La mirada desde Vilnius- Por Viktor Denisenko

Los nacionalistas se envalentonan más y más

 

En esta última ocasión, el problema del nacionalismo se ha hecho más visible en Lituania. Para ser precisos, el problema no es tan serio ni está tan extendido como en otros países europeos, pero a veces se hace notar entre los lituanos.

El primer debate público serio sobre el problema tuvo lugar después del 11 de marzo de este año. Ese día, en el que celebramos el Día del Acta de Restauración de la Independencia de Lituania, jovenes nacionalistas marcharon por la avenida principal de Vilnius. Los asistentes gritaron consignas contra las minorías nacionales que viven en Lituania. La manifestación fue condenada por los principales políticos del país y provocó un intenso debate en la sociedad.

El pasado 23 de agosto, en el aniversario del pacto Molotov-Ribbentrop que selló el destino de los estados bálticos antes de la Segunda Guerra Mundial, los nacionalistas convocaron una nueva manifestación. Fue una ironía del destino, pero se congregaron en torno al monumento al famoso poeta polaco Adam Mickiewich (1798-1855), que vivió en Lituania por unos años. Lo fue porque se guiaron por una analogía histórica: aquel fue el punto exacto donde comenzaron a reunirse los primeros manifestantes que protestaron contra la tragedia de Lituania, Letonia y Estonia, cuyo comienzo marcaron los protocolos secretos de aquel pacto.

A pesar de que los nacionalistas son minoría en la vida pública y politica de Lituania, existe preocupación porque cada vez defienden sus ideas más activamente y en público. Su ideología no es distinta a la de otros movimientos similares en otros países: intolerancia hacia otras naciones, odio racial, homofobia, hostilidad hacia los inmigrantes  por trabajo, etc.

Después de la marcha del 11 de marzo, el presidente Valdas Adamkus afirmó que aquellas consignas eran inadmisibles en un país libre y democrático. Los otros miembros del gobierno le secundaron. Pero no todos los actores políticos rechazaron tener lgo que ver con los jóvenes nacionalistas. Por ejemplo, Romunaldas Ozolas, famoso por sus posturas polémicas en muchos temas y uno de los que firmaron el Acta de Independencia de Lituania en 1990, no sólo estaba presente el pasado 23 de agosto, sino que también pronunció palabras de apoyo a la ideología nacionalista. Sin embargo, resulta ser una excepción entre la clase política.

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