Nuevos gestos diplomáticos distancian más a Rusia y Georgia (revista de prensa)

                               (Consulte el mapa de Asia Central y el Cáucaso)

· Gordon Brown toma conciencia de la amenaza que Rusia representa para la seguridad energética europea

· Rusia pide que no se le impongan sanciones y continúa acusando a EE.UU. haber instigado el conflicto

· Los refugiados georgianos no pueden volver a sus casa, según ACNUR

El primer ministro británico, Gordon Brown, ha tomado conciencia del riesgo de “ahogamiento” energético que la dependencia de Rusia conlleva y así lo relata hoy en una tribuna en The Observer, el dominical del diarioThe Guardian. “Ninguna nación puede ahogar energéticamente a Europa”, ha afirmado Brown tras mantener ayer una conversación “franca” con Medvedev. Ahora insiste en la necesidad de buscar fuentes alternativas de energía y en invertir seriamente en la construcción del proyecto europeo de gasoducto alternativo, Nabucco, prácticamente muerto después de las maniobras del conglomerado estatal ruso Gazprom en Bulgaria, Grecia, Serbia, Italia y, puede ser que también en Austria, para completar su propio proyecto rival.

Según el analista político del Guardian, es probable que la UE envíe observadores a Georgia para vigilar el cumplimiento del alto el fuego y que nombre a un enviado especial en la zona. Espera también el inicio de un cambio en la política de la Unión hacia Rusia. Pero apunta que sobre la cumbre flotará el fantasma de un corte de gas ruso el próximo invierno, algo que Rusia ya ha hecho en los últimos años años con distintos países.

En Georgia, esperan la imposición de sanciones “no contra la gente, sino contra la élite política”, según afirmó ayer el ministro de Reintegración. El mismo día, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, pidió a la Unión Europea en una entrevista con un canal alemán que muestre “sentido común” y haga “un balance objetivo” de la situación. “Mentiría si dijera que no nos importa, que somos indiferentes”, relató el ex presidente refiriéndose a la posibilidad de recibir sanciones. 

Tbilisi también se ha retirado del acuerdo de alto el fuego y separación de fuerzas alcanzado en mayo de 1994 tras la guerra en Abjazia, en la que murieron entre 10.000 y 30.000 personas.  

Mientras tanto, el conglomerado estatal de gas ruso, Gazprom, ha firmado nuevos acuerdos con Turkmenistán para desarrollar y explotar nuevos yacimientos de gas y construir “nuevos gasoductos primarios” en la parte oriental del país.

Putin insiste en sus acusaciones

Por su parte, el primer ministro, Vladimir Putin, insistió ayer en que los instructores militares que EE.UU. tenía en Georgia participaron en los combates con el ejército ruso durante la ofensiva sobre su vecino: “¿Por qué permitió el mando de EE.UU. que sus civiles estuvieran donde no tenían derecho a estar, en la zona de operaciones? Y si lo hicieron, empiezo a sospechar que fue para organizar una pequeña guerra victoriosa”, afirmó Putin. “Y si eso fallaba, quería crear un enemigo a partir de Rusia para unir a los votantes en torno a uno de los candidatos presidenciales. Desde luego, el del partido gobernante, porque ese es el único partido con los recursos necesarios para esto”, continuó aireando sus sospechas el primer ministro ruso.

En Georgia, la portavoz de ACNUR en el país, Melita Sunjic, acusó ayer a Rusia de dificultar el retorno de los refugiados georgianos a sus pueblos aldeas en Osetia del Sur. “Si le dices a alguien ‘no podemos garantizar su seguridad’, no irá”, explicó Sunjic. Hay 2.000 refugiados en campos de la ONU en Gori y varios miles (el gobierno georgiano los cifró en 76.000 al mediados del conflicto) desperdigados por el país.

