La mirada desde Yereván- Por Azniv Andreasyan

La Tierra del Jardín Negro

 

Todo comienza con la Luna bien alta en el cielo. Las ráfagas automáticas vuelan de un lado a otro de la frontera de la república no reconocida de Nagorno Karabaj. Los soldados azeríes disparan, los armenios responden o viceversa. Y, a veces, no importa quién sea el primero en disparar, porque los tiros no tienen blanco, sino un sólo propósito: hacer saber al enemigo que estamos aquí y que estamos alerta… Los habitantes de la frontera llevan 14 años oyendo los disparos cada noche en una no-guerra sin muertos… Son sólo “tiros inofensivos” después del infierno al que sobrevivieron.

Situado en la zona noreste de las montañas armenias desde tiempos inmemoriales, Nagorno Karabaj ha sido una provincia históricamente armenia y habitada por armenios. Ha sido la manzana de la discordia entre armenios y túrquicos durante siglos. El conflicto actual por el Nagorno Karabaj tiene su origen en la decisión del Gobierno soviético y de Josif Stalin de otorgar el control de la región a Azerbayán.

La palabra nagorno es rusa y quiere decir “tierras altas”. No se emplea ni en armenio ni en azerí, pero era el nombre oficial de la región durante la Unión Soviética. La palabra karabaj proviene de las lenguas túrquicas y del persa. Significa “jardín negro”. Los armenios llaman Artsaj a la región.

La Unión Soviética contuvo el conflicto durante 70 años, pero se volvió inevitable tras su caída. Ya a finales de los ’80 y a principios de los ’90, el asunto del Nagorno Karabaj resurgió. La población armenia, mayoritaria en la región, acusó al gobierno de la República Soviética de Azerbayán de llevar a cabo una política de azerificación forzada. Con apoyo material e ideológico de la República Soviética de Armenia, fundaron un movimiento para lograr la transferencia del oblast  autónomo a la República Soviética Armenia. Entonces estalló la guerra.

“No sólo los jardines, sino todo se volvió negro”, cuenta Razhden Safaryan, refugiado del Karabaj de 45 años, recordando el invierno de 1992. “Las tropas azeríes lo quemaron todo a su paso. Nuestra aldea, Vahguhas, quedó totalmente arruinada, como la mayor parte del Karabaj”, añade.

Los Safaryan recuerdan el invierno que pasaron bajo tierra con sus niños de 6 y 4 años. “La gente vivía en los sótanos de sus casas, de los colegios…”, cuenta Safaryan, veterano de guerra incapacitado. “Encontramos refugio en el sótano de los vecinos. Había bombardeos por todas partes. Los azeríes nos atacaban por el aire con misiles innumerables. Y había trincheras en el mismo centro de Stepanakert [la capital de Nagorno Karabaj], en las que la gente se escondía durante los bombardeos. Y, como estábamos bloqueados, no podíamos huir a ningún sitio. Teníamos que permanecer en la zona del conflicto con nuestras familias”.

El Grupo de Minsk de la OSCE se formó en 1992 para resolver el conflicto del Karabaj. Bajo su auspicio se ha creado un proceso negociador para preparar la Conferencia de Minsk de la OSCE, que tiene la misión de preparar el estatuto final de Nagorno Karabaj.

Con Rusia, Kirguizistán y la comisión interparlamentaria del CIS mediando en Bishkek en mayo de 1994, Azerbayán, Nagorno Karabaj y Armenia firmaron el Documento de Bishkek , en el que las partes en conflicto acuerdan un alto el fuego del 12 de mayo en adelante. Pero el estatuto final del Karabaj no quedaba decidido.

Stepanakert, antes en ruinas, es ahora una ciudad en desarrollo. Las aldeas también se están recuperando. Pero la guerra no ha terminado. La guerra es el precio de la independencia. Lo saben en Karabaj, pero ya lo han pagado con creces.

