Asesinado de un tiro en la nuca un prominente abogado pro Derechos Humanos en Moscú- Por Pablo Veyrat (Madrid)

 

El agresor mató también a la periodista que le acompañaba

 

markelovEl abogado defensor de los Derechos Humanos Stanislav Markelov y la periodista del semanario Novaya Gazeta Anastasia Baburova fueron asesinados a tiros ayer a plena luz del día en el centro de Moscú. Salían de una rueda de prensa en la que Markelov, de 34 años, había anunciado que haría todo lo posible para evitar la puesta en libertad anticipada de un criminal de guerra condenado por el asesinato, y, según otras fuentes, también violación, de una joven chechena de 18 años en 2000. 

El asesino se acercó por detrás de Markelov y le descerrajó un tiro en la nuca y otro en la espalda con una pistola con silenciador, según fuentes de la investigación citadas por la prensa rusa. Falleció en el acto. Baburova, de 24 años, trató de perseguir al asesino, pero este se revolvió y le pegó un tiro en la cabeza. Llegó en coma al hospital y falleció horas más tarde. El autor de los disparos escapó por una boca de metro cercana. Testigos presenciales señalaron que tapaba su rostro con una máscara de esquí.

Markelov, conocido por defender a sindicalistas, activistas políticos y haber procesado a varios militares por abusos contra la población, había recibido amenazas de muerte recientemente, según el padre de la joven chechena Eliza Kungayeva. “ Me dijo el jueves por la noche:

anastasiababurova– Visa, estoy recibiendo amenazas.

– ¿Qué tipo de amenazas?- le pregunté.

– Si no dejo este caso, me matarán.

– ¿De quién son estas amenazas?- le pregunté.

– Estoy recibiendo mensajes de texto anónimos.

Entonces le dije que tal vez debería buscarme otro abogado. ‘No, voy a perseverar’, fue su respuesta”, ha explicado Visa Kungayev, padre de la joven chechena, al canal Russia Today.

El abogado había llevado varios casos contra el Estado ruso al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Sus actuaciones contra neonazis rusos y mafiosos chechenos llevan a la Policía a sostener varias hipótesis sobre la autoría de su muerte. El Fiscal General del Estado, Yuri Chaika, se ha hecho cargo del caso. Había amenazas de muerte contra él en las páginas de Internet de varios grupos neonazis. Últimamente, trabajaba en el caso del asesinato en 2001 del también periodista de Novaya Gazeta, Igor Dommikov, muerto a martillazos por investigar una caso de corrupción en la petrolera Lukoil. Unos empleados de la petrolera enviaron una carta denunciando que la intención de los asesinos era intimidar a toda la redacción, según denunció en su día el Comité para la Protección de los Periodistas en una carta dirigida al entonces presidente, Vladimir Putin.

Paliza en el metro

En 2004, fue atacado por cinco hombre jóvenes en el metro de Moscú que, al grito de “¡Ya tienes lo que buscabas! ¡No habrá más discursos contigo!”, le dejaron inconsciente de un golpe en la cabeza, según denunció Amnistía Internacional en un memorando expresando su preocupación por la seguridad del letrado. Al recuperar la consciencia, habían desaparecido su teléfono móvil (donde guardaba los números de todos sus clientes), su pasaporte, documentos de identidad y su licencia como abogado. Su caro reloj suizo y su cartera sí estaban. No así varios documentos relacionados con sus casos. La Policía le acusó haberse autoinfligido las heridas y de falsificar los informes médicos y se negó a admitir ninguna denuncia del ataque. Por entonces, Markelov investigaba la desaparición y tortura de un ciudadano en Chechenia a manos de un miembro de la policía antidisturbios. El también abogado Robert Amsterdam cita además otro intento de asesinato, a manos de un borracho, al parecer inducido por la policía.

Markelov era también presidente y fundador del Instituto por el Imperio de la Ley, una ONG dedicada a la defensa de los Derechos Humanos en las zonas de Rusia más peligrosas, entre ellas Chechenia.

