Patatas e identidad nacional- Por Aleg Pershanka (Minsk)

 

Bajo el mandato de Lukashenko, Bielorrusia se ha convertido en una excepción notable entre los en transición desde la antigua Unión Soviética. Esto se debe, no sólo a su abandono del flujo democratizador y conversión a la economía de mercado, sino por constituir un ejemplo único de fracaso a la hora de crear una nación post-soviética legítima.

Los símbolos nacionales están prohibidos y el uso público de la lengua bielorrusa es acosado constantemente. Incluso la asignatura escolar Historia de Bielorrusa se enseñó el año pasado en ruso y ha desaparecido del currículo para este curso. Ahora forma parte de asignatura de Historia Universal. Las autoridades temen el desarrollo de la identidad nacional y continúan sembrando mitos sobre la eterna amistad entre bielorrusos y rusos.

En este contexto, es interesante fijarse en el asunto de los motes. Durante una entrevista con el presidente ucraniano Yuschenko para el canal ICTV el martes pasado, dijo: “Tenemos que alejarnos del tópico de los ‘hermanos pequeños’, somos diferentes”. No somos malorosas (pequeños rusos) ni jajoles”. Esta semana, se celebra un festival de la patata en la ciudad bielorrusa de Babrujsk bajo el nombre de “Somos bulbashas”. La iniciativa partió del Comité del Departamento de Educación de la Ciudad.

Permítanme explicar qué significa jajol y bulbasha. La palabra jajol es de origen mongol y se emplea habitualmente para denostar a los ucranianos, especialmente por los imperialistas rusos. Bulbash es un mote por el se conoce a los bielorrusos en la zona post-soviética. La palabra deriva de la utilizada para referirse  la patata. Alcanzó las leguas centroeuropeas a través del latín, bulbus. Los bielorrusos son conocidos históricamente por comer muchas patatas y por tener varios platos hechos con ellas.

La patata apareció en Bielorrusia a finales del siglo XVII y comenzó usándose como planta decorativa y medicinal. Hasta mediados del XVIII, se cultivaba sólo en la propiedad real de los colonialistas alemanes. En un principio, los campesinos la miraban con desconfianza y la rechazaron. Probablemente, muchos desconocían que el tubérculo, a diferencia de la hoja, no es venenoso. Aunque pronto se convirtió en un cultivo muy extendido. El crecimiento de la producción llegó a crecer varios centenares por ciento en tan sólo la segunda década del siglo XIX. Por entonces, ya penetra en el folklore, aparecen canciones sobre ella y pasa a ser un elemento fundamental de la cultura campesina, el “segundo pan”, como terminó siendo conocida. En este sentido, los bielorrusos fueron como los irlandeses, y, a menudo, la patata fue el primero y único pan.

Bulbash no suena ofensivo para la mayoría de los bielorrusos cuando se usa por diversión y con buenas intenciones. Sin embargo, esto depende de la identidad nacional de la persona. Si a muchos habitantes del Oeste de Ucrania les parece ofensivo el término jajol,  a muchos en la zona oriental [de cultura y habla más cercanas a la rusa] les parece bien. Con bulbash ocurre lo mismo. No hace mucho, un grupo de ciudadanos denunció a la empresa de bebidas alcohólicas Dionis por atizar la crispación en el país. La empresa ha llamada Bulbash a su licor.

Aunque los festivales con motes nacionales pueden parecer inofensivos y una forma de reírse de uno mismo, en un Estado que desarrolla una política antinacional y opresiva hacia la lengua y la cultura nacionales, la percepción puede no ser igual.

Anuncios

Una respuesta

  1. muy interesante, gracias Aleg!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: