Rusia desafía a Occidente con el posible reconocimiento de las regiones separatistas georgianas (resumen de prensa)

·Rusia se retirará de varios acuerdos previos para el acceso a la Organización Mundial del Comercio

·El presidente ruso relaciona la solución del conflicto del Transdniéster con la guerra por Osetia del Sur

·Sarkozy convoca una cumbre especial de la Unión Europea para tratar la situación en Georgia

·EE.UU. y la UE mantienen sus críticas a la ocupación rusa del puerto de Poti

Las dos cámaras del parlamento ruso aprobaron ayer resoluciones instando al presidente ruso, Dimitri Medvedev, y a los parlamentos del mundo a reconocer a Osetia del Sur y a Abjazia como estados independientes. La decisión queda en manos de Medvédev. Las resoluciones pueden ser utilizadas como medida de presión sobre occidente, ya que el partido presidencial, Rusia Unida, controla ambas cámaras y la resolución ni se habría planteado sin la aprobación del liderazgo ruso. De este modo, Rusia queda a una firma de dar un paso que la situaría frente al resto del mundo en el sustento de dos nuevos “estados” no reconocidos por una ONU que insiste en afirmar el principio de la integridad territorial georgiana.

Los dos líderes independentistas, el surosetio Eduard Kokoity y el abjazo Sergéi Bagapsh, hablaron ante el senado ruso. Kokoity afirmó que el caso osetio reviste mayor legitimidad politica y legal que el de Kosovo, territorio cuya independencia no ha sido reconocida ni por la ONU ni por España, pero sí por EE.UU., Francia y el Reino Unido. Por entonces, Rusia ya advirtió de que no veía diferencias entre Kosovo y los territorios georgianos en disputa.

Yendo más allá, Medvedev  aseguró que Rusia “está preparada” para una ruptura completa de relaciones con la OTAN. “No necesitamos una colaboración ficticia en la que nos rodean de bases por todos lados, arrastran más estados al bloque del Atlántico Norte y nos dicen ‘no os preocupéis, todo está bien’. Por supuesto que eso no nos gusta”, afirmó el presidente ruso. La OTAN suspendió la semana pasada toda colaboración militar con Rusia y las reuniones del Consejo Rusia-OTAN mientras continuaran los soldados rusos en Georgia. 

Ahondando más en la brecha creciente con EE.UU. y la Unión Europea, el primer ministro y elector de Medvedev como su sucesor en la presidencia, Vladimir Putin, anunció que Rusia se retirará de algunos acuerdos necesarios para su incorporación a la Organización Mundial del Comercio (OMC). La agencia AP informó lo siguiente:

“Durante una reunión del gobierno el lunes, el primer viceprimer ministro, Igor Shuvalov, dijo que Rusia continuaría con las negociaciones para acceder a la OMC, pero que se retiraría de algunos acuerdos que suponían una carga innecesaria para Rusia. 

‘Debemos informar a nuestros socios de la necesidad de retirarnos de algunos acuerdos que actualmente contradicen los intereses de la Federación Rusa’, dijo Shuvalov según la agencia RIA-Novosti.” 

Putin apoyó los comentarios de su segundo repitiendo sus argumentos. Antes del conflicto en Osetia, sólo obstaculizaban el ingreso de Rusia en la organización, los vistos buenos de Georgia y Ucrania, pero no parecían imposibles. La OMC requiere que sus 153 miembros aprueben el ingreso de uno nuevo. El gobierno ruso ya ha descartado su acceso por al menos un año. 

Los acuerdos de los que se retirarán no han sido desvelados, ya que, según Shuvalov, están negociando con los países implicados. Aunque los pactos serían retomados una vez Rusia entrara en la OMC, citó la agencia Interfax al alto cargo ruso.