Estudiante de periodismo

Anastasia Baburova era estudiante nocturno de periodismo en la Universidad Estatal de Moscú y colaboraba con el semanario independiente Novaya Gazeta desde octubre del año pasado. Se especializaba en grupos políticos juveniles. El sábado pasado, citaba a Markelov en un reportaje sobre los neonazis rusos. Dos horas antes de su muerte, había entrevistado al abogado, según el director del semanario, Dimitri Muratov, que ha anunciado que la publicarán próximamente. Con esta última muerte, ya son al menos cuatro los periodistas que la revista de investigación ha perdido desde 2000, asesinados por hacer su trabajo. Entre ellos, figura Anna Politkovskaya, tiroteada a la puerta de su casa en 2006. Markelov había llevado varios casos sacados a la luz por la veterana periodista.

El asesinato de Markelov y Baburova ha conmocionado a la sociedad rusa por el descaro con que ha sido llevado a cabo: después del mediodía y a unos cientos de metros del Kremlin. “Incluso cuando el crimen organizado era rampante en los ’90, un asesinato de este tipo era considerado atrevido y horrible”, ha afirmado el corresponsal de la cadena de televisión rusaVesti.

Imágenes: El abogado Stanislav Markelov (arriba a la izquierda) y la periodista Anastasia Baburova (abajo a la derecha).

Día de los Defensores de la Libertad- Por Viktor Denisenko (Vilnius)

 

El 13 de enero, Lituania recuerda a aquellos que defendieron la independencia del Estado hace 18 años, el 13 de enero de 1991, durante los trágicos eventos que tuvieron lugar cerca de la torre de televisión de Vilnius. 

Al amparo de la noche, las tropas soviéticas tomaron al asalto la torre de televisión del microdistrito de Karoliniškės y la central de televisión de la calle Konarskio. Una multitud tranquila rodeaba los edificios para protegerlos. Existía la esperanza de que Moscú no empleara la fuerza contra civiles pacíficos, pero fracasó. Fueron empleados tanques en los asaltos a ambos edificios, con 14 civiles muertos y otros 700 heridos. Estos terribles resultados llevaron al liderazgo soviético a desistir del asalto al Sóviet Supremo de Lituania (el Parlamento de entonces), que estaba protegido por más de 10.000 personas. Unos días antes, las tropas soviéticas habían tomado la imprenta estatal y saboteado la publicación de varios periódicos republicanos.

El 11 de marzo de 1990, el Sóviet Supremo de Lituania había aprobado la ley “Del restablecimiento de la independencia de la República de Lituania”, que incluía la retirada de la Unión Soviética. Desde ese momento, Lituania se encontraba en abierto desafío a Moscú. La fecha de la represión de los partidarios de la independencia no fue elegida al azar. En enero de 1991, la atención pública mundial se hallaba concentrada en la Primera Guerra del Golfo. El Kremlin esperaba que la supresión de la independencia lituana no despertara mucho interés.

A pesar de la intervención militar, la lucha por la restauración de la independencia continuó. Esa misma noche, tras la toma de la torre de televisión, la TV Independiente de Lituania retomó sus emisiones desde un estudio de reserva en la ciudad de Kaunas, la segunda más grande de Lituania. La prensa clandestina continuó saliendo y las instituciones del Estado independiente (policía, aduanas, etc) comenzaron a establecerse. La gente desarmada que no temió plantarse delante de los tanques se convirtió en el símbolo de la Restauración de la Independencia. 

La oficina del Fiscal General abrió por entonces una investigación sobre los eventos del 13 de enero que todavía permanece abierta. No se ha cerrado, ya que Rusia, país de residencia de los organizadores y perpetradores de las acciones criminales que buscaron derrocar el Sóviet Supremo legalmente constituido y que culminaron con la pérdida de vidas humanas, se niega a cooperar con los órganos legales de Lituania. El 12 de enero de este año, la Comisión Europea instó a Moscú a cambiar de postura y cooperar en la búsqueda y castigo de los culpables de los actos criminales de 1991.