 

Imágenes: Soldados de la República de Nagorno Krabaj en la capital, Stepanakert (arriba a la derecha). El segundo  presidente de Nagorno Karabaj, Bako Sahakyan, en su toma de posesión (abajo a la izquierda). Obsérvese la bandera de Nagorno Karabaj bajo el escudo. Consiste en los colores de la bandera armenia, con una porción de ésta desgajada del resto (Anahit Hayrapetyan / Patker Photo).

Nuevos gestos diplomáticos distancian más a Rusia y Georgia (revista de prensa)

                               (Consulte el mapa de Asia Central y el Cáucaso)

· Gordon Brown toma conciencia de la amenaza que Rusia representa para la seguridad energética europea

· Rusia pide que no se le impongan sanciones y continúa acusando a EE.UU. haber instigado el conflicto

· Los refugiados georgianos no pueden volver a sus casa, según ACNUR

El primer ministro británico, Gordon Brown, ha tomado conciencia del riesgo de “ahogamiento” energético que la dependencia de Rusia conlleva y así lo relata hoy en una tribuna en The Observer, el dominical del diarioThe Guardian. “Ninguna nación puede ahogar energéticamente a Europa”, ha afirmado Brown tras mantener ayer una conversación “franca” con Medvedev. Ahora insiste en la necesidad de buscar fuentes alternativas de energía y en invertir seriamente en la construcción del proyecto europeo de gasoducto alternativo, Nabucco, prácticamente muerto después de las maniobras del conglomerado estatal ruso Gazprom en Bulgaria, Grecia, Serbia, Italia y, puede ser que también en Austria, para completar su propio proyecto rival.

Según el analista político del Guardian, es probable que la UE envíe observadores a Georgia para vigilar el cumplimiento del alto el fuego y que nombre a un enviado especial en la zona. Espera también el inicio de un cambio en la política de la Unión hacia Rusia. Pero apunta que sobre la cumbre flotará el fantasma de un corte de gas ruso el próximo invierno, algo que Rusia ya ha hecho en los últimos años años con distintos países.

En Georgia, esperan la imposición de sanciones “no contra la gente, sino contra la élite política”, según afirmó ayer el ministro de Reintegración. El mismo día, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, pidió a la Unión Europea en una entrevista con un canal alemán que muestre “sentido común” y haga “un balance objetivo” de la situación. “Mentiría si dijera que no nos importa, que somos indiferentes”, relató el ex presidente refiriéndose a la posibilidad de recibir sanciones. 

Tbilisi también se ha retirado del acuerdo de alto el fuego y separación de fuerzas alcanzado en mayo de 1994 tras la guerra en Abjazia, en la que murieron entre 10.000 y 30.000 personas.  

Mientras tanto, el conglomerado estatal de gas ruso, Gazprom, ha firmado nuevos acuerdos con Turkmenistán para desarrollar y explotar nuevos yacimientos de gas y construir “nuevos gasoductos primarios” en la parte oriental del país.

Putin insiste en sus acusaciones

Por su parte, el primer ministro, Vladimir Putin, insistió ayer en que los instructores militares que EE.UU. tenía en Georgia participaron en los combates con el ejército ruso durante la ofensiva sobre su vecino: “¿Por qué permitió el mando de EE.UU. que sus civiles estuvieran donde no tenían derecho a estar, en la zona de operaciones? Y si lo hicieron, empiezo a sospechar que fue para organizar una pequeña guerra victoriosa”, afirmó Putin. “Y si eso fallaba, quería crear un enemigo a partir de Rusia para unir a los votantes en torno a uno de los candidatos presidenciales. Desde luego, el del partido gobernante, porque ese es el único partido con los recursos necesarios para esto”, continuó aireando sus sospechas el primer ministro ruso.

En Georgia, la portavoz de ACNUR en el país, Melita Sunjic, acusó ayer a Rusia de dificultar el retorno de los refugiados georgianos a sus pueblos aldeas en Osetia del Sur. “Si le dices a alguien ‘no podemos garantizar su seguridad’, no irá”, explicó Sunjic. Hay 2.000 refugiados en campos de la ONU en Gori y varios miles (el gobierno georgiano los cifró en 76.000 al mediados del conflicto) desperdigados por el país.

El gobernador de Gori asegura que los soldados rusos permanecen en las aldeas de alrededor de la ciudad e impiden a los refugiados volver a sus casas. Tampoco han llegado informaciones sobre la retirada de las tropas rusas del puerto de Poti, ciudad que mantienen ocupada desde hace ya casi dos semanas.

El blogger especializado en Rusia, Sean Guillory ofrecía hace unos días las pruebas de limpieza étnica en las aldeas georgianas de Osetia del Sur recopiladas por Human Rights Watch sobre el terreno durante los primeros días del conflicto.

Los analistas de EE.UU. se muestran preocupados por la posibilidad de que Rusia venda su sistema de misiles antiaéreos S-300 a Irán. Es uno de los sistemas más modernos del mundo, con capacidad para derribar aviones a una distancia de 130 kilómetros y posibilidades de coordinar el seguimiento simultáneo de hasta 100 blancos diferentes. Consideran que el acceso iraní a esta tecnología alteraría el equilibrio de fuerzas en la región, cuestionando seriamente la supremacía aérea de Israel y la posibilidad de bombardear las instalaciones nucleares de Irán. Los expertos creen que Rusia se reserva esta carta para jugarla a cambio de mayor margen de maniobra con Georgia y Ucrania.

Otras noticas de la región

Bielorrusia– Los gobierno de Bielorrusia y Moldavia han alcanzado un acuerdo para establecer una empresa petrolera conjunta que abastecerá al mercado moldavo de productos petroquímicos procendentes de Minsk. Esperan que empiece a funcionar a finales de este año.

Rusia– La periodista asesinada en 2006 Anna Politkovskaya hubiera cumplido 50 años ayer. Varias personas se reunieron ayer en el centro de Moscú en homenaje y recuerdo. “Politkovskaya era el corazón de Rusia… es el régimen quien la mató”, afirmó el activista pro Derechos Humanos ruso Sergey Kovalev. El ajedrecista y activista opositor Gary Kaspárov dio un discurso y pidió erigir un monumento en honor de la periodista.

Anna Politkovskaya, autora de varios libros y reportajes denunciando los abusos del Kremlin contra la población civil en Chechenia y el alcance de la corrupción entre el gobierno y la policía fue asesinada a tiros en la puerta de su apartamento en Moscú el 6 de octubre de 2006 en un crimen que presenta indicios de ser un asesinato por encargo. El gobierno ruso sugirió que su muerte fue planeada para dañar la imagen de las autoridades. Hay tres detenidos y un hombre bajo orden de búsqueda y captura.

Rusia– Dos soldados murieron ayer en sendos ataques en Chechenia atribuidos a guerrilleros independentistas. En el primero de ellos, murió un soldado y otros once resultaron heridos cuandos dos suicidas cargaron en un jeep lleno de explosivos contra una base militar en el distrito de Vedeno. En el segundo, murió otro soldado al estallar una bomba por control remoto. El domingo pasado murieron dos altos oficiales en un ataque con bomba y pistolas contra su vehículo.

Los analistas prevén un aumento de los ataques de los guerrilleros chechenos tras la invasión de Georgia. Piensan también que la decisión de reconocer la independencia de Abjazia y Osetia del Sur ha dado ánimos a los independentistas de la zona.

Georgia– Tbilisi ha endurecido el régimen de visados para los ciudadanos rusos después de cortar relaciones con Moscú. Ya no se otorgarán visados en la frontera, sino que los ciudadanos rusos tendrán que adquirirlos en un consulado georgiano (éstos permanecen abiertos en Rusia). 

Azerbayán: La Organización por la Liberación del Karabaj protestó ayer frente a la embajada rusa en Bakú. Bajo el eslógan, “Iros a casa, fuera del Cáucaso”, los manifestante entregaron un escrito a un representante ruso pidiendo la retirada de las tropas rusas del Cáucaso y de la región de Daqliq, en Nagorno-Karabaj. 

La invasión rusa de Georgia ha sido vista con inquietud en Azerbayán. La prensa y la sociedad lo han interpretado como un aviso a su país para que cooperen, ya que es uno de los productores de gas del Caspio y zona de paso obligado para el gas que Europa compre proveniente de Asia Central. Han surgido voces pidiendo la incorporación a la OTAN. El activista azerí, Emin Milli, ha lanzado una campaña informal para promover el ingreso de su país e la organización. Lo explicaba de esta manera:

“Nuestras posibilidades de entrar en la OTAN ha crecido junto a las de Georgia y Ucrania debido a la amenaza geopolítica que Rusia representa para occidente. La situación es similar a cuando Turquía fue admitida en la OTAN por miedo a que se volviera roja. No era un estado democrático, pero el ingreso en la OTAN la ayudó a desarrollar el camino a la democracia”

 

Pablo Veyrat

Rusia cuestiona la integridad territorial de Georgia (resumen de prensa)

En el transcurso de una reunión inesperada entre los líderes de los dos territorios separatistas georgianos y el presidente ruso Dimitri Medvedev que tuvo lugar ayer, el ministro de Asuntos Exteriores, Sergéi Lavrov, declaró que “uno puede olvidarse de cualquier conversación sobre la integridad territorial georgiana porque, creo, es imposible convencer a Abjazia y Osetia del Sur para que acepten la lógica de que pueden ser forzados a integrarse en el estado georgiano”. La portavoz de la Casa Blanca Dani Perino reafirmó el compromiso de EE.UU. con la intergridad territorial georgiana y prefirió ignorar el comentario de Lavrov.

KommersantDurante la reunión con Medvedev, los líderes separatistas firmaron el acuerdo que Sarkozy logró que tanto rusos como georgianos aceptaran (pero no que firmaran, al menos en el caso georgiano y no ha habido informaciones acerca de la firma rusa). Tras la reunión, el presidente ruso afirmó: “Por favor, recuerden que la posición de Rusia no ha cambiado. Apoyaremos cualquier decisión tomada por los pueblos de Osetia del Sur y Abjazia… y no sólo les apoyamos, sino que seremos sus garantes tanto en el Cáucaso como a lo largo del mundo”.

Por otra parte, el ejército ruso ha comenzado a recoger pruebas para la investigación sobre un posible genocidio cometido por los georgianos contra los osetios al bombardear Tsjinvali. Afirman que 1.600 personas murieron en los bombardeos georgianos, cifra que no ha podido ser confirmada todavía por ninguna fuente independiente.

Mientras las organizaciones juveniles cercanas al partido de Putin, Rusia Unida, celebraron una vigilia en Moscú para honrar a los muertos surosetios el miércoles por la noche, la televisión rusa mostraba a un prisionero de guerra georgiano afirmando que Saakashvili le ha obligado a participar en una guerra a la que él no quería ir, que él no era voluntario sino leva. De ser cierto, podría suponer una violación del artículo 13 de la Convención de Ginebra, sobre el trato debido a los prisioneros de guerra.

El diario ruso Kommersant informaba que la compañía gasista estatal rusa, Gazprom, ha sido la primera en ofrecer, ayer, la compra de gas a Azerbayán, país vecino a Georgia que comenzará pronto a exportar gas del Mar Caspio. Georgia es parte del proyecto Europeo para traer gas del Caspio a través del gasoducto Nabucco, al que nos referiremos en el futuro.

