La mirada desde Vilnius- Por Viktor Denisenko

Los estudiantes, escandalizados por las reformas

El pasado 22 de septiembre, estudiantes de varias universidades se juntaron para una acción de protesta. La manifestación fue convocada por la asociación de estudiantes de la Universidad Tecnológica de Vilnius. Fueron apoyados por sus compañeros de la Universidad de Vilnius y de la Academia de las Artes.

Durante la pasada primavera, el Tribunal Constitucional de Lituania aprobó una resolución que marcaba las pautas para determinar quién es un “estudiante de provecho”. La relevancia de esto es que, constitucionalmente, los “estudiantes de provecho” tienen la educación gratuita garantizada. Hace un tiempo, antes de los últimos cambios en Educación, la comunidad estudiantil consistía en dos grupos: los que estudiaban gratis y los que “pagaban en parte” por su educación. El semestre para los que “pagaban en parte” costaba sólo 520 litas (150 euros). Sólo los estudiantes que acudían a las clases vespertinas y los que lo hacían a distancia pagaban la matrícula completa.

Además, la Ley de Educación Superior estipulaba que entre los “estudiantes de provecho” estaba el 30% de los mejores estudiantes de cada carrera que obtuviera las mejores notas. Sin embargo, el uso de porcentajes para determinar el provecho académico fue declarado inconstitucional. De modo que se implementó un nuevo sistema este verano. Según las enmiendas a la ley, ahora un “estudiante de provecho” es aquel que tiene por lo  menos una media de 8 puntos sobre 10. Pero esta novedad ha sido censurada también.

Los estudiantes más insatisfechos son aquellos de las universidades técnicas. Apuntan al hecho de que, tradicionalmente, los estudiantes de Ciencias Exactas tienen notas más bajas que los de Humanidades. Como bien señalan, con el nuevo sistema, sólo el 10% de los estudiantes de la Universidad Técnica sería considerado “estudiante de provecho”.

Al actual ministro de Educación y Ciencia, Algirdas Monkevičius, tampoco le gusta el nuevo sistema. Cree que lo lógico sería reconocer como “estudiantes de provecho” a aquellos que pasan el año sin tener asignaturas pendientes. Pero esta medida requeriría medios adicionales.

El escándalo está creciendo por algunos comentarios irresponsables de algunos funcionarios lituanos. En un principio, la implementación del sistema de los ocho puntos iba realizarse a partir del año que viene, de modo que fueran tomados en cuenta los resultados del semestre invernal. La misma decisión dejaba exentos de las tasa académicas a los estudiantes durante este semestre y el Gobierno se había comprometido a reembolsar a las universidades las pérdidas por no percibir las matrículas del comienzo del primer periodo.

Pero parece que no hay presupuesto. El Gobierno está buscando rápidamente los 8,3 millones de euros de la suma prometida. Mientras tanto, los rectores amenazan con empezar a cobrar las tasas a los estudiantes con una media inferior a los ocho puntos si las universidades no reciben los fondos ya mencionados.

Hay que señalar que todo esto ocurre en un contexto de quejas frecuentes por la calidad insuficiente de la educación superior y una sed malsana de los jóvenes por la universidad cuando faltan especialistas con formación profesional.  Por una distorsión del mercado, un constructor lituano normal tiene bastantes más probabilidades de ganar más que la mayoría de los alumnos de las instituciones de enseñanza superior. Existe ya una tendencia ente los jóvenes de licenciarse sólo por el título y, por tanto, no trabajar después según los conocimientos profesionales adquiridos. Los empleadores prefieren contratar a menudo a los alumno con más experiencia profesional (llamados “licenciados en educación superior no universitaria”) sobre aquellos licenciados con amplios conocimientos teóricos acreditados.

Esta situación nos lleva a reflexionar acerca de la necesidad de una reforma radical de la educación superior para mejorar la calidad, estrechar lazos entre las universidades y el mundo de los negocios, reducir el número de estudiantes y de instituciones de enseñanza superior, concentrando a los mejores especialistas en las que queden, etc… Mientras todo eso no sean más que promesas, los estudiantes no quieren pagar, ni siquiera simbólicamente, una matrícula que no les garantiza un buen futuro. De hecho, esa era la principal razón por la que se manifestaron.

Foto: Imagen de la protesta realizada por los estudiantes universitarios en Vilnius el pasado 22 de septiembre (pumba_lt)

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