La historia enseña que la libertad es un bien que a menudo se paga con sangre. Lituania recuerda a aquellos que dieron sus vidas hace 18 años por la independencia del país y que no temieron al totalitario imperio soviético. En parte gracias a sus actos heróicos, el país que una vez sufriera la ocupación soviética durante 50 años, disfruta hoy de los derechos de pertenecer a la Unión Europea.

Vídeo: Metraje del documental Krustceļš (La encrucijada), rodado en enero de 1991. Las imágenes corresponden a la llegada de las tropas soviéticas a la torre de televisión de Vilnius (YouTube).

La mirada desde Minsk- Por Aleg Pershanka

Paradoja bielorrusa: a más policías, más delitos

Bielorrusia es el país de Europa con más policías per cápita. El extranjero lo notará nada más llegar a la estación de tren de Minsk o al visitar el centro de cualquier ciudad bielorrusa. Al mismo tiempo, las tasas de  crimen suben constantemente. Según la declaración de ayer del presidente del Tribunal Supremo, Valentin Sukalo, se cometieron 188.000 faltas administrativas entre enero y agosto de 2008 ¡La cifra supera en un 43% al mismo periodo del año pasado! En cuanto a asesinatos por cabeza, Bielorrusia ocupa el segundo lugar en Europa, después de Rusia.

Hay que recordar que la supuesta tranquilidad y estabilidad figuran entre los conceptos que los medios públicos presentan como ventajas del actual sistema político ¿Por qué ocurre esta paradoja? ¿Por qué, por ejemplo la vecina Polonia, tiene varias veces menos policías por cabeza pero menor crimen?

Rápidamente vienen algunas razones a la cabeza. En primer lugar, el nivel de vida es bastante bajo por aquí. Con precios algo menores que en los países de la Unión, el salario medio mensual es de 200 euros.

En segundo lugar, hay muchos problemas sociales que no reciben la atención adecuada de las autoridades. Al mismo tiempo, el trabajo de las ONGs es tremendamente complicado, y, a menudo, es irrealizable registrar una nueva. Y según el código penal bielorruso, pertenecer a una ONG no registrada acarrea una pena de dos años de cárcel. Como resultado, un sistema muy autoritario impide que surjan soluciones a los problemas sociales.

Por otra parte, parece que la policía y las fuerzas especiales ponen mucho más celo en la lucha contra los activistas democráticos, las iniciativas de la sociedad civil y los opositores políticos que contra el crimen organizado. Cuando estalló una bomba en el día oficial de la independencia, el 3 de julio, e hirió a 50 personas en un concierto, varias estructuras policiales y numerosos agentes habían sido incapaces de prevenir un acto terrorista. Más aún, a pesar de los numerosos, y a veces estúpidos, intentos de encontrar al terrorista, aún no le han encontrado. Por otra parte, el mismo día del atentado fue llevada a cabo con éxito un “operación especial” para rastrear a una chica, una activista democrática, y detenerla para confiscarle las bandera de la Unión Europea que llevaba en la mochila.

El nivel de confianza en la policía siempre ha sido bajo. Pero después de dos escándalos ocurridos en marzo, ha caído del todo. El primero ocurrió cuando la policía de carretera trató de detener a un conductor en la autopista (luego se descubrió que iba borracho). Como no obedeciera, se ordenó a una pareja de agentes que detuvieran cuatro coches en ambos sentidos de la vía sin dejar bajarse a los pasajeros ni darles explicaciones. Al minuto, el temerario conductor se estrelló a toda velocidad contra los vehículos detenidos que hacían de barrera. Como resultado, algunos de los pasajeros fueron heridos y un niño sobrevivió de milagro. La policía de carreteras y el ministerio del Interior cubrieron a sus empleados y si la noticia no hubiera saltado a algunos periódicos independientes, la decisión del tribunal les hubiera resultado favorable.

El segundo caso tuvo lugar en Minsk. Un policía violó a una chica en su coche patrulla. El  tribunal lo condenó hace poco a seis años de cárcel. Lo llamativo es que el policía estaba seguro de que no sería castigado. De hecho, el ministerio del Interior suele defender a sus miembros.

