pagar los aranceles por los bienes que importen de Rusia, lo que terminará con los negocios de muchas pequeñas empresas.

Ayer, los empresarios organizaron una marcha de protesta en Minsk por esta razón. El invierno pasado ya organizaron otros tres eventos similares, pero no resultaron muy numerosos. Es de señalar lo activos que en ellos se mostraron los jóvenes. Como resultado, las autoridades abrieron procesos políticos contra 14 activistas juveniles. El último de ellos, Aliaksandar Barazenka, de 20 años, fue sentenciado a un años de libertad vigilada, sin necesidad de ingresar en ninguna institución especial, hace tan sólo unos días. Aunque los testigos no le incriminaron y las grabaciones presentadas no le mostraban cometiendo ninguna ilegalidad, el juez lo halló culpable de infringir el artículo 341-1 del Código Criminal (organización y preparación de acciones que violan flagrantemente el orden o tomar parte activa en ellas).

Aunque las actuales autoridades busquen eliminar del todo los pequeños negocios privados, y el propio Lukashenko prometiera hace algunos años estrecharle la mano al último emprendedor, parece que la crisis mundial y el hundimiento de la economía les hará corregir los planes. Sería estúpido por parte del Gobierno eliminar miles de pequeños negocios y convertir en parados a miles de personas. Sin embargo, los economistas de tipo soviético pueden pensar de otra forma, de modo que otra equivocación económica fatal es bastante probable.

Imagen: Vista de la manifestación de pequeños empresarios celebrada ayer por la tarde en Minsk que reunió a unas 3.000 personas (Yulya Darashkevich / Nasha Niva)

Varias voces prevén inestabilidad social en Rusia a consecuencia de la crisis- Revista de prensa

 

zyuganovRusia: El líder de los comunistas rusos, Guennady Zyyganov, fue reelegido el domingo al frente del partido, junto a una ejecutiva que ha renovado casi el 70% de sus cargos con menores de 40 años. “El viento de la historia sopla nuevamente en nuestras velas (…) En este tiempo de crisis, el mundo del imperialismo ha comenzado su muerte. Estamos en la antesala de cambios políticos y sociales”, aseguró en el discurso de apertura del congreso el sábado pasado.

Exhortó a sus compañeros a “aprovechar al máximo todo lo posible” la crisis económica que se espera comience a sacudir Rusia, afectando posiblemente de forma abrupta a la población en algún momento de 2009. “Las autoridades están fallando claramente en la gestión del país (…) Una protesta social masiva se avecina y es difícil predecir cuándo y en qué forma estallará”, añadió Zyuganov. El veterano dirigente abogó también por la nacionalización de los recursos naturales y por la vuelta de la Unión Soviética.

No ha sido el único en predecir graves disturbios sociales a menos que el Gobierno ruso ponga en marcha nuevas medidas. Nuestra analista, Valeria Mingova afirmó lo mismo la semana pasada. E igualmente hicieron ayer desde la Jamestown Foundation, en un detallado análisis que, citando a dos ex-asesores económicos del Gobierno ruso, achaca el riesgo a, entre otras cosas, la percepción de inseguridad jurídica provocada por las intervenciones del Gobierno en la esfera económica.

Por otra parte, Vladimir Nosov, el primer vicejefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB), la inteligencia rusa, advirtió ayer desde las paginas del diario Komsomolskaya Pravda, contra posibles planes de las fuerza especiales georgianas para realizar ataques terroristas contra las tropas rusas basadas en Osetia del Sur y Abjazia. Acusó también al Gobierno georgiano de haber detenido a ciudadanos rusos para obligarles a participar en vídeos comprometedores y falsos para los soldados rusos que más tarde enviarían al tribunal de la Haya y a medios de comunicación occidentales.

En el campo de la energía, LUKoil, el principal productor de petróleo ruso y candidato a adquirir el 30% de la gasista Repsol, ha adquirido el 49% de una refinería en el sur de Italia. Ayer desembolsó 600 millones de euros el primer pago de una una cifra que alcanzará los 1.347 millones de euros. Para ello, la petrolera obtuvo un préstamo de 400 millones de su financiera subsidiaria LUKoil Finance Limited. El complejo de refinerías de ISAB tiene capacidad para refinar 16 millones de toneladas (117 millones de barriles) al año.

En el Cáucaso, dos milicianos no identificados mataron ayer a dos policías en un control en Osetia del Norte, cerca de la frontera con la República de Ingusetia. Al parecer dispararon desde su vehículo con rifles automáticos al pasar el control. 

Armenia: El presidente armenio, Serzh Sargsian otorgó ayer la Orden del Honor al director general del monopolio estatal del gas ruso Gazprom, Alexéi Miller, tras reunirse con él para discutir la cooperación energética entre su Gobierno y la empresa gasista.