El gobernador de Gori asegura que los soldados rusos permanecen en las aldeas de alrededor de la ciudad e impiden a los refugiados volver a sus casas. Tampoco han llegado informaciones sobre la retirada de las tropas rusas del puerto de Poti, ciudad que mantienen ocupada desde hace ya casi dos semanas.

El blogger especializado en Rusia, Sean Guillory ofrecía hace unos días las pruebas de limpieza étnica en las aldeas georgianas de Osetia del Sur recopiladas por Human Rights Watch sobre el terreno durante los primeros días del conflicto.

Los analistas de EE.UU. se muestran preocupados por la posibilidad de que Rusia venda su sistema de misiles antiaéreos S-300 a Irán. Es uno de los sistemas más modernos del mundo, con capacidad para derribar aviones a una distancia de 130 kilómetros y posibilidades de coordinar el seguimiento simultáneo de hasta 100 blancos diferentes. Consideran que el acceso iraní a esta tecnología alteraría el equilibrio de fuerzas en la región, cuestionando seriamente la supremacía aérea de Israel y la posibilidad de bombardear las instalaciones nucleares de Irán. Los expertos creen que Rusia se reserva esta carta para jugarla a cambio de mayor margen de maniobra con Georgia y Ucrania.

Otras noticas de la región

Bielorrusia– Los gobierno de Bielorrusia y Moldavia han alcanzado un acuerdo para establecer una empresa petrolera conjunta que abastecerá al mercado moldavo de productos petroquímicos procendentes de Minsk. Esperan que empiece a funcionar a finales de este año.

Rusia– La periodista asesinada en 2006 Anna Politkovskaya hubiera cumplido 50 años ayer. Varias personas se reunieron ayer en el centro de Moscú en homenaje y recuerdo. “Politkovskaya era el corazón de Rusia… es el régimen quien la mató”, afirmó el activista pro Derechos Humanos ruso Sergey Kovalev. El ajedrecista y activista opositor Gary Kaspárov dio un discurso y pidió erigir un monumento en honor de la periodista.

Anna Politkovskaya, autora de varios libros y reportajes denunciando los abusos del Kremlin contra la población civil en Chechenia y el alcance de la corrupción entre el gobierno y la policía fue asesinada a tiros en la puerta de su apartamento en Moscú el 6 de octubre de 2006 en un crimen que presenta indicios de ser un asesinato por encargo. El gobierno ruso sugirió que su muerte fue planeada para dañar la imagen de las autoridades. Hay tres detenidos y un hombre bajo orden de búsqueda y captura.

Rusia– Dos soldados murieron ayer en sendos ataques en Chechenia atribuidos a guerrilleros independentistas. En el primero de ellos, murió un soldado y otros once resultaron heridos cuandos dos suicidas cargaron en un jeep lleno de explosivos contra una base militar en el distrito de Vedeno. En el segundo, murió otro soldado al estallar una bomba por control remoto. El domingo pasado murieron dos altos oficiales en un ataque con bomba y pistolas contra su vehículo.

Los analistas prevén un aumento de los ataques de los guerrilleros chechenos tras la invasión de Georgia. Piensan también que la decisión de reconocer la independencia de Abjazia y Osetia del Sur ha dado ánimos a los independentistas de la zona.

Georgia– Tbilisi ha endurecido el régimen de visados para los ciudadanos rusos después de cortar relaciones con Moscú. Ya no se otorgarán visados en la frontera, sino que los ciudadanos rusos tendrán que adquirirlos en un consulado georgiano (éstos permanecen abiertos en Rusia). 

Azerbayán: La Organización por la Liberación del Karabaj protestó ayer frente a la embajada rusa en Bakú. Bajo el eslógan, “Iros a casa, fuera del Cáucaso”, los manifestante entregaron un escrito a un representante ruso pidiendo la retirada de las tropas rusas del Cáucaso y de la región de Daqliq, en Nagorno-Karabaj. 

