Deporte y política en Bielorrusia- Por Aleg Pershanka (Minsk)

 

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Aunque Bielorrusia no es un país muy poblado (sólo somos 9,6 millones de habitantes), tiene bastante éxito en los deportes. En el ranking final por equipos de las Olimpiadas de Pekín, quedó en el puesto 16. Y la posición fue aún mejor en cuanto al número de medallas, quedando en el puesto decimotercero.

El país tiene una de las selecciones de hockey más fuertes del mundo. Este año, el equipo de fútbol de una ciudad pequeña, el BATE de Borisov, entró en la Champion’s League y recibió el martes pasado al Real Madrid, quedado 0-1. Y el equipo femenino de baloncesto logró el tercer puesto en el campeonato europeo de de 2007, detrás de Rusia y España.

En países con regímenes autoritarios fuertes, la frontera entre las autoridades y la sociedad civil, desaparece. Como resultado, la vida pública se politiza. El deporte, también.

El seleccionador nacional, Berndt Stange ha criticado recientemente la situación de la prensa y los medios deportivos en Bielorrusia. Entre sus críticas, ha mencionado la calidad de las retransmisiones de los partidos de fútbol, en las que los cámaras enfocan gradas vacías y muestran almacenes y baños en lugar de a los hinchas animando. Esto tiene sentido. Pero cuando hablamos de partidos jugados fuera de Bielorrusia, a los cámaras no se les ocurre hacer primeros planos de los asientos vacíos por la sencilla razón de que no quieren perder su empleo. La razón de este contraste es que, en el extranjero, los hinchas pueden entrar en el estadio con símbolos nacionales prohibidos en Bielorrusia. Si alguien apareciera en un partido en Bielorrusia con esos símbolos, se las tendría que ver con la policía.

deporteypolitica12A veces, la autocensura crea situaciones infinitamente ridículas. El mes pasado, el BATE recibió en casa a la Juventus y empataron 2-2. Dos días después, el Sportivnaya panorama, el diario deportivo oficial del Ministerio de Deporte y Turismo publicó en primera página fotografías del encuentro. Pero parecía que los colores del club habían cambiado sin razón alguna. En lugar de las bicolores amarillas, azules y amarillas del equipo que los hinchas habían llevado, ¡las fotografías los mostraban agitando la bandera oficial!

El director del periódico, Viktor Riabnin, tuvo que confesar más tarde que los colores habían sido alterados. Pero, en lugar de avergonzarse y pedir excusas, dijo: “Hay símbolos que no pueden ofender a nadie. Es imposible ofender con el amor, la educación y, más aún, con los símbolos del Estado” ¡Menuda inclinación ante las autoridades!

La razón del cambio es muy simple. Miren las fotografías. Los símbolos nacionales (la bandera de dos franjas horizontales blancas con una roja entre ambas y un caballero como escudo) fueron cambiados en el referéndum ilegal de 1996. Los emblemas soviéticos ligeramente modificados fueron asumidos como símbolos nacionales en su lugar. Hoy en día, por manifestarse o mostrarse con la bandera nacional, prohibida desde 1996, uno puede ser multado o sentenciado a 15 días de cárcel.

 

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Imágenes: Fotografía del encuentro en color (arriba) y en blanco y negro (abajo). Detalle de la portada del Sportivnaya panorama (a la derecha). Nótese la similitud de la bandera republicana (abajo) con la del BATE en la fotografía en blanco y negro. Fotografías de Antón Motolko.

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Rusia cuestiona la integridad territorial de Georgia (resumen de prensa)

En el transcurso de una reunión inesperada entre los líderes de los dos territorios separatistas georgianos y el presidente ruso Dimitri Medvedev que tuvo lugar ayer, el ministro de Asuntos Exteriores, Sergéi Lavrov, declaró que “uno puede olvidarse de cualquier conversación sobre la integridad territorial georgiana porque, creo, es imposible convencer a Abjazia y Osetia del Sur para que acepten la lógica de que pueden ser forzados a integrarse en el estado georgiano”. La portavoz de la Casa Blanca Dani Perino reafirmó el compromiso de EE.UU. con la intergridad territorial georgiana y prefirió ignorar el comentario de Lavrov.

KommersantDurante la reunión con Medvedev, los líderes separatistas firmaron el acuerdo que Sarkozy logró que tanto rusos como georgianos aceptaran (pero no que firmaran, al menos en el caso georgiano y no ha habido informaciones acerca de la firma rusa). Tras la reunión, el presidente ruso afirmó: “Por favor, recuerden que la posición de Rusia no ha cambiado. Apoyaremos cualquier decisión tomada por los pueblos de Osetia del Sur y Abjazia… y no sólo les apoyamos, sino que seremos sus garantes tanto en el Cáucaso como a lo largo del mundo”.

Por otra parte, el ejército ruso ha comenzado a recoger pruebas para la investigación sobre un posible genocidio cometido por los georgianos contra los osetios al bombardear Tsjinvali. Afirman que 1.600 personas murieron en los bombardeos georgianos, cifra que no ha podido ser confirmada todavía por ninguna fuente independiente.