Respuesta de Washington y Bruselas

Las maniobras de Moscú fueron rechazadas desde Washington y tomadas con cautela en Bruselas. Un portavoz de la Casa Blanca respondió que la resolución del parlamento ruso era “inaceptable” y anunció que el vicepresidente, Dick Cheney, visitaría la región la próxima semana. El itinerario será: Azerbayán, Georgia, Ucrania e Italia. Recordó también que las centenares de soldados rusos siguen desplegados en el puero de Poti, donde no les corresponde estar, según el acuerdo de alto el fuego que Rusia y Georgia pactaron. Cerca de 1.000 georgianos se manifestaron el pasado domingo frente a un control ruso en el que unos soldados cavaban una trinchera. Manifestantes y pancartas con el lema “Go home!” (iros a casa en inglés), fueron disueltos con disparos al aire.

El presidente de turno de la UE, el francés Nicolas Sarkozy, convocó ayer una cumbre europea para discutir la situación en Georgia. Su ministro de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, que medió entre Medvedev y Saakashvili, descartó que la Unión imponga sanciones económicas a Rusia en el futuro. 

La canciller alemana, Angela Merkel, declaró en una rueda de prensa en Estocolmo sentirse “muy preocupada” por la resolución parlamentaria rusa. “Espero que el presidente no firme la resolución”, afirmó. Merkel ha desarrollado una intensa actividad diplomática desde el alto el fuego. Al poco de aceptar el acuerdo ambas partes, se entrevistó con Medvedev en Sochi, donde le instó a retirarse de Georgia, y con Saakashvili en Tbilisi. Después de Suecia, visitará hoy Estonia y después Letonia y Lituania para tratar la crisis georgiana. El primer ministro polaco, Donald Tusk, explicó que había hablado con Merkel ayer por la mañana “para lograr una postura europea más uniforme, dura y categórica en el contexto de la crisis en el Cáucaso”. Merkel ha sido la única líder europea capaz mantener una relación cordial con el Kremlin y de amonestarle por la represión de la oposición política y los abusos de los Derechos Humanos en Chechenia. Rusia planea la construcción de un gasoducto por el Báltico para suministrar gas directamente a Alemania.

Maniobras en el Mar Negro

Por otra parte, el ministerio de Defensa ruso anunció la salida de maniobras de un crucero de misiles, el Moskvá, basado en el puerto ucraniano de Sevastopol, al Mar Negro. Fuentes del ministerio han explicado que el buque comprobará el funcionamiento de sus sistemas de comunicaciones, radio y equipos técnicos. Rusia no ha ocultado su irritación por la presencia de nueve barcos de guerra de la OTAN en el Mar Negro, dos de EE.UU. (con otro en camino), cuatro turcos, uno polaco, y uno español (el Almirante Juan de Borbón, del tipo F-100 y una de las primeras naves europeas equipadas con el sistema de combate AEGIS).

El buque insignia de la Sexta Flota de EE.UU., el USS Mount Whitney, cargó ayer ayuda humanitaria destinada a Georgia en su base italiana. Se trata de un auténtico cuartel general flotante con capacidad par transmitir datos con seguridad a EE.UU. a través de múltiples sistemas.

El pasado domingo, el presidente ucraniano, Viktor Yuschenko, se dirigió al país en el marco de la celebración del 17º aniversario de la independencia de la antigua URSS. “Tenemos que acelerar el trabajo para lograr entrar en el sistema europeo de seguridad y aumentar las capacidades defensivas de nuestro país”, dijo por televisión. “Sólo estos pasos podrán garantizar nuestra seguridad y la integridad de nuestras fronteras”, añadió. El apoyo ucraniano a Georgia ha provocado alusiones a la propiedad de la península de Crimea en Rusia. Ésta fue transferida por Jrushchev a Ucrania en 1954, a pesar de la carga sentimental que tiene en el imaginario ruso. La presencia de una minoría rusa en la región y las acusaciones no confirmadas de que Rusia está repartiendo pasaportes entre los habitantes de la zona, han levantado el temor en un país escenario de la Revolución Naranja, modelo de cambio político temido y odiado por el Kremlin, que lo ve como un instrumento de desestabilización occidental.

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