La comunidad internacional sospecha que el propio ministro del Interior actual, Vladimir Naumov, organiza los secuestros violentos de políticos. Tampoco le hace ascos a participar en la disolución de las manifestaciones pacíficas en el centro de Minsk. Da qué pensar.

Imagen: El ministro del Interior bielorruso, Vladimir Naumov (Charter97)

Otro periodista asesinado y uno apaleado en Rusia

Dos desconocidos dispararon contra el periodista Abdulla Telman Alishaev cuando circulaba en su coche el martes pasado en torno a las ocho de la tarde, en Majachkala, Daguestán (en el Cáucaso Norte, Rusia). Las balas le hirieron en la cabeza y en el hombro y murió al día siguiente en el hospital. 

El diario oficial Rossiskaia Gazeta ha citado a una fuente del ministerio del Interior que relaciona su muerte con su oposición al islamismo wahabita, sobre el que había informado en abundancia, que nutre el extremismo religioso en todo el Cáucaso y cuyos militantes integran buena parte de la guerrilla chechena en la república vecina. Esa misma mañana, había sido asesinado un jefe de policía en la ciudad apellidado Zakaryaev.

Alishaev trabajaba en el canal de televisión musulmán TV- Chirkey, perteneciente a una empresa de televisión islámica. Esto sucede dos días después del asesinato de Magomed Yevloyev en otra república norcaucásica, Ingusetia.

En la misma noche en la que Alishaev era asesinado, Miloslav Bitokov, de 56 años y director del diario Gazeta Iuga, fue apaleado por tres desconocidos, uno de ellos enmascarado, en la puerta de su casa en Nalchik, la capital de la república de Kabardino-Balkaria (también en el Cáucaso Norte). Bitokov, hospitalizado con fracturas en el cráneo y la nariz rota, había sido amenazado por publicar artículos críticos con las autoridades locales, según sus compañeros del periódico.

El New York Times citó ayer a Dzhamilya V. Khagarova, ex compañera de Bitokov hoy jefe del gabinete de prensa de la presidencia de Kabardino-Balkaria: “Mi opinión es que esto es una provocación que trata de desestabilizar el Cáucaso (…). Una coincidencia puede ocurrir una vez, tal vez dos, pero cuando ocurre tres veces ya no es ninguna coincidencia”.

Han muerto asesinados 60 periodistas en Rusia desde el año 2000, según la lista recopilada por los usuarios de la Wikipedia. Las organizaciones de Derechos Humanos aseguran que sólo salen en la prensa los asesinatos escandalosos de periodistas con cierto nivel de popularidad o cuya muerte resuulta escandalosa, pero añaden que la mayoría de los periodistas asesinados en provincias nunca son mencionados.

P.V.                   

¡Hasta siempre, Magomed!- Por Andrei Babitsky

(Especial para el Prague Watchdog, organización dedicada a documentar e informar sobre los abusos de los derechos humanos en el Cáucaso Norte. Traducido con autorización de la organización)

(Contexto para el lector de habla española: Magomed Yevloyev fue asesinado el domingo pasado al aterrizar en Nazrán. La república soberana de Ingusetia está integrada en la Federación Rusa. Limita con Chechenia al Oeste y con Osetia del Norte al Este. Mantiene con esta última un conflicto territorial derivado de la deportación estalinista que el pueblo ingús padeció durante la URSS y que en 1992 desembocó en un conflicto entre las dos regiones que se saldó con el intercambio forzado de población entre ambas, resultando entre 60.000 y 90.000 inguses expulsados de Osetia del Norte y 9.000 osetios expulsados de Ingusetia. 