 

Imagen: El líder comunista Guennadi Zyuganov, en una foto tomada en abril de 2006 (photo_irkutsk).

P.V.                   

La crisis alimenta la oposición- Por Valeria Mingova (Moscú)

(Valeria Mingova es periodista rusa especializada en el sistema financiero. Trabaja en el diario Respublika desde hoy contribuirá a La mirada al Este con una columna semanal sobre su país)

 

valoresbolsamoscuEl resonar de las palabras de estos días de Viachaslav Volodin, uno de los líderes del principal partido, Edinaya Rossia (Rusia Unida), en las que asegura que  la crisis financiera mundial apenas ha afectado al pueblo ruso, pero que lo hará exactamente a principios del año que viene, nos obliga a pensar cómo reaccionará la gente a esto.

Sí, es cierto: por el momento, la gente no se ha visto afectada ni por la amenazante inflación, ni por la devaluación ni por los despidos masivos; y cualquiera de estas opciones aterroriza a los peces gordos del país. Pero, como dicen los expertos: es cuestión de tiempo. Podemos estar seguros de que no nos matará de hambre, pero podría provocar la suspensión del aumento del subsidio de desempleo y de otras prestaciones sociales.

Y es fácil ver cuándo ocurrirá. Las elecciones regionales y municipales comenzarán en marzo en todo el país. Y, desde luego, nadie va a retener, recortar o cancelar ningún pago a las puertas de las elecciones. De hecho, el otro día, el primer ministro, Vladimir Putin, anunció que veinte regiones recibirían 2.000 millones de rublos (57,7 millones de euros) ¿Hace falta decir para qué dan este dinero? De hecho, el Gobierno presta dinero a la gente a cambio de lealtad. Una vez hayan obtenido la mayoría, el Gobierno pedirá que le devuelvan la deuda. Y cosas como el retraso en el pago de las prestaciones sociales y demás podrán ocurrir entonces.

Como aseguran algunos politólogos, todo esto podría acercar a la gente a la oposición. Nadie sabe en qué medida y qué podría ocurrir. Pero, como dice Nicolás Mironov, subdirector de una facultad de derecho rusa, el incremento del sentimiento opositor no debería hacerse notar más allá del próximo verano. 

Y esta vez no se opondrán sólo las clases más bajas, como se suele afirmar, sino la elite. No es difícil entender por qué. Si la gente no ha sentido casi la crisis, los oligarcas la notan ya sobre sus hombros. Las 25 personas más ricas de Rusia han perdido 237.700 millones de dólares (188.520 millones de euros) desde mayo, según la agencia Bloomberg. O lo que es lo mismo: entre el 50% y el 70% de la capitalización de sus activos. Es precisamente este grupo social el que apoya a las autoridades proclamando que se han dado todas las condiciones para movilizar la inversión y que, por fin, un Gobierno ha creado oportunidades para un crecimiento económico estable.

Los elogios se acabaron en cuanto aparecieron el caso Mechel y el conflicto georgiano y los inversores comenzaron a alejarse del mercado ruso. La incapacidad para proteger nuestra bolsa del derrumbe fue un golpe fatal. Como dicen nuestros analistas, todas las bolsas del mundo cayeron, pero sólo en la nuestra se produjo un crash (los índices perdieron lo ganado en los últimos 15 años y las cifras alcanzaron todos los mínimos posibles e imposibles).

El banquero convertido en opositor Alexander Lebedev apoyó la creación de un nuevo partido democrático dirigido por Mijaíl Gorbachov. Los analistas están seguros de que Lebedev dista mucho de ser el último en la lista. Tanto los ciudadanos corrientes como la elite necesitan un respaldo firme, tanto político como económico.

Pero las autoridades todavía pueden demostrar su utilidad. Depende de la presteza con que el Gobierno logre dar garantías a las empresas grandes y pequeñas (no sólo a las diez más grandes) y de con cuánta antelación logre prepararse para la próxima fase de la crisis, que sacudirá Rusia en febrero.

Si no lo consigue, cabe esperar que las masas se echen a la calle, todavía con la memoria fresca del desastre económico de 1998. Y los oligarcas estarán al frente de este movimiento ¿Por qué no? Teniendo en cuenta que el ministerio de Finanzas predice que la crisis durará al menos tres años y que las próximas elecciones parlamentarias serán en 2012, hay margen para formar una base opositora decente. Más aún teniendo en cuenta que el listón para acceder entrar en la Cámara va a descender del 7% actual al 5%.

 

Imagen: Letrero indicador de la cotización de la bolsa de Moscú (Wikipedia)