La invasión rusa de Georgia ha sido vista con inquietud en Azerbayán. La prensa y la sociedad lo han interpretado como un aviso a su país para que cooperen, ya que es uno de los productores de gas del Caspio y zona de paso obligado para el gas que Europa compre proveniente de Asia Central. Han surgido voces pidiendo la incorporación a la OTAN. El activista azerí, Emin Milli, ha lanzado una campaña informal para promover el ingreso de su país e la organización. Lo explicaba de esta manera:

“Nuestras posibilidades de entrar en la OTAN ha crecido junto a las de Georgia y Ucrania debido a la amenaza geopolítica que Rusia representa para occidente. La situación es similar a cuando Turquía fue admitida en la OTAN por miedo a que se volviera roja. No era un estado democrático, pero el ingreso en la OTAN la ayudó a desarrollar el camino a la democracia”

 

Pablo Veyrat

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Rusia prepara la integración Abjazia y Osetia (revista de prensa)

· Indecisión en la Unión Europea sobre si adoptar sanciones con Rusia

· Moscú obtiene escaso apoyo internacional de sus aliados

· Irán, principal beneficiado de la nueva coyuntura regional

“Un único estado unido y ruso” fue el futuro próximo para Osetia del Sur que anunció ayer el vicepresidente del parlamento de Tsjinvali, Tarzan Kokoity (de notable parecido físico con el presidente, Eduard Kokoity), según cita hoy el diario británico The Times (la información no ha podido ser contrastada con otras fuentes). El político afirmó que su pueblo se integraría en el mismo estado que sus connacionales de Osetia del Norte, y de esta manera en la Federación Rusa. El ministerio de Asuntos Exteriores ruso se limitó a explicar que estaban preparando por instrucción del presidente Medvedev varios tratados de “paz, cooperación y asistencia mutua” con Osetia del Sur y Abjazia. Fuentes abjazas señalaron que cederían su representación exterior al gobierno ruso. Moscú también planea instalar dos bases militares en Abjazia y una en Osetia del Sur, según citó la agencia Interfax.

Georgia anunció ayer que cortaba relaciones diplomáticas con Moscú.

El vicejefe de Estado Mayor ruso, Alexander Nogovitsyn, mostró el pasaporte de un ciudadano de EE.UU. (John Lee Michaels, nacido en 1967) en su rueda de prensa diaria  y aseguró que sus soldados lo habían encontrado después de un enfrentamiento con fuerzas especiales de georgianas.

Nogovitsyn también cifró en 18 los barcos de la OTAN presentes o de camino al mar negro. Hasta este momento, ha trascendido la presencia de tres fragatas (de España, Alemania y Polonia) realizando unos ejercicios programados de ante mano y cuatro fragatas de Turquía, dueña de toda la costa sur. Hay además tres barcos de EE.UU. repartiendo ayuda humanitaria en Georgia.

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, sugirió durante una entrevista con la CNN el pasado jueves, y apoyándose en lo que los militares rusos le han dicho, que EE.UU. podría haber empujado a Georgia a invadir Osetia del Sur en un intento de favorecer al senador John McCain en su campaña electoral para las presidenciales del próximo 4 de noviembre. El ex presidente ruso no aportó ninguna prueba. Desde Washington consideraron “ridículas” y “obviamente falsas” estas especulaciones del ex presidente ruso. 

La reunión anual de la Organización del Tratado de Cooperación de Shanghai concluyó ayer con una declaración no comprometedora y sin que la organización reconociera la independencia de los territorios georgianos. Hubo buenas palabras para Rusia y la “preocupación” por el uso de la fuerza para resolver conflictos, pero ningún otro movimiento de utilidad para Moscú.

Sanciones para Rusia

El pasado jueves, el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, sugirió que la UE podría imponer sanciones a Rusia tras la reunión que el Consejo Europeo mantendrá el próximo lunes para analizar la crisis georgiana. Sin embargo, ayer, un diplomático francés descartó que la reunión fuera a culminar en este tipo de medidas. La UE sí pondrá las relaciones con Rusia “bajo observación”. Las mismas fuentes afirmaron que habían recibido señales desde el Kremlin de que Rusia tomaría represalias ante cualquier sanción que fuera decidida el próximo lunes.

En EE.UU., las organizaciones empresariales se mostraron confundidas el pasado jueves acerca de la posibilidad de que su gobierno impusiera sanciones a Rusia. El presidente del Consejo Nacional de Comercio Exterior, que representa a Boeing, Microsoft y General Electric entre otros,  Bill Reinsh, se mostró convencido de que Washington impondrá sanciones a Moscú, pero no obtuvo ninguna respuesta concreta tras sus contactos con las autoridades. “Fueron completamente herméticos (…). Pero salí de ahí con la impresión de que va a ocurrir algo, de que no hacer nada no es una opción”, explicó el empresario refiriéndose a sus consultas con el gobierno. La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, informó a los periodistas de que era muy pronto para hablar de ninguna medida en concreto.

Las exportaciones rusas a EE.UU. alcanzaron los 19.400 millones de dólares en 2007, según fuentes de las Cámara de Comercio del país. De ellos, 11.000 millones fueron productos derivados del petróleo, resultando ser la principal exportación. El segundo bien en volumen comercial fue la bauxita (empleada para fabricar aluminio), con un valor de 1.400 millones de dólares. En combustibles y materiales nucleares, Rusia vendió 936 millones de dólares a EE.UU.

Por su parte, Washington exportó bienes por un valor de 7.400 millones de dólares a Rusia, principalmente aves, aviones, coches y material para extraer petróleo. Precisamente, el primer ministro Vladimir Putin informó en la entrevista con la CNN que iban a prohibir las actividades de 19 importadores de pollo norteamericanos en Rusia, alegando que habían ignorado las advertencias de los inspectores sanitarios.

Las cifras no incluyen el intercambio de servicios financieros e inversiones mutuas. “Rusia tiene invertidos unos 10.000 millones de dólares en EE.UU., sobre todo en manufacturas. Nosotros tenemos la misma cantidad invertida en ellos. Esto supone realmente un intercambio económico sustancial”, explicó Gary Litman, vicepresidente para Europa y Asia de la Cámara de Comercio de EE.UU.

Irán sale del foco

Algunos analistas norteamericanos comienzan a ver las ventajas que la invasión de Georgia han supuesto para Irán. Con la atención puesta Rusia, el riesgo de un ataque de EE.UU. a la potencia regional se diluye. 

Por otra parte, la nueva incertidumbre sobre la viabilidad de Georgia como ruta alternativa al gas y al petróleo ruso convierten a Teherán, dueño de las segundas reservas de gas mundiales (sólo después de Rusia), en prácticamente la única ruta de tránsito alternativa a Rusia para el gas de Asia Central. Esto puede tener un serio impacto sobre la dureza de las sanciones y relaciones diplomáticas del país con Europa.

Además, Irán ha condenado la acción de su principal valedor en el Consejo de Seguridad de la ONU, ya que también tiene varias minorías étnicas con movimientos independentistas, como los azeríes en el norte o los baluchis en el sur, además de cuatro millones de kurdos en la frontera con Irak. 

En este sentido, el primer ministro, Vladimir Putin, sugirió en una entrevista con la CNN que la colaboración con Rusia en relación a al programa nuclear iraní podría verse perjudicada si Europa y EE.UU. cortaban el diálogo.

Por otra parte, las autoridades bielorrusas manifestaron su apoyo el jueves al reconocimiento de independencia de Abjazia y Osetia del Sur por parte de Rusia. El embajador en Moscú aseguró que Minsk reconocería también las regiones como estados este fin de semana, aunque no hubo confirmación de su gobierno, que ha propuesto que el tema sea incluido en la agenda de la próxima reunión del Consejo del Tratado de Seguridad Colectiva (organización de defensa mutua integrada por Rusia, Bielorrusia, Armenia y las repúblicas de Asia Central salvo Turkmenistán) el próximo 5 de septiembre.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, se convirtió ayer en el segundo líder internacional en apoyar el reconocimiento de los territorios georgianos. “Rusia ha reconocido la independencia de Abjazia y Osetia del Sur. Apoyamos a Rusia. Rusia tiene razón y defiende sus intereses”, declaró Chávez en un discurso televisado desde una explotación petrolífera. No aclaró si Venezuela reconocerá los dos territorios.

Preocupación en Occidente por los movimientos de Rusia (revista de prensa)

· Las potencias europeas, EE.UU. y la OTAN continúan insistiendo a Rusia para que cumpla con los seis puntos del acuerdo de alto el fuego

· Rusia presiona a Bielorrusia para que reconozca a Abjazia y Osetia del Sur como estados

· Medvedev acude a una reunión del Tratado de Cooperación de Shanghai

Las potencias occidentales continuaron ayer su ofensiva diplomática y mediática para empujar a Rusia a retirarse de Georgia y cumplir con las condiciones del alto el fuego pactado con mediación del presidente de la Unión Europea y de Francia, Nicolas Sarkozy. En ese sentido, la OTAN emitió un comunicado instando a Moscú a dar marcha atrás y a retirar el reconocimiento de Abajazia y Osetia del Sur como estados independientes que les concedió el martes pasado.

La canciller Angela Merkel fue el primer líder europeo en ponerse en contacto con Medvedev tras el anuncio de su decisión, según el diario alemán Der Spiegel y la agencia oficial rusa RIA-Novosti. En una conversación telefónica, le exigió la “la implementación inmediata” de los seis puntos del acuerdo de alto el fuego. Merkel, que habla ruso, explicó a la prensa que le había dejado claro a Medvedev “porqué condenamos el reconocimiento de Abjazia y Osetia del Sur”. El presidente ruso le habría dado “una explicación en profundidad a sus múltiples preguntas”, según citó la agencia rusa.

El ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, se refirió a otras regiones con minorías rusas (como Crimea en Ucrania o el Transdniéster en Moldavia) como posibles próximos objetivos rusos en una entrevista en la emisora Europe 1 Radio. “Hay otros objetivos que uno puede suponer que son objetivos para Rusia”, afirmó el ministro.

El presidente de Ucrania, Viktor Yushenko declaró ayer que la decisón de Moscú era inaceptable y amenazó con incrementar el alquiler del puerto de Sevastopol a la flota rusa (actualmente, pagan 98 millones de dólares al año por ello). También impuso hace una semana una nueva condición a los barcos rusos: tendrán que someter al escrutinio de las autoridades del puerto cualquier movimiento quieran realizar con diez días de antelación. No hay informaciones que apunten que la armada rusa haya cumplido con esta nueva condición en los últimos días.

La situación política en Ucrania resulta complicada, con el bloque gobernante (salido de la Revolución Naranja tan odiada por Moscú) dividido y una fuerte oposición prorrusa apoyada por Rusia. El líder ésta, Viktor Yanukovich, ha cargado contra el gobierno utilizando los mismos argumentos rusos que vinculan el caso de las regiones separatistas georgianas con el de Kosovo, según el Eurasia Daily Monitor de ayer. El análisis menciona además la proximidad de un posible nuevo aumento del precio del gas que Rusia suministra a Ucrania.