Al término del conflicto, Ruslán Aúshev fue elegido presidente y logró calmar la situación prolongando su mandato hasta que perdió las elecciones en circunstancias poco claras frente a Murat Zyazikov, antiguo general del KGB. Desde entonces la situación en la república ha empeorado hasta el punto de que la organización de Derechos Humanos Humans Right’s Watch publicó el pasado agosto un informe sobre los abusos, secuestros y desapariciones en ésta república norcaucásica)

 

*   *   *

 

Por alguna razón, cuando supe de la muerte de Magomed Yevloyev, fui inmediatamente a la lista de contactos de mi teléfono móvil y miré a ver si su nombre estaba ahí. La entrada con su nombre apareció en la pantalla como si nada hubiera pasado y como si todavía pudiera llamarle y estuviera vivo. Por un segundo, llegué a dudar si al apretar la tecla de llamada, escucharía su voz al instante. Pero no hice esa llamada, porque a mi edad ya sé que hacer una llamada no trae a nadie de vuelta a la vida.

Nos conocimos por primera vez hace unos meses en un foro de Derechos Humanos en Helsinki, aunque ya solíamos hablar por teléfono a menudo desde antes. Recuerdo que, antes de conocerle, lo había imaginado como un luchador infatigable, bravo e incondicional, uno de los que son absoluta y desinteresadamente leales a una sola verdad y que no pueden concebir su existencia sin ella. La página Ingushetiya.ru, de la que Magomed era dueño y director de hecho, no era precisamente un modelo de tolerancia y ecuanimidad, especialmente en el terreno de las relaciones internacionales. Así que pensaba que los foros inflamados y las críticas feroces y llenas de ira a las autoridades inguses que caracterizaban a la página eran la creación de un temperamento concreto, análogo al que había visto en la persona del luchador revolucionario Eduard Limonov, del Partido Nacional Bolchevique.

Pero todo fue muy diferente. Del avión que aterrizó en el aeropuerto de Praga, donde le conocí, bajó un hombre que ya no era joven. Parecía algo confundido y extremadamente inteligente. Con su traje y su corbata y el maletín que llevaba, me recordaba más a un tipo de funcionario ya medio olvidado que uno podía encontrar en tiempos soviéticos: paciente, delicado y preocupado por no crearle problemas a los que le rodean. O a un ingeniero de un instituto de investigación de provincias o al capataz de una fábrica en decadencia.

Pero aquella primera impresión también era errónea. Bajo el modesto aspecto de antiguo empleado en la oficina del fiscal se escondían una inmensa vitalidad y una increíble tenacidad. Durante los pocos días que pasamos en la habitación de un hotel, me explicó las circunstancias de su carrera política paralela, él mismo sorprendido por cómo había sido todo. Pero más aún, su destino como líder de oposición no deseado ni buscado nunca. Una vez dejó la oficina del fiscal para meterse en el mundo de los negocios, jamás imaginó que su vida iría en esa dirección. Le fue bien en los negocios y, en un momento dado, decidió crear una página web para dar a conocer la historia, la cultura y las costumbres del pueblo ingús. Eso era todo.

Pero los acontecimientos siguieron su propio curso. Rápidamente, la página tomó un cariz político, sobre todo los foros, después de que los conflictos recientes tornaran cualquier asunto de historia, e incluso cultura, en temas de máximo interés en medio de un contexto político explosivo ¿De qué iban las discusiones? Una cosa estaba clara: Ingushetia.ru se convirtió, sobre todo, en un foro para las quejas inacabables contra los osetios y para debatir las consecuencias del conflicto osetio-ingús. Pero habría más: rápidamente, el tema principal de discusión fue la operación anti-terrorista que Rusia llevaba a cabo, durante la que los agentes de los servicios especiales y los policías locales secuestraron y mataron a docenas de personas. Información acerca de torturas, “batidas”, arrestos de líderes de la oposición y las muertes accidentales de personas durante las operaciones especiales: todo estaba disponible al instante entre las noticias de la página.

Ingushetia.ru se convirtió rápidamente en la página más visitada de todo el Cáucaso Norte. Mientras tanto, las autoridades comenzaron a pelear con la página, tratando de cerrarla con cualquier pretexto. Magomed y su creación se enfrentaron a un torrente de acusaciones, fue puesto en la lista de buscados, había una auténtica cacería contra él en Ingusetia. Y aún así, sin mucho esfuerzo por esconderse, siguió volando a casa a ver a sus padres. Su padre le hizo prometer que dejaría sus actividades opositoras, y él prometió hacerlo porque, según la tradición ingús, uno no puede ir contra los deseos de sus padres. Pero sólo mantuvo su palabra en apariencia. De hecho, su activismo político ya se ahogaba confinado en los límites de su página de Internet. Magomed tomó parte en una campaña llamada “¡Yo no voté!” y se implicó personalmente en la recogida de datos de gente que no había votado en las elecciones parlamentarias. Organizó y financió la recogida de firmas para pedir la dimisión del presidente de la República de Ingusetia, Murad Zyazikov y por el regreso de Ruslán Aushev para reemplazarle. La última campaña de la oposición (la recogida de firmas para separar Ingusetia de Rusia) no fue un acto de provocación política o un coletazo de radicalismo rampante. Era la forma en que Magomed Yevloyev veía las cosas: pensaba que la única forma de detener la matanza del pueblo ingús por parte de Zyazikov y de las fuerzas especiales era llamar a la independencia nacional.

El presidente ingús odiaba a Magomed con una mezcla de histeria y esquizofrenia. No logró cerrar la página a través de medios legales, por lo que su gobierno ofreció comprarla  por un millón y medio de dólares, y estaban dispuestos a subir el precio. Recientemente, Zyazikov había amonestado en público a sus subordinados de los cuerpos de seguridad. Durante las reuniones del gobierno, les acusó de no tener “hombres de verdad” en sus filas capaces de detener a Yevloyev. Y, finalmente, encontró a esos hombres, que no dudaron en descerrajar dos tiros a bocajarro en la cabeza de un hombre desarmado.

Magomed no era un luchador por naturaleza, un caballero sin miedo ni tacha. La política le agarró por casualidad y no le soltó hasta su muerte. Siempre me pareció muy curioso que la principal figura de la oposición en Ingusetia fuera un hombre paciente con el desorden en su página web y entre sus seguidores. Solía ser tolerante con las debilidades de su equipo editorial. Incluso con los que, por varias razones, a menudo frívolas, no iban a trabajar por días y a veces semanas. Sólo se le ocurría hacer el trabajo desatendido en su lugar. Carraspeaba, se llevaba las manos a la cabeza, pero nunca echaba la bronca o castigaba a nadie. Le dije que la lectura de los foros de su página, sobre todo los dedicados al conflicto oseto-ingús era deprimente por el nacionalismo desatado que albergaban. Estaba de acuerdo, pero no podía hacer nada. Carecía de las habilidades de un director de prensa y era incapaz de manejar a la gente ¿Cómo podía un hombre así ser la peor pesadilla de Murad Zyazikov? La respuesta es simple: a pesar de su naturaleza tranquila y amable se negó a convivir con lo que creía que era el genocidio del pueblo ingús, por muy discutible que tal categoría legal fuera.

Ahora, todos sus problemas pertenecen al pasado. Magomed ha sido asesinado. Docenas de personas fueron enviadas a arrestar a un hombre cuya única arma era un maletín lleno de documentos. Y le dispararon a plena luz del día, delante de toda Ingusetia. Sin embargo, los problemas de las autoridades inguses y rusas no sólo no se han resuelto, sino que se han multiplicado por varias docenas de veces. Las iniciativas de Magomed Yevloyev, incluyendo la independencia de la república, se han cobrado un precio en sangre y han dejado de ser un proyecto político abstracto para convertirse en una causa por la que ha sido arrebatada una vida. Ahora, estas iniciativas se han encarnado y tienen un futuro lejano y sombrío. 

En cuanto a Zyazikov, no sobrevivirá, ni como político ni como ingús, a la muerte de Yevloyev. Aún para los estándares sin ley de hoy en día, disparar contra tus rivales políticos sin tratar de ocultarte es un asunto excepcional. Ni siquiera el Kremlin se imagina asumiendo la responsabilidad de la muerte violenta de los que considera sus enemigos y aquí tenemos, abierta y desvergonzadamente, uno de los asesinatos más cobardes. O reconocen este comportamiento como norma o tienen que hacer algo con la persona que ocupa el cargo de Presidente de Ingusetia.

El pueblo ingús no perdonará, simplemente porque no entra en sus costumbres perdonar tales cosas, aunque las haga un conductor de tractores o el funcionario protegido por el ejército y los cuerpos de seguridad del estado. 

¡Hasta la vista, Magomed! Siento tanto que ya no estés aquí.

¡Hasta la vista, Murad Zyazikov! A quien lleva ese nombre no le aguarda un buen futuro. 


Andrei Babitsky es periodista ruso

Traducción: Pablo Veyrat

 

(Foto: Magomed Yevloyev, blog en inglés de Ingushetiya.ru, la página original resulta inaccesible)

Otro compañero ruso asesinado

Muere de un disparo en la cabeza y bajo custodia policial un editor ruso crítico con las autoridades

(ELPAÍS.com / AGENCIAS)

El dueño de una página de noticias de Internet crítica con las autoridades de la República de Ingusetia, en el Cáucaso Norte, en Rusia, ha muerto tras ingresar en el hospital con una bala en la cabeza poco después de ser arrestado por la policía en el aeropuerto en la tarde de ayer.

Según su abogado, los agentes detuvieron a Magomed Yevloyev al pie del avión en el que acababa de regresar a Nazrán, capital de la región, y lo metió en un coche. “Mientras conducían, recibió un disparo en la sien… le arrojaron fuera del coche junto al hospital”, ha explicado el abogado. “Fue descubierto ahí y rápidamente lo llevaron a la mesa de operaciones, que es donde ha muerto”, ha añadido.

La policía ha dado versiones distintas sobre el incidente. Un portavoz de la oficina del Fiscal General ruso, Vladimir Markin, declaró que los agentes buscaban al editor para interrogarle y que se produjo un incidente que culminó con el disparo que éste recibió en la cabeza. “Se está llevando a cabo una investigación preliminar en el incidente que ha desembocado en la muerte de M. Yevloyev”, explicó el portavoz.

La BBC cita fuentes policiales que aseguran que Yevloyev trató de agarrar la pistola de uno de los policías mientras era conducido al coche y que recibió el disparo en el forcejeo. La agencia rusa Interfax citó una fuente anónima que afirmaba que el editor recibió el disparo por accidente y que se había abierto una investigación criminal por falta de ciudado.

El periodismo en Rusia

Ingushetiya.ru, el medio digital propiedad de Yevloyev, ya había sido objeto de varios intentos de cierre por su cobertura crítica y exhaustiva de la brutalidad policial con que el presidente ingús, Murat Zyazikov, ex general del antiguo KGB, dirige la república caucásica.

Ingusetia es una república pobre, de mayoría musulmana y fronteriza con Chechenia en la que una guerrilla de baja intensidad ha provocado que las autoridades desaten una campaña de acoso a los jóvenes musulmanes que precisamente Ingushetiya.ru había venido denunciando en los últimos meses. El medio dispone de un blog en lengua inglesa donde es posible consultar la cobertura realizada en los últimos meses.

Rusia está en el puesto 144 en el índice de libertad de prensa de Reporteros sin fronteras, por detrás de países como Sudán, Singapur y Afganistán y seguida de Túnez, Egipto y Ruanda. Es el noveno país en el índice de impunidad para asesinar periodistas elaborado por el Comité para la Protección de los periodistas. Precisamente el sábado pasado, un grupo de personas se reunía en Moscú para conmemorar el 50 cumpleaños de la periodista Anna Politkovskaya, asesinada a tiros en la puerta de su casa el 6 de octubre de 2006. Plitkovskaya había denunciado las atrocidades del ejército ruso en Chechenia y la corrupción de las fuerzas de seguridad y de las autoridades rusas.