Mientras las organizaciones juveniles cercanas al partido de Putin, Rusia Unida, celebraron una vigilia en Moscú para honrar a los muertos surosetios el miércoles por la noche, la televisión rusa mostraba a un prisionero de guerra georgiano afirmando que Saakashvili le ha obligado a participar en una guerra a la que él no quería ir, que él no era voluntario sino leva. De ser cierto, podría suponer una violación del artículo 13 de la Convención de Ginebra, sobre el trato debido a los prisioneros de guerra.

El diario ruso Kommersant informaba que la compañía gasista estatal rusa, Gazprom, ha sido la primera en ofrecer, ayer, la compra de gas a Azerbayán, país vecino a Georgia que comenzará pronto a exportar gas del Mar Caspio. Georgia es parte del proyecto Europeo para traer gas del Caspio a través del gasoducto Nabucco, al que nos referiremos en el futuro.

La situación en Georgia

Las informaciones relativas a la retirada de los rusos de la estratégica ciudad de Gori eran contradictorias a lo largo del día de ayer. El propio ministerio del Interior georgiano había anunciado de madrugada que los rusos entregarían la ciudad a la policía a lo largo del jueves, para alertar a primera hora de la tarde de que no era así. Un general ruso fue citado el martes diciendo que al menos tardarían dos días en retirarse.

Gori está situada en el corazón de Georgia. Si tomamos un mapa del país, como éste, podemos ver que la ciudad está situada en el único valle que atraviesa el país de Este a Oeste, lo demás es montaña o meseta de acceso complicado. Más aún, la vía férrea principal queda cortada, así como la carretera más utilizada, sin el control de Gori.

Han surgido informaciones acerca de explosiones, posiblemente de mortero, durante una posible retirada de las tropas rusas. El NYT ha publicado una excelente crónica relatando el ambiente entre los soldados rusos en Gori. Recoge más detalles acerca del saqueo de las milicias de voluntarios y mercenarios del Cáucaso Norte y concluye con la captura de dos georgianos con placas de identificación del ministerio de Defensa georgiano: “(…) ‘Por favor, déjenos ir’, dijo uno de los hombres de pie ante el oficial con las manos en la nuca. ‘No’, respondió, ‘¿Para que vuelvas a disparar a mis hombres?’ El georgiano dijo: ‘¿Cómo voy a alimentar a mi mujer e hijos?’ El oficial dijo que los hombres serían entregados a las autoridades de en Vladikavkaz [Osetia del Norte, territorio ruso], justo al otro lado de la frontera, y que probablemente los intercambiarían por prisioneros osetios”.

En relación a los saqueos, el ministerio del Interior georgiano ha abierto una línea de denuncia para informar sobre saqueos, secuestros o civiles retenidos en zona de combate. En la madrugada de ayer, aterrizó un avión de transporte pesado de EE.UU. en el aeropuerto de Tbilisi con ayuda humanitaria.

El antiguo diario satírico eXile, que ha tenido que salir de Rusia ante el acoso del gobierno, ha publicado un reportaje fotográfico sobre el ambiente en las zonas de Tsjinvali y Gori.

ELPAÍS.com ha celebrado dos encuentros digitales con el embajador de Georgia en España, Zurab Pololikashvili, y el agregado de negocios de la embajada rusa, Alexander V. Surikov.

Bielorrusia y la libertad de prensa

En Bielorrusia, el presidente Alexander Lukashenko ha firmado una nueva ley de prensa draconiana que equipara los medios digitales a los escritos, permite el cierre de un medio por faltas menores e impide a los medios locales recibir financiación extranjera. Reporteros sin Fronteras, entre otros, ha protestado contra la nueva ley, que será objeto de análisis en La mirada al Este.

Según la carta que el director del Comité para la protección de los periodistas (CPJ) envió en su día a Lukashenko, la ley otorga la capacidad a los órganos del estado para suspender o cerrar cualquier medio si encuentran sus contenidos poco precisos, difamatorios, que “no corresponden con la realidad” o que “amenazan los intereses del estado o el público”. La ley la interpretación de estos términos en manos de los funcionarios públicos.

La misma ley requiere que todos los medios se registren con las autoridades tras cada cambio en su dirección, nombre o equipo editorial. Es obligatorio que todos los medios se registren al año de entrada en vigor de la ley. El CPJ considera esto un instrumento para denegar la licencia a cualquier medio. La violación de cualquier aspecto de la nueva ley es considerado delito, no falta, con las consecuencias penales que esto conlleva.

Al hecho de que la ley permitirá al estado restringir el acceso a la información por Internet, las autoridades han avisado repetidamente a los dueños de los cibercafés del país de que la publicación de contenidos subversivos desde sus establecimientos será también responsabilidad suya, llegando a amenazarles con el cierre. De este modo, crean un actitud vigilante entre los mismos dueños de los cibercafés sobre sus clientes.