Por otra parte, Radio Free Europe ha entrevistado a un analista italiano que explica las razones del perfil bajo de Roma en la crisis georgiana. En primer lugar, por una fuerte dependencia y relación comercial con Rusia, especialmente en materia energética (el gas, una vez más). La otra razón es el fuerte vínculo personal con el primer ministro ruso, Vladímir Putin, del que Berlusconi presume. Un aspecto interesante de la entrevista se refiere a que la Unión Europea pudo reaccionar con precisión y cierta parsimonia debido a que un país con peso internacional, acostumbrado a las batallas diplomáticas e intervenciones militares, como es Francia ejercía la presidencia. Pero el analista se pregunta qué hubiera pasado si un país como la República Checa o Polonia, con un historial de relaciones con Rusia diferente y con menos peso específico, hubiera ejercido la presidencia en este momento (como hará Polonia en el próximo semestre). Apunta que la UE no puede permitirse este tipo de giros de timón.

Rusia acude a la Organización de Cooperación de Shanghai

Rusia, por su parte, también está sopesando la nueva situación. El presidente ruso, Dimitri Medvedev, partió ayer hacia Dushambé, en Tayikistán, para reunirse con los estados miembros del Tratado de Cooperación de Shanghai, una organización que agrupa a cuatro de los cinco países de Asia Central (menos Turkmenistán), Rusia y China, durante dos días. Fuentes diplomáticas rusas dejaron entrever que Georgia sería el tema pricipal de la agenda.

Los analistas señalan que si bien Rusia encontrará comprensión entre los miembros de la organización, no puede esperar el reconocimiento de las regiones separatistas georgianas por parte de China, ya que ésta también tiene problemas similares en su territorio. Kazajistán y Kirguizistán alberga bases militares rusas y de EE.UU., por lo que tampoco es probable que quieran arriesgar su equilibrio dando un paso al frente a favor de los rusos. Otro foco de tensiones puede ser la diferencia de intereses respecto al futuro de la organización: mientras Rusia buscaría una mayor integración militar, China prefiere expotar el lado comercial de la asociación, especialmente después de su éxito internacional con la celebración de los Juegos Olímpicos.

En relación a la crisis georgiana, el general Nogovitsyn se mostró irritado ayer con lo que considera un agrupamiento de fuerzas navales de la OTAN en el Mar Negro. Tres barcos de guerra de EE.UU. se encuentran en la zona para transportar ayuda humanitaria, si bien Moscú acusa a Whashington de ser armas lo que transportan. Un patrullero de los guardacostas de EE.UU. se encuentra en el puerto georgiano de Batumi, según la agencia AP.

También están presentes tres barcos más: la fragata española Almirante Juan de Borbón, un barco polaco y otro alemán. La presencia de cuatro buques turcos no ha podido ser confirmada, aunque fue citada el pasado martes por los medios. Refiriéndose la Convención de Montreux, de 1936, que regula el tránsito de buques de guerra por los estrechos del Bósforo y de Dardanelos otorgando su control a Turquía, afirmó que la OTAN no puede permanecer indefinidamente en la zona.

Rusia ha enviado al crucero Moskvá, buque insignia de su flota del Mar Negro a Sujumi, la capital de Abjazia, junto con otros dos barcos de misiles menores. Rusia ha afirmado que espera evitar una confrontación con los barcos de la OTAN.

AP también citó al embajador ruso en Moldavia, Valeri Kuzmin. Éste afirmó que las autoridades moldavas deberían tomar nota de lo ocurrido en Georgia y evitar “una serie de eventos sangrientos y catastróficos”.

Rusia hizo saber también a Bielorrusia que espera que reconozca a Abjazia y a Osetia del Sur como estados soberanos. El embajador ruso en Minsk, Alexander Surikov, sugirió que ambos territorios podrían pasar a formar parte de la futura unión política que Rusia y Bielorrusia planean desde 1997. De este modo, ambos territorios habrían quedado prácticamente anexionados a Rusia.

Rusia desafía a Occidente con el posible reconocimiento de las regiones separatistas georgianas (resumen de prensa)

·Rusia se retirará de varios acuerdos previos para el acceso a la Organización Mundial del Comercio

·El presidente ruso relaciona la solución del conflicto del Transdniéster con la guerra por Osetia del Sur

·Sarkozy convoca una cumbre especial de la Unión Europea para tratar la situación en Georgia

·EE.UU. y la UE mantienen sus críticas a la ocupación rusa del puerto de Poti

Las dos cámaras del parlamento ruso aprobaron ayer resoluciones instando al presidente ruso, Dimitri Medvedev, y a los parlamentos del mundo a reconocer a Osetia del Sur y a Abjazia como estados independientes. La decisión queda en manos de Medvédev. Las resoluciones pueden ser utilizadas como medida de presión sobre occidente, ya que el partido presidencial, Rusia Unida, controla ambas cámaras y la resolución ni se habría planteado sin la aprobación del liderazgo ruso. De este modo, Rusia queda a una firma de dar un paso que la situaría frente al resto del mundo en el sustento de dos nuevos “estados” no reconocidos por una ONU que insiste en afirmar el principio de la integridad territorial georgiana.

Los dos líderes independentistas, el surosetio Eduard Kokoity y el abjazo Sergéi Bagapsh, hablaron ante el senado ruso. Kokoity afirmó que el caso osetio reviste mayor legitimidad politica y legal que el de Kosovo, territorio cuya independencia no ha sido reconocida ni por la ONU ni por España, pero sí por EE.UU., Francia y el Reino Unido. Por entonces, Rusia ya advirtió de que no veía diferencias entre Kosovo y los territorios georgianos en disputa.

Yendo más allá, Medvedev  aseguró que Rusia “está preparada” para una ruptura completa de relaciones con la OTAN. “No necesitamos una colaboración ficticia en la que nos rodean de bases por todos lados, arrastran más estados al bloque del Atlántico Norte y nos dicen ‘no os preocupéis, todo está bien’. Por supuesto que eso no nos gusta”, afirmó el presidente ruso. La OTAN suspendió la semana pasada toda colaboración militar con Rusia y las reuniones del Consejo Rusia-OTAN mientras continuaran los soldados rusos en Georgia. 

Ahondando más en la brecha creciente con EE.UU. y la Unión Europea, el primer ministro y elector de Medvedev como su sucesor en la presidencia, Vladimir Putin, anunció que Rusia se retirará de algunos acuerdos necesarios para su incorporación a la Organización Mundial del Comercio (OMC). La agencia AP informó lo siguiente:

“Durante una reunión del gobierno el lunes, el primer viceprimer ministro, Igor Shuvalov, dijo que Rusia continuaría con las negociaciones para acceder a la OMC, pero que se retiraría de algunos acuerdos que suponían una carga innecesaria para Rusia. 

‘Debemos informar a nuestros socios de la necesidad de retirarnos de algunos acuerdos que actualmente contradicen los intereses de la Federación Rusa’, dijo Shuvalov según la agencia RIA-Novosti.” 

Putin apoyó los comentarios de su segundo repitiendo sus argumentos. Antes del conflicto en Osetia, sólo obstaculizaban el ingreso de Rusia en la organización, los vistos buenos de Georgia y Ucrania, pero no parecían imposibles. La OMC requiere que sus 153 miembros aprueben el ingreso de uno nuevo. El gobierno ruso ya ha descartado su acceso por al menos un año. 

Los acuerdos de los que se retirarán no han sido desvelados, ya que, según Shuvalov, están negociando con los países implicados. Aunque los pactos serían retomados una vez Rusia entrara en la OMC, citó la agencia Interfax al alto cargo ruso.