La situación en Georgia

Las informaciones relativas a la retirada de los rusos de la estratégica ciudad de Gori eran contradictorias a lo largo del día de ayer. El propio ministerio del Interior georgiano había anunciado de madrugada que los rusos entregarían la ciudad a la policía a lo largo del jueves, para alertar a primera hora de la tarde de que no era así. Un general ruso fue citado el martes diciendo que al menos tardarían dos días en retirarse.

Gori está situada en el corazón de Georgia. Si tomamos un mapa del país, como éste, podemos ver que la ciudad está situada en el único valle que atraviesa el país de Este a Oeste, lo demás es montaña o meseta de acceso complicado. Más aún, la vía férrea principal queda cortada, así como la carretera más utilizada, sin el control de Gori.

Han surgido informaciones acerca de explosiones, posiblemente de mortero, durante una posible retirada de las tropas rusas. El NYT ha publicado una excelente crónica relatando el ambiente entre los soldados rusos en Gori. Recoge más detalles acerca del saqueo de las milicias de voluntarios y mercenarios del Cáucaso Norte y concluye con la captura de dos georgianos con placas de identificación del ministerio de Defensa georgiano: “(…) ‘Por favor, déjenos ir’, dijo uno de los hombres de pie ante el oficial con las manos en la nuca. ‘No’, respondió, ‘¿Para que vuelvas a disparar a mis hombres?’ El georgiano dijo: ‘¿Cómo voy a alimentar a mi mujer e hijos?’ El oficial dijo que los hombres serían entregados a las autoridades de en Vladikavkaz [Osetia del Norte, territorio ruso], justo al otro lado de la frontera, y que probablemente los intercambiarían por prisioneros osetios”.

En relación a los saqueos, el ministerio del Interior georgiano ha abierto una línea de denuncia para informar sobre saqueos, secuestros o civiles retenidos en zona de combate. En la madrugada de ayer, aterrizó un avión de transporte pesado de EE.UU. en el aeropuerto de Tbilisi con ayuda humanitaria.

El antiguo diario satírico eXile, que ha tenido que salir de Rusia ante el acoso del gobierno, ha publicado un reportaje fotográfico sobre el ambiente en las zonas de Tsjinvali y Gori.

ELPAÍS.com ha celebrado dos encuentros digitales con el embajador de Georgia en España, Zurab Pololikashvili, y el agregado de negocios de la embajada rusa, Alexander V. Surikov.

Bielorrusia y la libertad de prensa

En Bielorrusia, el presidente Alexander Lukashenko ha firmado una nueva ley de prensa draconiana que equipara los medios digitales a los escritos, permite el cierre de un medio por faltas menores e impide a los medios locales recibir financiación extranjera. Reporteros sin Fronteras, entre otros, ha protestado contra la nueva ley, que será objeto de análisis en La mirada al Este.

Según la carta que el director del Comité para la protección de los periodistas (CPJ) envió en su día a Lukashenko, la ley otorga la capacidad a los órganos del estado para suspender o cerrar cualquier medio si encuentran sus contenidos poco precisos, difamatorios, que “no corresponden con la realidad” o que “amenazan los intereses del estado o el público”. La ley la interpretación de estos términos en manos de los funcionarios públicos.

La misma ley requiere que todos los medios se registren con las autoridades tras cada cambio en su dirección, nombre o equipo editorial. Es obligatorio que todos los medios se registren al año de entrada en vigor de la ley. El CPJ considera esto un instrumento para denegar la licencia a cualquier medio. La violación de cualquier aspecto de la nueva ley es considerado delito, no falta, con las consecuencias penales que esto conlleva.

Al hecho de que la ley permitirá al estado restringir el acceso a la información por Internet, las autoridades han avisado repetidamente a los dueños de los cibercafés del país de que la publicación de contenidos subversivos desde sus establecimientos será también responsabilidad suya, llegando a amenazarles con el cierre. De este modo, crean un actitud vigilante entre los mismos dueños de los cibercafés sobre sus clientes.