Respuesta de Washington y Bruselas

Las maniobras de Moscú fueron rechazadas desde Washington y tomadas con cautela en Bruselas. Un portavoz de la Casa Blanca respondió que la resolución del parlamento ruso era “inaceptable” y anunció que el vicepresidente, Dick Cheney, visitaría la región la próxima semana. El itinerario será: Azerbayán, Georgia, Ucrania e Italia. Recordó también que las centenares de soldados rusos siguen desplegados en el puero de Poti, donde no les corresponde estar, según el acuerdo de alto el fuego que Rusia y Georgia pactaron. Cerca de 1.000 georgianos se manifestaron el pasado domingo frente a un control ruso en el que unos soldados cavaban una trinchera. Manifestantes y pancartas con el lema “Go home!” (iros a casa en inglés), fueron disueltos con disparos al aire.

El presidente de turno de la UE, el francés Nicolas Sarkozy, convocó ayer una cumbre europea para discutir la situación en Georgia. Su ministro de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, que medió entre Medvedev y Saakashvili, descartó que la Unión imponga sanciones económicas a Rusia en el futuro. 

La canciller alemana, Angela Merkel, declaró en una rueda de prensa en Estocolmo sentirse “muy preocupada” por la resolución parlamentaria rusa. “Espero que el presidente no firme la resolución”, afirmó. Merkel ha desarrollado una intensa actividad diplomática desde el alto el fuego. Al poco de aceptar el acuerdo ambas partes, se entrevistó con Medvedev en Sochi, donde le instó a retirarse de Georgia, y con Saakashvili en Tbilisi. Después de Suecia, visitará hoy Estonia y después Letonia y Lituania para tratar la crisis georgiana. El primer ministro polaco, Donald Tusk, explicó que había hablado con Merkel ayer por la mañana “para lograr una postura europea más uniforme, dura y categórica en el contexto de la crisis en el Cáucaso”. Merkel ha sido la única líder europea capaz mantener una relación cordial con el Kremlin y de amonestarle por la represión de la oposición política y los abusos de los Derechos Humanos en Chechenia. Rusia planea la construcción de un gasoducto por el Báltico para suministrar gas directamente a Alemania.

Maniobras en el Mar Negro

Por otra parte, el ministerio de Defensa ruso anunció la salida de maniobras de un crucero de misiles, el Moskvá, basado en el puerto ucraniano de Sevastopol, al Mar Negro. Fuentes del ministerio han explicado que el buque comprobará el funcionamiento de sus sistemas de comunicaciones, radio y equipos técnicos. Rusia no ha ocultado su irritación por la presencia de nueve barcos de guerra de la OTAN en el Mar Negro, dos de EE.UU. (con otro en camino), cuatro turcos, uno polaco, y uno español (el Almirante Juan de Borbón, del tipo F-100 y una de las primeras naves europeas equipadas con el sistema de combate AEGIS).

El buque insignia de la Sexta Flota de EE.UU., el USS Mount Whitney, cargó ayer ayuda humanitaria destinada a Georgia en su base italiana. Se trata de un auténtico cuartel general flotante con capacidad par transmitir datos con seguridad a EE.UU. a través de múltiples sistemas.

El pasado domingo, el presidente ucraniano, Viktor Yuschenko, se dirigió al país en el marco de la celebración del 17º aniversario de la independencia de la antigua URSS. “Tenemos que acelerar el trabajo para lograr entrar en el sistema europeo de seguridad y aumentar las capacidades defensivas de nuestro país”, dijo por televisión. “Sólo estos pasos podrán garantizar nuestra seguridad y la integridad de nuestras fronteras”, añadió. El apoyo ucraniano a Georgia ha provocado alusiones a la propiedad de la península de Crimea en Rusia. Ésta fue transferida por Jrushchev a Ucrania en 1954, a pesar de la carga sentimental que tiene en el imaginario ruso. La presencia de una minoría rusa en la región y las acusaciones no confirmadas de que Rusia está repartiendo pasaportes entre los habitantes de la zona, han levantado el temor en un país escenario de la Revolución Naranja, modelo de cambio político temido y odiado por el Kremlin, que lo ve como un instrumento de desestabilización occidental.